Guatemala desperdicia el 95% del agua debido a la contaminación, según ministro de Ambiente

La mala calidad del agua impacta en la vida de miles de personas que dependen de lo que producen los ríos, los cuales son afectados por la acumulación de basura, que hace que el vital líquido no sea apto ni para la recreación y mucho menos para el riego de cultivos o el consumo humano.

De acuerdo con expertos, los efectos de la contaminación de los afluentes se refleja en los altos índices de desnutrición y diarrea, principalmente en niños. El Ministerio de Salud registra que 143 niños murieron en el 2016 por este mal.

El río Villalobos, que desemboca en el Lago de Amatitlán, contiene cargas altas de metales pesados, que al consumirlos dañan la salud. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández Ovalle)

El problema se intensifica en sectores donde no llueve mucho; por ejemplo, en municipios de los 11 departamentos que forman el Corredor Seco, pues en esos lugares, pese a que corren algunos ríos, los pobladores no pueden aprovechar el agua debido a la contaminación, empeorando así la seguridad alimentaria de las familias.

Sydney Samuels, ministro de Ambiente, comentó que el 95 por ciento de los ríos del país están contaminados y que sus aguas se desaprovechan.

“En Guatemala tenemos un desbalance paradójico, porque de los 95 mil millones de metros cúbicos

de agua que cada año nos dan los ríos, solo se aprovecha menos del 10%, unos ocho mil metros cúbicos, que se utilizan para consumo humano y la agricultura”, comentó Samuels.

Añadió que mientras grandes cantidades de agua se desaprovechan, el número de municipios del Corredor Seco aumenta, por lo que se promueven proyectos de captación de aguas superficiales para utilizarlos en riegos agrícolas.

Magaly Arrecis, jefa de la División Socioambiental del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos, calificó de grave la situación de las fuentes de agua del país, por el alto grado de contaminación y porque a pesar de eso la población continúa utilizando el agua. “La calidad de los ríos es tan mala que ni siquiera para la recreación es adecuada”, dijo.

Arrecis agregó que es urgente que se implementen proyectos de plantas de tratamiento y que desde el hogar se promueva reutilizar el agua.
Añadió que el problema de contaminación de los ríos es tan complejo que muchos productos de exportación, como la lechuga, son rechazados por no llenar los estándares de calidad que se exigen para los sistemas de riego. Agregó que debido al consumo de vegetales contaminados, los casos de diarrea en el país son altos, lo que impacta en la calidad de vida de la población, principalmente de niños.

Metales pesados

La situación de miles de personas que dependen de las aguas de los ríos Las Vacas y Villalobos, en el área metropolitana, es desalentadora, pues ambos afluentes están contaminados. El último, por ejemplo, con metales pesados, causantes de varios tipos de cáncer y dolencias hepáticas.

Virginia Mosquera, investigadora del Instituto de Investigación y Proyección sobre Ambiente Natural y Sociedad (Iarna), comentó que el río Villalobos, que desemboca en el Lago de Amatitlán, presenta cargas altas de materia fecal y metales pesados, debido a la cantidad de industrias que se ubican en la salida hacia el sur.

Agregó que ese tipo de contaminación tiene consecuencias a largo plazo para quienes consumen el agua.

Mosquera asegura el agua de esos dos ríos aun es utilizada para riegos agrícolas, y en algunos casos, para consumo humano, lo que considera alarmante.

Detalles

– La Empresa Municipal de Agua registra 215 mil servicios en el área metropolitana, los cuales son abastecidos por medio de cien pozos.

– Estudios anteriores dan cuenta de que el 41% del agua de la ciudad proviene de pozos y el 59%, de fuentes superficiales provenientes de cuencas fuera del área metropolitana.

– Cálculos de la Municipalidad de Guatemala indican que dos millones de personas viven en la capital. Y un millón ingresa cada día para trabajar.

– Un estudio del 2005 de Fundaeco señala que para el 2020 los habitantes capitalinos superarán los 4.24 millones.
Proyecciones de Fundesa establecen que en el 2032 la metrópoli podría tener más de 5.2 millones de habitantes.

Prensa Libre