Entrevista a María Fernanda Espinosa, canciller ecuatoriana: ‘’La OEA ha demostrado ser el espacio no adecuado para tratar los temas de Venezuela’’

Por Pedro Brieger.

El 24 de mayo 2017 asumió como presidente del Ecuador Lenin Moreno, continuador del proyecto de “Revolución Ciudadana” liderado por Rafael Correa. La ministra de relaciones exteriores María Fernanda Espinosa cuenta con una vasta trayectoria en cargos ministeriales y diplomáticos como ministra de defensa, canciller en 2007 y representante de su país ante Naciones Unidas.  Espinosa es también reconocida como escritora y poeta. En diálogo con NODAL aborda la integración regional y las diferentes posturas respecto de la situación en Venezuela.

¿Cómo está UNASUR hoy en día?

UNASUR está caminando, funciona y opera. Los consejos y todo el acervo que hemos concluido en estos años de UNASUR son de interés de todos los países y debemos fortalecer y avanzar las agendas que nos hemos impuesto y los compromisos adquiridos a nivel de jefes de Estado, de nuestros cancilleres, pero sobre todo en beneficio del gran pueblo suramericano, en temas de integración energética, de infraestructura, en calidad de la educación superior, en movilidad humana, migración, de combate al crimen organizado o la trata de personas.  Tenemos una agenda realmente prolífica en UNASUR, como el Consejo de Defensa Suramericano y la cooperación en materia de defensa. La idea es fortalecer ese espacio de integración bajo la presidencia argentina.

¿Cuál es la situación  del Consejo de Defensa de UNASUR?  

Los avances son muchos en materia de formación militar y en materia de recuperación en industrias de la defensa, de una visión y de un análisis geopolítico de nuestra región.  Hay que reconocer que ha habido un proceso, no de estancamiento, pero si quizá de que las cosas de UNASUR vayan más lentas. Creo que tenemos que empujar con decisión política para concretar la elección del Secretario General de UNASUR y poder avanzar en ese camino.

¿Por qué tanta dificultad para elegir un Secretario General de UNASUR?

En espacios de integración regional nunca es fácil. Es complicado desde cuando se elige el secretario general en la OEA hasta cuando elegimos secretario general en la Comunidad Andina (CAN), en el Mercosur y en UNASUR. Se requiere un acuerdo entre todos los Estados miembros y, por lo tanto, hay que trabajar con decisión política, destrabar algunos temas y esperamos que eso se concrete lo antes posible.

La semana pasada se realizaron dos reuniones casi en simultáneo para tratar el tema Venezuela. Una en Lima, con varios países latinoamericanos y Canadá. Y otra en Caracas, de la que participó Ecuador. ¿Por qué decidieron participar de la reunión de Caracas y no de Lima?

El tema Venezuela es un tema de preocupación, no solamente para nuestra región, sino para el mundo entero. El enfoque de Ecuador es que los temas de Venezuela, en primera instancia, deben ser abordados y resueltos por los venezolanos. Nuestra Constitución manda claramente a respetar la soberanía y la autodeterminación de los Estados, rechazar cualquier forma de injerencia, de estar en pleno desacuerdo con cualquier sanción unilateral a cualquier país; y esa es la línea que ha sostenido el Ecuador. Asimismo, de manera mucho más positiva, pues, el Ecuador ha alentado, estimulado y ha acompañado toda iniciativa tendiente a lograr el diálogo, la paz y la armonía interna en Venezuela. No creemos en ninguna de corte sancionatorio, en ninguna medida prescriptiva. Creemos en toda forma de diálogo, de acompañamiento en una situación que, reconocemos, es complicada.  

¿Cuál podría ser el ámbito regional para tratar la crisis política que se vive en Venezuela?

La OEA ha demostrado ser el espacio no adecuado para tratar los temas de Venezuela por un manejo muy poco acertado de la Secretaría General de la OEA. Por lo tanto, creemos que espacios como la CELAC y UNASUR son los llamados a atender esos temas.  En el caso de UNASUR ya hay un equipo de tres expresidentes haciendo un trabajo silencioso y de gran compromiso con Leonel Fernandez de República Dominicana, José Luis Rodríguez Zapatero de España y Martín Torrijos de Panamá.  Ellos han hecho todo un trabajo de operación por pedido de UNASUR y creo que esos diálogos, junto a la participación del CARICOM avanzarán en lo que todos queremos, que es un proceso de diálogo y un proceso de vuelta a la calma y a la paz en Venezuela.

¿Cómo se puede hacer, en un momento de tanta polarización para encontrar un punto en común? ¿Cuál podría ser entre países que plantean soluciones tan disímiles?

Debemos encontrar un terreno intermedio, un terreno neutral. UNASUR o la CELAC podrían ser espacios interesantes. Lo importante es tratar el tema de Venezuela en los espacios que corresponda pero no afectar el resto de la agenda de integración regional de América Latina y el Caribe. Nosotros tenemos muchos temas de agenda: la movilidad humana y migración, el combate a la desigualdad y a la pobreza -que es una de las grandes máximas de nuestra región- la interconexión en materia de infraestructura, la optimización de nuestra educación superior, la cooperación Sur-Sur, entre nosotros, en diferentes ámbitos.  La agenda latinoamericana es tremendamente ambiciosa y lamentablemente en todo espacio está el tema de Venezuela donde hay posiciones diferentes. Nosotros creemos que hay que dejar a Venezuela en un espacio donde podamos llegar a una convergencia y a un acuerdo en su beneficio.  Por otro lado, avanzar y profundizar los temas de integración latinoamericana y caribeña que son tan importantes y, como digo, poner como prioridad el tema del combate a la pobreza y a la desigualdad.

¿Cómo reacciona Ecuador frente a las declaraciones del presidente de EEUU que no descarta una intervención militar en Venezuela?

Ahí se ve el espíritu latinoamericano. Ha habido una respuesta contundente de rechazo a cualquier tipo de intervención militar en Venezuela. Han reaccionado Ecuador, El Salvador, Perú, Argentina, Brasil.  Todos los países latinoamericanos unidos rechazando cualquier tipo de intervención militar en Venezuela.

El expresidente Rafael Correa, alguna vez planteó que la CELAC reemplazaría a la OEA porque no están Estados Unidos y Canadá y en la OEA no está participando Cuba. ¿Qué ha quedado de esa idea?

La CELAC es un espacio realmente muy prometedor donde hemos avanzado muchísimo, básicamente con los diálogos regionales y con el espacio de diálogo tan fundamental como CELAC-UE, como CELAC-China, como CELAC-Rusia, como CELAC-Brics.  Es decir, es un espacio de interlocución política y de acuerdos sobre temas de interés para nuestra región latinoamericana y caribeña. Yo creo que CELAC tiene mucho que ofrecer para nuestros pueblos y hay que continuar con su fortalecimiento. Tenemos que tener una agenda clara. A pesar de la diversidad de modelos políticos y económicos, yo estoy segura que hay temas de total acuerdo y convergencia.

¿Cómo se hace con el tema de la diversidad en la región teniendo en cuenta que ha habido un cambio y que hoy hay gobiernos conservadores, de derecha, en Brasil y Argentina? ¿Cómo se hace para trabajar juntos habiendo visiones ideológicas tan diferentes?

Es claro que hay ciertos temas que nos unen y hay que encontrar esos denominadores comunes para poder avanzar. Por ejemplo en infraestructura regional, de interconexión energética, en el asunto del cambio climático y de las vulnerabilidades de nuestros países; de la preparación y la resiliencia en casos de desastres naturales, la cooperación en materia de industria de la defensa o en materia económica y comercial. Tenemos una historia común, un idioma común en la mayoría, exceptuando la región caribeña anglófona y lusófona.  Venimos de una matriz común y compartida. Yo creo firmemente que hay más cosas que nos unen que las que nos separan.

¿Cuál sería un eje central para plantear desde la positiva teniendo en cuenta la diversidad de opiniones -o de visiones ideológicas- para contribuir a la integración regional?

Yo destacaría el combate a la pobreza y la desigualdad.  Creo que es una misión común de todos los países latinoamericanos y caribeños, reconociendo que, lamentablemente, a pesar del crecimiento, a pesar de la bonanza, e incluso a pesar de ciertos países, seguimos siendo la región más desigual del mundo. Esa es una misión compartida. Nos une el fomento a la producción, ser una región más competitiva y una inserción más inteligente en la economía mundial o la interconexión en nuestras infraestructuras. Hay que entender esa posición privilegiada que tiene América Latina de ser una región bioceánica hacia el Atlántico, hacia el Pacífico y hacia el Mar Caribe y utilizar de manera inteligente y cuidadosa nuestros recursos naturales. Somos una potencia mundial, somos la segunda reserva más importante de agua dulce del planeta, nuestra cuenca amazónica, nuestros recursos genéticos, nuestra matriz patrimonial y cultural son tremendamente poderosos. Hay tanto que podemos hacer a pesar de nuestras diferencias en materia ideológica o de modelos políticos y económicos porque hay muchos más temas que nos unen.