Venezuela: la Asamblea Nacional Constituyente en clave de Educación Universitaria

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Luis Bonilla-Molina

A continuación publico un articulo colectivo, en cuya elaboración participé y con el cual estoy en un 100% de acuerdo.

Desde todos los lugares y en cada uno de los territorios de la patria de Bolívar y Chávez, millones de jóvenes estudiantes, profesores, trabajadores, personal que coadyuva al hecho educativo, tecnólogos, científicos y académicos, expresamos de viva voz, nuestro compromiso con la transformación radical de la sociedad y la educación venezolana. Al unísono dijimos ¡¡¡Presentes¡¡¡ cuando el Presidente Maduro decidió convocar al proceso constituyente para seguir haciendo revolución permanente en nuestro país.

Desde 1999 la revolución Bolivariana tiene rostro de pueblo trabajador, juventud, mujeres, indígenas, sexo diversos, adulto mayor, empresarios nacionalistas, afrodescendientes, tecnólogos populares, innovadores, científicos y, por ello, en una segunda oportunidad se nos convoca a pensar, debatir y elaborar la redacción de una Carta Magna que exprese la nueva realidad nacional y construya el marco jurídico que fundamente el pacto social del presente. Todos los universitarios vamos decididos a participar en la elección de nuestros constituyentes, la elaboración colectiva de su agenda ciudadana y la redacción del texto que regirá el destino colectivo de todos y todas.

Esta es una oportunidad, sólo posible gracias al legado del Comandante Chávez, al heroico compromiso transformador de la alianza cívico-militar que hoy dirige nuestro presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y al ímpetu rebelde de nuestro pueblo. En consecuencia iniciamos una discusión abierta, respetuosa, tolerante y comprometida con el destino nacional para que en el texto constitucional que emane de la Asamblea Nacional Constituyente queden reflejadas los avances conceptuales y la experiencia de toda la academia en la perspectiva de construir una patria libre, soberana, independiente y productiva.

 

Una primera sistematización de aspiraciones que recogen el anhelo de hacer una revolución universitaria

En una primera recolección de ideas, propuestas, expectativas y aspiraciones de la sociedad en su conjunto y de los actores del sector, hemos construido una agenda temática que posibilite la apertura del debate. No es una agenda cerrada, por el contrario, estamos conscientes que son muchos los temas y propuestas que surgirán en el debate que redimensionaran lo que aquí se les presenta hoy.
Entendemos este esfuerzo, no como iniciativas para colocar visiones individuales, sino como una dinámica para construir consensos republicanos respecto a la universidad, la ciencia y la tecnología que necesitamos para seguir avanzando en la revolución Bolivariana. Estas ideas, en permanente construcción, nos permiten hoy delinear algunas líneas gruesas para el sector de la educación universitaria, la ciencia y la tecnología asociadas al poder popular, de cara a los próximos años. Estas son:

Generales:

  1. Ratifiquemos la autonomía universitaria responsable, como filosofía de una universidad que sirve de cobijo a un proyecto colectivo de independencia nacional, soberanía económica y productiva, así como de autodeterminación desde la democracia participativa que emana del poder popular.
  2. Demos rango constitucional a la aspiración ciudadana de un Consejo Nacional de Educación como máxima expresión colegiada de la política para el sector universitario, ciencia y tecnología. Consejo que sería presidido por los Ministros del sector y que tendría en igualdad de condiciones a las máximas autoridades de nuestras casa de estudio universitarios, a los lideres de los centros de investigación existentes en el país, a representantes de los poderes existentes, incluidos del poder popular y, voceros del mundo productivo. Este Consejo no sólo delinearía las políticas públicas del área sino que ejercería la contraloría social de una de sus herramientas fundamentales: los planes decenales de educación universitaria, ciencia y tecnología.
  3. Plasmemos el 9% del PIB y el 25% del presupuesto público nacional como mínimo para la educación en Venezuela, dentro de cuyo cálculo se incluyan las misiones educativas.
  4. Una de las aspiraciones ciudadanas más sentidas es la obligación del sector universitario, ciencia y tecnología de impulsar una ambiciosa política pública de transparencia de gestión, pasa por la divulgación en la plataforma digital y en tiempo real de todo acto administrativo y las decisiones que se tomen en cada institución del sector. Ni una caja negra mas en el sector. Ello pasa por el profundización de la democracia participativa y la contraloría social en el sector, mediante la trasmisión en vivo en la Web de las sesiones de cada uno de los consejos universitarios, órganos de co-gobierno institucional y de las propias reuniones de las organizaciones académicas y gremiales.
  5. En un momento en el cual es urgente relanzar el mundo productivo en una apuesta por un socialismo actualizado del siglo XXI, es urgente que se contemple con rango constitucional que todo proyecto productivo debe ser rentable y sus ganancias deben ser repartidas al menos en un 50% entre los actores que participen directamente en su ejecución. La mentalidad socialista se construye en la gestión compartida y el control colectivo del destino de las ganancias. No podemos seguir permitiendo el desarrollo de proyectos que solo arrojen saldos rojos y no enseñen con el ejemplo la importancia del trabajo productivo.
  6. A casi cien años de la reforma de Córdoba necesitamos pensar una nueva universidad para el siglo XXI. Ello pasa por abrir un debate en el marco de la constituyente respecto a temas como 1) Universidad con origen en la docencia expresadas en carreras ó Universidades que se funden a partir del trabajo de centros de investigación? 2) Necesidad de un modelo de planificación de las carreras, basado en las necesidades del país y posibilidades de desarrollo profesional y laboral de los egresados, que contemple no solo la apertura sino también el momento de cierre de cada de ellas; (3) Avanzar a un modelo de financiamiento, que como lo señala el Banco Mundial en su mas reciente informe, pueda contemplar impuestos para aquellos que más tienen recursos para garantizar su sostenimiento ; (4) la revisión del concepto de universidades nacionales propio de los siglos precedentes; hoy la democratización de la información y el conocimiento con expresiones territoriales concretas pareciera apuntalar la idea de un modelo de universidades pequeñas, universidades de la ciudad como paradigma del siglo XXI. Las universidades nacionales y extra territoriales se corresponden a un modelo de instituciones para el siglo XIX y XX. Las universidades del siglo XXI se deben y justifican en relación con sus comunidades directas.
  7. Uno de los grandes desafíos del debate educativo mundial está asociado a la calidad educativa. Nuestro proceso Bolivariano tiene un concepto de la calidad educativa vinculado al desarrollo integral de la personalidad, la construcción de ciudadanía y la pertinencia social de la formación profesional; en oposición al modelo de calidad basado en competencias desarrollado por los organismos económicos globales. Para desarrollar un monitoreo permanente de nuestro modelo de calidad educativa, se plantea la urgencia de contemplar, con rango constitucional, la creación del Instituto Nacional de la Calidad Educativa.Tenemos que evaluar el impacto y los resultados de lo que hacemos en el sector.

Juventud estudiantil

  1. Para Chávez y Maduro los jóvenes han sido y son, el centro de la atención y la preocupación social. Venezuela ha vivido enormes alegrías de su generación de oro en deporte, producto del esfuerzo en democratizar el acceso al deporte y focalizar la formación deontológica en los más talentosos. Esta experiencia debe tener diversas expresiones y adquirir rango constitucional. Por ello se recoge la aspiración: (a) que cada joven profesional egresado universitario, tenga derecho a una asignación mensual equivalente a un salario mínimo, una vez obtenido su titulo, mientras es asignado a un puesto de trabajo en el sector público o privado; (b) la creación del plan nacional de investigadores e innovadores juveniles que posibilite que miles de venezolanos y venezolanas, con inclinación por la investigación, sean aprendices de científicos consagrados recibiendo como apoyo becas trabajo mientras dure su periodo de formación acompañada;
  2. Venezuela ha dado un salto cualitativo en su soberanía comunicacional. Los dos satélites en circulación y los otros programados abren posibilidades de democratizar la información para el desarrollo productivo, industrial y educativo. Por ello, se propone que quede plasmado con rango constitucional, que toda innovación tecnológica, comunicacional y productiva, tenga una expresión de su desarrollo en las universidades y centros de investigación

Docentes y trabajadores del sector

  1. Una sociedad que se revoluciona para lograr la suprema felicidad tiene en la educación y la investigación su eje vertebrador central. Por ello, la labor de los docentes en general y de los universitarios en particular resulta sustantiva en una estrategia de pedagogía política colectiva. Por ello, se propone que tenga rango constitucional la aspiración ciudadana que sus educadores tengan el reconocimiento en sus condiciones de trabajo propias de la digna labor que realizan. En este sentido, se recoge la aspiración de contemplar, con rango constitucional, que (1) un 5% del PIB, dentro del que corresponde al sector de educación, sea destinado a garantizar salarios dignos y condiciones de trabajo conforme a la labor que realizan los docentes e investigadores del sector; (2) la asignación de una alícuota del 10% de todos los impuestos al lujo, gastos suntuarios y ganancia, para garantizar un mejora permanente de las condiciones salariales de los trabajadores del sector educación, ciencia y tecnología.

Estas son solo algunas ideas en proceso de construcción para alcanzar un Venezuela en paz y con justicia social para todos y todas

Luis Bonilla Molina