América Latina | Deshomosexualización – Por Alexis Bolívar

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Xiao Tie es un activista gay que demandó a una clínica en China en el 2014* ya que esta se dedicaba *hacer tratamientos de “conversión gay”, o sea tratamiento para dejar de ser homosexual.

Aunque la homosexualidad dejó de ser ilegal en China en 1997, desde el 2001 ha dejado de definirse como trastorno mental, pero todavía hay quienes la consideran como una enfermedad e insisten en plantear una cura a través de un tratamiento clínico que consiste principalmente en aplicar descargas eléctricas en los genitales.

En China, por lo menos existen 13 libros de psicología publicados entre los años 2008 y 2011 donde aún se describe la homosexualidad como una afección mental. Sin embargo, la comunidad LGBT de Pekín ha comenzado una dura pelea contra estos prejuicios, luchando contra la despatologización de la homosexualidad.

Un ejemplo es el caso del activista Xiao, quien se sometió a uno de estos tratamientos con el objetivo de recaudar suficientes pruebas para denunciar a la clínica en los tribunales de China.

Aunque se pueda percibir muy distante, América latina no está exento de la realidad anteriormente expuesta, en sur américa se ha propagado una serie de clínicas con la finalidad de “corregir desviaciones sexuales”, tal es el caso de Ecuador donde existen una serie de centros para que ofrecen tratamientos para curar la homosexualidad, estos centros están asociados a grupos evangélicos y ofrecen estos servicios de manera ilegal bajo la figura de centro de tratamiento para el alcoholismo o la narco dependencia, para el año 2011, habrían unos 200 centros en todo el país, según lo planteado por el diario “El Telégrafo”.

Estos centro aplican las violaciones correctivas, las terapias del garrote, tranquilizantes, restricción de alimentos, confinamientos solitarios, entre otras formas de tratos denigrantes, todo con el fin de arreglar su género o su sexualidad.

A pesar que la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, aún seguimos siendo perseguidos y perseguidas por la doble moral religiosa, conservadora y burguesa.

(*) Integrante del colectivo Género con Clase.

Rompiendo la norma