Argentina: Desafíos impostergables de la educación universitaria – Por Cecilia Schneider

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Dra. Cecilia Schneider | Secretaria de Investigación e Innovación Socioproductiva (Universidad Nacional de Avellaneda)

Próximos al centenario de la reforma de 1918, suceso en el que los estudiantes universitarios de Córdoba protestaron contra lo que consideraban prácticas autoritarias y dogmáticas de quienes dirigían la universidad, el contexto actual nos propone pensar la vigencia de una lucha que transformó para siempre las universidades latinoamericanas.

El conflicto que comenzó en la capital cordobesa rápidamente se extendió a otras universidades del país. El movimiento reformista reclamaba poner fin a prácticas fuertemente elitistas, jerárquicas y corporativas de la enseñanza universitaria de aquella época que impedían por ejemplo que los estudiantes trabajasen para costear sus estudios o formaran parte del gobierno universitario, haciéndose así responsables de las decisiones sobre la propia educación. Una mayor y real democratización de la vida universitaria se tradujo en las banderas de la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y de pensamiento y el cogobierno. Cabe mencionar que la exigencia de la gratuidad y el acceso masivo, pese a haber sido un principio presente en aquel ideario, no se plasmó hasta 30 años después, en el gobierno de Perón, vía el decreto 29337/49. Sin duda, estos hechos marcaron un antes y un después en la historia de la educación en nuestro país, y no sólo aquí; en la región, años después, estas reivindicaciones dieron lugar a numerosos cambios en Chile, Perú, México, Colombia, entre otros, y sentó las bases para la construcción de la universidad que hoy en día conocemos y vivimos.

Los cien años de la reforma coinciden con el despliegue de la III Conferencia Regional de Educación Superior, (CRES-2018) que se propone como el evento educativo más importante de la región con el propósito de discutir y acordar las principales líneas de acción que nos permitan consolidar la educación superior como un bien social, un efectivo derecho humano y universal, y, por tanto, responsabilidad de los Estados.

Antes que este evento tenga lugar se han previsto diferentes actividades que propicien un debate participativo, con modalidades diversas (foros y eventos regionales) sobre el estado actual de la educación superior, sus fortalezas y debilidades, su historia y evolución, como así también sobre las mejoras y logros que se desean alcanzar en la próxima década, con vistas a los objetivos de desarrollo sustentable y de las definiciones de la agenda Educación 2030 de la UNESCO. Es de destacar que las conclusiones a las que se arribe en la CRES 2018 serán parte de la agenda preparatoria que llevarán los países de América Latina y el Caribe a la Conferencia Mundial de Educación Superior a realizarse en 2019.

En el marco de este encuentro, el primer eje propuesto es la educación superior como parte del sistema educativo en América Latina y el Caribe. A partir de ello, nos interesaría plantear algunas cuestiones que caracterizan nuestro territorio. Tal como aparece en el informe de la UNESCO “la mayor parte de los países de la región experimentaron progresos importantes en aspectos clave como el desarrollo global, el crecimiento económico y –en menor medida– la reducción de la pobreza, todo lo cual generó un contexto favorable para el avance en educación.(…) Sin embargo, la persistencia de elevados niveles de inequidad y pobreza, y la alta proporción de población viviendo en zonas rurales, ofrecieron dificultades adicionales a la expansión de una educación de calidad en la mayor parte de la región”.

La experiencia de los últimos años en nuestro país abrió horizontes de posibilidad que le permitieron a amplios sectores sociales ingresar a la educación superior y experimentar los cambios materiales y simbólicos que esta incorporación trajo aparejados. Sin embargo, desde 2015 el sistema universitario ha padecido redefiniciones que se perciben como un claro retroceso en las políticas educativas. Estos cambios van de la mano de la implementación de políticas públicas que de alguna manera se replican en toda la región de América Latina y que se presentan como un desafío para el futuro de la educación superior.

El acceso y permanencia de los sectores populares en las universidades de todo el territorio es uno de los mayores retos que enfrentamos en la actualidad. Es por esto y otras tantas razones que la CRES 2018 abre una instancia clave para pensar la educación superior y las diferentes estrategias de integración regional para potenciar la resolución de problemas comunes de cara a los años venideros.

EN CONTEXTO
La Primera Conferencia Regional de Educación Superior (CRES-1996) tuvo lugar en La Habana, Cuba, en noviembre de 1996. Uno de sus objetivos principales fue establecer criterios de comparabilidad entre las diversas agencias acreditadoras de la calidad de la Educación Superior en América Latina y el Caribe. Este convenio se propuso reconocer los estudios y títulos de las distintas instituciones terciarias y universitarias de la región. A partir de ello, se buscó facilitar todos los procesos de internacionalización de la educación superior y la integración regional a través de la movilidad de estudiantes y profesores, y la promoción del ejercicio profesional en una América Latina cada vez más unida en el terreno económico, científico y cultural.

UNDAV