Entrevista a Claudia Dides, directora de Miles Chile, sobre la despenalización del aborto en tres causales: “Nos llevó 28 años de democracia recuperar este derecho”

Por Nadia Luna – Nodal.

Luego de casi tres años de debate pero muchos más de lucha, el pasado 14 de septiembre la presidenta de Chile Michelle Bachelet promulgó la ley que despenaliza el aborto en tres causales: violación, riesgo de vida para la mujer e inviabilidad fetal de carácter letal. Hasta ese momento, Chile era uno de los apenas siete países en el mundo que tenía penalizado el aborto en todas sus circunstancias.

Nodal habló con Claudia Dides, directora ejecutiva de Miles Chile, una ONG que promueve los derechos sexuales y reproductivos con perspectiva de género, y que ha jugado un rol clave en este logro del movimiento feminista.

¿Quiénes fueron las principales impulsoras que hicieron posible la sanción y promulgación de esta ley?

Las principales impulsoras del movimiento feminista que estuvieron de acuerdo con la ley fueron Miles y diversos colectivos, como Todas, La Morada, Escuela de Empoderamiento Amanda Labarca, Acción Mujer y Madre, Movimiento por la Diversidad Sexual, Movilh Chile y Fundación Daya. Nosotras trabajamos con el Colegio de Matronas, la Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud (FENPRUSS) y la Confederación Nacional de Salud Municipal (CONFUSAM). También se sumaron feministas de diversos partidos políticos y otras no nucleadas en ningún movimiento. Nosotras como Miles presentamos la ley de tres causales en el 2013 y luego el gobierno de la presidenta Bachelet lo tomó como parte de su agenda de cambio. Lo importante de este proceso es que se sumaron muchas fuerzas ciudadanas y eso es lo que mantuvo el proyecto de ley con un apoyo del 70% durante más de cinco años. Hicimos un giro estratégico para sumar nuevos actores al proceso.

¿Cuáles fueron los sectores que se oponían a esta ley?

Los principales opositores a la ley fueron los sectores conservadores e integristas de la derecha, junto a iglesias católicas y evangélicas. También hubo oposición al interior de la propia coalición gobernante, principalmente de algunos sectores de la democracia cristiana. Por otro lado, hubo oposición desde algunos sectores de la izquierda que no veían un gran cambio en esta ley.

¿Qué significa para ustedes que se haya aprobado la ley después de tantos años de lucha?

Es un gran paso para la profundización de la democracia de las mujeres. Sectores más vulnerables podrán acceder a un derecho que fue quitado en la dictadura y que nos llevó 28 años de democracia recuperarlo. Sin duda, es un gran avance, pero hay que seguir profundizando los cambios en un contexto de conservadurismo muy fuerte ligado a los sectores religiosos y de derecha. No se ve un camino fácil hacia adelante.

¿Qué otras políticas contra la violencia de género considera que deberían implementarse en Chile?

Las mujeres y niñas chilenas están expuestas a una serie de manifestaciones de violencia de género, como abuso sexual, violencia física y psicológica, hasta los casos extremos que llegan a femicidios. Necesitamos una nueva ley de violencia de género que incluya otras manifestaciones, desde el acoso sexual callejero hasta nuevas medidas de protección para las mujeres. Además, precisamos que se hagan modificaciones a la ley antidiscriminación y que se promueva la ley contra la incitación al odio, ya que las manifestaciones de los grupos integristas en Chile van en aumento.

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