Estela de Carlotto visitó la UNAJ para impulsar programa de derechos humanos

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela De Carlotto, participó de la presentación del Programa de Derechos Humanos de la UNAJ. Ante un auditorio colmado recordó los inicios, la historia y el presente de lucha de la institución que lleva más de cuarenta años bregando por memoria, verdad y justicia, y por encontrar y restituir la identidad robada a sus nietos.

Sobre este nuevo programa de la UNAJ, del cual fue declarada su Presidenta Honoraria, la Presidenta de Abuelas, destacó la importancia de abordar la temática de la memoria y los Derechos Humanos en la Universidad. “Hay mucha gente que quisiera que nos calláramos, que de esos temas ya no se hable y yo creo que cuanto más pretenden eso, más fuerza para hablar tenemos”, señaló.

Acompañada por el rector de la UNAJ Ernesto Villanueva, y por Yiya Logiurato, representante de H.I.J.O.S. Provincia de Buenos Aires e integrante del Programa de DDHH, Estela de Carlotto criticó la política de Derechos Humanos que lleva adelante el gobierno nacional, refiriéndose en particular a la situación de Santiago Maldonado, el joven cuyo paradero se desconoce desde la represión de una protesta de la Comunidad Mapuche en la provincia de Chubut, a manos de Gendarmería Nacional, situación que no dudó en calificar como “una desaparición forzada de persona”.

En ese sentido dijo que desde los organismos de DDHH ven el contexto actual “con mucha preocupación, pero sin miedo. Estos cuarenta años de experiencia nos han robustecido para saber qué hacer, cómo hacerlo, con quién, y la paciencia sobre todo por los tiempos que a veces hay que esperar. Se trata felizmente de la democracia más larga de nuestra historia, hemos dialogado con todos los gobiernos y nos han dado el respeto y el lugar merecido siempre. En esta gestión el presidente dijo que éramos un curro”, disparó.

“Soy una mujer común como cualquier mujer de este país, que lucha por lo suyo, por lo del otro, que saca fuerza cuando ve la injusticia. Soy presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, un cargo que no me diferencia de las demás abuelas” con quienes empezaron hace más de 40 años “a caminar por la Argentina y por el mundo contando lo que estaba sucediendo en nuestro país a partir del 24 de marzo de 1976”, dijo rememorando los inicios de la Asociación para luego contar cómo vivieron esos años de la dictadura en los que se vieron obligadas a salir a buscar a sus hijos y después a sus nietos.

“Pensábamos que nuestros hijos iban a volver, que en aluna cárcel estarían y allí los fuimos a buscar sin encontrarlos jamás, sin recibir respuestas de nadie sobre el destino de ellos”, recordó y valoró que luego de décadas de lucha “hoy los centros clandestinos de detención se están transformando en lugares de memoria, sin tocar un ladrillo de aquella señal que dejaron quienes pasaron por ahí, y para que los jóvenes de hoy sepan la historia, no la oficial, la verdadera historia”.

“Nuestra lucha es una lucha alegre”, afirmó hacia el final de su discurso, y agregó que el deseo de las Abuelas es dejar la seguridad de que no se van a volver a repetir las dictaduras, de que el Nunca Más va a ser real”.

“Nos quisieron matar y nos sembraron y aquí estamos y seguimos luchando”, finalizó.

Antes el rector Ernesto Villanueva, se refirió a la figura y el ejemplo de Estela para toda la comunidad universitaria. “Es un ser humano que todos admiramos profundamente, y ha sido el motor que ha permitido una lucha que parecía imposible”.

“Su figura significa un faro y una guía real para las cosas que queremos hacer en la universidad, profundizar en memoria, verdad y justicia, ejes sobre los que queremos insistir una y otra vez”, afirmó el rector.

“Los 30 mil compañeros no entregaron su vida, se las arrebataron”, dijo a su turno Yiya Loguirato. “Lo que entregaron fue su amor al pueblo, su amor al otro. Nuestros viejos nos transmitieron ese amor. Los HIJOS somos hermanos, y cada vez que Estela recupera un nieto, nosotros recuperamos un hermano”, agregó la referente de la agrupación.

Fuente- Universidad Nacional Jauretche