Los retos del desarrollo urbano sustentable en América Latina – Por Alfonso Iracheta

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Alfonso Iracheta, arquitecto e investigador mexicano

En la actualidad resulta necesario identificar los ámbitos clave para una transformación socio-ecológica de los países de la región. El eje estructurador de los retos del desarrollo urbano sustentable en América Latina es la relación entre sociedad y territorio, entendiendo que el ámbito territorial y espacial es indivisible del ambiental y, como unidad, ambos son transversales al resto de los fenómenos sociales en general.

Esto es así porque todas las actividades humanas se realizan en los territorios impactándolos y transformándolos, y porque los territorios son un producto o resultado de los procesos socio-económicos, políticos, culturales e institucionales de una comunidad. En consecuencia, son determinados por las relaciones sociales en general. El patrón territorial y ambiental que adopta una sociedad (ordenado / desordenado; sustentable / insustentable) representa la materialización de esas relaciones.

Entender las causas de los procesos y los problemas de la ocupación territorial en América Latina, con énfasis en la configuración urbana y en las causas y consecuencias de los serios problemas ambientales que enfrentan sus países y sus ciudades, exige de un enfoque holístico, analítico y estratégico para poder explorar posiciones y explicaciones diversas y para poder enfocar los temas de mayor prioridad, ya sea porque son causales de otros o por provocar los mayores impactos en el desarrollo socio-espacial. Pero este enfoque estaría incompleto si no se promueven acciones e intervenciones desde la sociedad y los gobiernos para enfrentar las contradicciones observadas.

Para avanzar en la comprensión de estos procesos socio-espaciales es necesario analizar la historia reciente de la urbanización y la metropolización latinoamericana desde una perspectiva crítica, revisando en particular los procesos –comunes y específicos— que han sido determinantes en la configuración socio-espacial y que han llevado a los países y a sus ciudades y metrópolis a una situación muy compleja que debe ser analizada y entendida, como base para proponer caminos integrales, de largo plazo y socialmente participativos, para enfrentarla.

Partiendo de una perspectiva integrada del proceso de producción y reproducción socio-espacial urbana, es necesario, no solo analizar los fenómenos que determinan y/o condicionan la urbanización de las ciudades latinoamericanas, sino también, considerar la relación e impactos en el ordenamiento territorial y ambiental, de los procesos sociales, económicos y políticos que ocurren en ellas y en sus contextos nacionales, desde varias dimensiones:

-La dimensión demográfica y socio-económica: ¿qué importancia tiene la híper-concentración poblacional en las ciudades latinoamericanas? ¿qué problemas sociales las caracterizan? ¿qué papel económico juegan en sus países y en la región?; ¿cuáles son sus retos desde una perspectiva de transformación social y ecológica?

-La dimensión espacial-ecológica: ¿qué retos representa el patrón de expansión territorial ilimitado que están adoptando las grandes ciudades latinoamericanas? ¿cuáles son los problemas centrales que se deben enfrentar, destacando la responsabilidad urbana en el cambio climático y en el consumo de recursos naturales?

-La dimensión del suelo, la vivienda y el espacio público: ¿cuál es la importancia de reconocer al suelo como el «recurso estratégico del desarrollo urbano» ante la tendencia a convertir en mercancías a las ciudades? ¿hasta dónde las políticas habitacionales de los gobiernos están elevando la calidad de vida y reduciendo la brecha de la desigualdad socio-espacial? ¿es el espacio público uno de los principales instrumentos para construir ciudadanía y avanzar en la transformación social – ecológica de las ciudades?

-La dimensión de la movilidad y los transportes: los transportes en las ciudades son causa fundamental de la emisión de gas de efecto invernadero (GEI) y son también instrumentos de equidad socio-espacial ¿cuáles son los retos de las ciudades latinoamericanas ante el boom del automóvil y las carencias de los transportes públicos?

-La gobernanza de las ciudades: ¿desde la perspectiva de la transformación social-ecológica, ¿cuál es el papel de la gobernanza y los roles de los gobiernos y de los actores sociales?; ¿cómo alcanzar una verdadera participación social en la conducción de las decisiones de desarrollo en sus ciudades?; ¿cuáles deben ser las políticas urbanas para avanzar hacia la transformación social-ecológicas?

-La dimensión internacional: ¿hasta dónde los esfuerzos internacionales por reducir la desigualdad en las ciudades, mejorar sus condiciones ambientales y en general por comprometer nuevas agendas desde los organismos multilaterales, aportan a una transformación social-ecológica de las ciudades en América Latina?

Explorar estas dimensiones y ofrecer respuestas a las interrogantes que plantean, requiere definir el enfoque conceptual-ideológico que soporta todo el análisis y no perder el carácter integral del trabajo. Se asume explícitamente una conceptualización de transformación socio-ecológica de las ciudades de América Latina a partir de tres principios básicos: el progresismo, la justicia social y la sustentabilidad, de cuyo análisis se desprende la idea de un nuevo progresismo que sirva de guía para construir alternativas de transformación social y ecológica para las ciudades de la región.

La adopción de este marco conceptual es la plataforma para elaborar un conjunto de reflexiones y conceptos sobre la urbanización latinoamericana, partiendo de la aceptación de «lo urbano» como objeto de estudio, reflexionando a partir de ello sobre la historia reciente de la urbanización latinoamericana, en la que se destacan tres grandes periodos:

-El caracterizado por el modelo primario exportador, hasta la década de 1950.

-El de industrialización por sustitución de importaciones, hasta el cierre de la década de 1970.

-El denominado modelo neoliberal, que se extiende desde mediados de la década de 1970 hasta nuestros días.

Finalmente, culminando con el reconocimiento de retos críticos que enfrentan las ciudades y que permiten asumir la necesidad de transitar a una nueva época «post-neoliberal» que es necesario imaginar y construir desde la óptica de la transformación social-ecológica.

Estos retos, vistos desde la historia reciente de la urbanización, corresponden a temas, fenómenos, procesos y problemas que han adquirido en el subcontinente particular relevancia:

En primer lugar, la demografía y su relación con la urbanización, porque América Latina es un subcontinente que ha crecido a tasas muy dinámicas y que se ha convertido en la región más urbanizada del planeta y porque sus ciudades destacan por la desigualdad socio-espacial y la informalidad económica.

En segundo lugar, los patrones territoriales de la ciudades, porque su expansión desordenada, insustentable y segregadora, se ha convertido en uno de los retos de la planificación urbana más relevantes.

En tercer lugar, el suelo y la «financiarización» inmobiliaria. El tema es y ha sido el más importante en la historia reciente de la urbanización, porque han sido los mercados de suelo, constructor y financiero, los que finalmente se han convertido en conductores del crecimiento urbano. Estos han logrado controlar los mercados formales de suelo urbano y el financiamiento de la urbanización y, con ello, han rebasado al Estado en el control del proceso de urbanización.

En cuarto lugar, el fenómeno habitacional y particularmente las políticas de vivienda social en América Latina, representan un hito, tanto en el proceso de la economía neoliberal como en las políticas sociales asumidas por los gobiernos nacionales, provocando muy importantes impactos socio-urbanos.

En quinto lugar, la movilidad en las grandes ciudades de América Latina se ha vuelto un asunto de alta política, porque una de las razones de los movimientos sociales urbanos ha sido la crisis de los transportes y la explosión del uso del automóvil ante la ineficiencia de los transportes públicos y la mínima atención –salvo casos honrosos- a los peatones y a la bicicleta como medios de locomoción ordinario.

En sexto lugar, un tema de alta preocupación social es el espacio público urbano, ante la irrupción de los nuevos «artefactos» urbanos (De Mattos dixit), como los centros comerciales (malls), que han dejado atrás a los parques públicos y las plazas como centros de encuentro y construcción del tejido social urbano.

En séptimo lugar, un gran tema de la urbanización en América Latina corresponde al papel de las ciudades en el cambio del clima global y el consumo de recursos naturales y agua en particular. Este proceso ha generado situaciones críticas por sobre-explotación de los acuíferos y la afectación de espacios que debieran ser preservados como las costas, los bosques, la selva y los manglares, entre otras.

El gobierno urbano y en particular de las metrópolis, como el gran actor social para enfrentar los problemas del desarrollo urbano, enfrenta en América Latina grandes retos, que se concentran en los gobiernos locales y en la crisis de la planificación espacial y ambiental, porque desde hace casi cuatro décadas, se han cedido a los mercados (inmobiliario, constructor, financiero) decisiones fundamentales en las ciudades como la localización de los grandes usos del suelo. Frente a esto, surgen nuevas modalidades de gobierno local más centradas en la gobernanza de base territorial y en la participación efectiva y corresponsable de los actores sociales, representando una corriente de aire fresco que alienta las posibilidades de transformación social-ecológica de algunas ciudades del subcontinente.

Los grandes cambios internacionales reconocen el papel central de las ciudades en el desarrollo y podrían ser fuentes de su transformación progresista. La Nueva Agenda Urbana (NAU) promovida por ONU-Hábitat –y las críticas que ha recibido- y otras iniciativas internacionales, se han centrado en la defensa del hábitat de los pobres, la recuperación de la gobernanza urbana, la instauración de políticas de resiliencia ante el creciente riesgo en que se encuentran las ciudades y en la promoción de la «inteligencia urbana» (Smart City) por sus perspectivas de reducir las presiones del crecimiento en la elevación de la calidad de vida y en el mejoramiento de las condiciones del ambiente.

Las ciudades de América Latina enfrentan una crisis que exige nuevos enfoques de análisis y nuevas agendas, más progresistas y participativas, que alienten una transformación social-ecológica, recuperando buenas prácticas de desarrollo urbano y sobre todo aventurando políticas progresistas sobre los grandes temas que caracterizan la urbanización latinoamericana.

NUSO