Ayotzinapa: ni una sola condena a tres años del secuestro y desaparición de los 43 normalistas

Contexto Nodal
En la noche del 26 de septiembre de 2014, policías federales y municipales de Iguala, estado de Guerrero, atacaron a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa que se dirigían en autobuses a la capital mexicana a conmemorar la masacre de Tlatelolco en 1968. El saldo de la represión fue de seis personas asesinadas y 43 estudiantes desaparecidos. Sin avances en la investigación, sus familiares siguen reclamando justicia y denunciando la responsabilidad del Estado.

Ayotzinapa: a tres años, sin culpables y en el olvido para las autoridades

Ayer se cumplieron tres años de la desaparición de los 43 normalistas y, aunque la vista está colocada sobre la emergencia producida por el sismo de la semana pasada, hay que recordar que el tiempo que ha transcurrido desde el 26 de septiembre de 2014 no ha sido suficiente para que las autoridades emitan sentencias a responsables. Ni una sola se ha hecho.

Para conocer la magnitud de lo ocurrido hace 36 meses, el grupo interdisciplinario Forensic Architecture creó el proyecto #PlataformaAyotzinapa, en la cual se recapitula metódica y rigurosamente la forma en que el grupo de estudiantes de la Normal de Ayotzinapa fue atacado por criminales y policías en la ciudad de Iguala. Además, se ofrecen datos que confrontan de forma contundente lo que las autoridades han llamado “Verdad Histórica”, con la cual casi dan por cerradas las investigaciones en torno a la desaparición de los normalistas. “Los padres y quienes los acompañamos acudimos a estas estrategias alternativas para evidenciar la mentira y la ineficacia (…) a tres años no hay avances, no hay nuevas detenciones ni hay información sobre el posible paradero de los estudiantes”, señala Mario Patrón, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro ProHD), grupo que representa a los familiares de las víctimas de Ayotzinapa.

En efecto, para las autoridades el caso está no resuelto, pero sí cubierto en casi toda amplitud. La Procuraduría General de la República (PGR) presume que se han agotado el 91% de las líneas de investigación marcadas por los padres de los 43. Así, ¿qué más quieren?, ¿qué se les pude reclamar? Bueno, quizás “sólo” el hecho de que no se ha logrado esclarecer lo ocurrido con los desaparecidos y mucho menos lograr dar con su paradero. De lo sentenciado por el entonces procurador Jesús Murillo Karam, poco se ha movido la versión “definitiva”: los jóvenes fueron detenidos por un grupo armado, el cual los llevó hasta un basurero de Cocula, donde fueron incinerados para luego arrojar sus cenizas en el río San Juan. ¿Por qué?, ¿por orden de quién?

Pese a que grupos de especialistas extranjeros se han encargado de desmentir lo anterior, además de que las autoridades se han encargado de poner ellos mismos en duda su actuar (recordemos al flamante director de la Agencia de Investigación, Tomás Zerón, plantando evidencia), en un comunicado la PGR señala que, en todo momento, se ha manejado con total objetividad en sus investigaciones. Y, aunque no hay nadie sentenciado, “hay más de 120 personas bajo proceso judicial como resultado del trabajo de investigación en torno al caso. 71 de ellas están acusadas del secuestro de los 43 jóvenes estudiantes”. La razón por la que no hay sentencias es 1) los procesados parecen gatos boca abajo, recurriendo a cuanto recurso legal tienen para atrasar el caso y 2) habrá que esperar a que se concluya el 100% de la investigación, ya que se continúan presentando pruebas. Aunque las autoridades parecen celebrar los resultados hasta ahora obtenidos de las investigaciones, para los representantes de la organización ProDH éstas se encuentran “estancadas”.

Habrá que ver si las autoridades atienden las líneas de investigación reclamadas por los padres de los normalistas, las cuales podrían conducir las indagatorias a áreas no exploradas hasta ahora. Una de ellas tiene que ver con la supuesta actividad de los celulares de algunos de los jóvenes normalistas, días después del ataque. Otra implica la participación de policías municipales de Huitzuco, militares, así como el paso de drogas en el autobús tomado por los normalistas, el cual llevaba rumbo a Estados Unidos. Esto por mencionar sólo unas de esas líneas. De retomar y encausar las investigaciones como se debe, se podría notar que los estudiantes no desaparecieron en un solo evento (como lo revela el trabajo realizado por el mencionado Forensic Architecture), sino en “hechos alternados en lugares distintos, con rutas distintas de desaparición y varios eventos en los que participaron autoridades de distintos niveles de gobierno y grupos delictivos”, señala Patrón, de ProDH.

Sopitas


Tres años después, siguen pidiendo justicia para los 43 de Ayotzinapa

Los padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos hace tres años destacaron el papel que ha tenido el apoyo de la sociedad civil para continuar su lucha, y llamaron a la gente a solidarizarse con los damnificados del sismo del 19 de septiembre pasado.

Al término de la marcha que realizaron desde el Ángel de la Independencia, en la cual fueron acompañados por miles de personas, los familiares de los estudiantes agredidos realizaron un mitin en el llamado “antimonumento” de los 43, donde subrayaron que no van a dejar de luchar hasta llegar a la verdad sobre lo ocurrido con sus hijos.

“Hoy se cumplen tres años de esa cobarde agresión hacia nuestros jóvenes, tres años de lucha ¡y no tenemos nada! No hemos logrado que este pinche gobierno dé con el paradero de nuestros hijos”, lamentó ayer Emiliano Navarrete, padre de uno de los normalistas desaparecidos.

Sin embargo, también destacó que los grupos solidarios con su lucha “son los que nos han mantenido de pie y firmes, y por eso vamos a llegar hasta las últimas consecuencias. Les pido de corazón que nos sigan apoyando. Yo conocí una gran familia, que son ustedes”.

En medio de gritos de “No están solos, no están solos” por parte de la multitud, Mario González –otro de los padres de los estudiantes desaparecidos—subrayó que los familiares de los 43 sienten como propio el dolor de quienes perdieron a alguien en el temblor del 19 de septiembre pasado.

“Estamos con ellos. Ese dolor lo hacemos nuestro y lo sentimos nuestro porque hay personas atrapadas y muertas, que en su momento gritaron por esos 43 normalistas, que nos acompañaron en algunas de las marchas. ¿Cómo ser indiferente a ese dolor, cómo no solidarizarnos con esa gente”, exclamó.

En silencio y a paso lento, los familiares de los jóvenes recorrieron Paseo de la Reforma, acompañados por diversas organizaciones sociales, populares y estudiantiles, justo al cumplirse el tercer aniversario del ataque cometido contra los normalistas, la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014.

Vidulfo Rosales, abogado de los padres y madres, subrayó antes del inicio de la marcha que las afirmaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) en el sentido de que ya se han explorado la mayor parte de las líneas de investigación sobre el caso, son una falsedad, ya que en realidad ninguna hipótesis ha sido agotada.

Para el litigante, lo que ha hecho la PGR es abordar de manera parcial algunos aspectos de la indagatoria y descartar muchas otras vertientes que aún no han sido suficientemente exploradas, lo que deja clara su falta de voluntad real para esclarecer lo ocurrido.

Este tema, abundó Rosales, será abordado por los familiares de los 43 durante la próxima audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a realizarse en Uruguay a finales del próximo mes.

Previo a la marcha, diversos grupos religiosos llevaron a cabo una ceremonia ecumenica por la paz, mediante la cual exigieron la presentación con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, pero también de los miles de personas desaparecidas que hay en México.

Asimismo, exigieron que el gobierno de México no le dé un uso político a la ayuda para los damnificados del sismo del pasado 19 de septiembre.

La Jornada