Chile: escultura de ministro de la Unidad Popular escondida hace 40 años por vecinos se exhibe públicamente por primera vez

En Contexto
La escultura del ex ministro de vivienda de la Unidad Popular, Carlos Cortés, fue escondida en 1978 por los mismos vecinos, para evitar que fuera destruida por el Ejército. Este miércoles 15 de noviembre a las 19:15 horas, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, se inaugura la exposición “Villa San Luis de Las Condes, la memoria es lo único que nos queda”. La muestra reúne archivos y fotografías que retratan los 47 años de historia de los pobladores desalojados por la dictadura, y estará abierta hasta el 1° de abril del 2018. El nombre original de la Villa San Luis de las Condes fue “Compañero Ministro Carlos Cortés” en homenaje al gestor del proyecto y responsable del primer programa de Vivienda del Gobierno de Salvador Allende. Carlos Cortés falleció en 1971 producto de una enfermedad cardiaca, antes de que se entregaran los departamentos a los comités de vivienda, razón por la cuál, los vecinos decidieron bautizar el conjunto habitacional con su nombre e instalaron una escultura en el centro del lugar. En 1976, cuando comenzaron los desalojos, Juan Carlos Larrañaga, dirigente de uno de los comités de vivienda que participaron del proyecto, escondió la escultura de los militares para evitar su destrucción. Cuarenta años después, la escultura fue entregada al Comité de Defensa de la Villa San Luis para restauración y exhibición.

“La Memoria es lo único que nos queda”: La exposición dedicada a la Villa San Luis

En 1972 fue inaugurado el conjunto habitacional Villa San Luis. El proyecto ubicado en la comuna de Las Condes, contemplaba 27 edificios y más de mil departamentos que habían sido diseñados por la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU)  de acuerdo a un modelo de integración social durante el gobierno  de Salvador Allende. Sin embargo, con la llegada de la dictadura, emanó una orden que obligó a los pobladores a abandonar las viviendas que habían sido adquiridas legalmente. De esta manera, los vecinos fueron trasladados a comunas como Renca, San Miguel y Pedro Aguirre Cerda, mientras que el terreno pasó a manos del Ejército.

Más tarde, en 1996 la institución decidió vender a privados por 98 millones de dólares el terreno, exceptuando el Lote 18. Pero, recientemente, la historia del lugar cambió de curso. Esto, ya que en junio de este año el lote 18 A-1 del sitio fue declarado Monumento Histórico Nacional.

Ante este nuevo escenario, el Comité de Defensa Villa San Luis, organización que agrupa a ex pobladores y vecinos del sector, comenzó a realizar una serie de actividades con el fin de instaurar en el espacio patrimonial un sitio de memoria. Una de ellas es la muestra Villa San Luis de Las Condes: La Memoria es lo único que nos queda que podrá visitarse a partir del próximo 15 de noviembre en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

Esta muestra incluye fotografías de la época, material audiovisual, planos, documentos y los testimonios de quienes llegaron a vivir en los años 70 al proyecto. Además, la exhibición está organizada de manera tal que permite conocer las principales etapas históricas de lugar como su creación, el desalojo durante dictadura, la venta de los terrenos en los ’90 y las actuales actividades del Comité de Defensa Villa San Luis.

“En la muestra están todos los antecedentes de la Villa San Luis, aunque hay un acento en lo que sucede entre el 1973 y los años 90. Pero también, lo que pasa después, cuando este sector se convirtió en un centro de altísimo nivel con unos terrenos que ganaron una enorme plusvalía”, explica el director del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Francisco Estévez.

“Pero básicamente se da cuenta cómo de un proyecto social que era integrador y que combatía la segregación, fue absolutamente intervenido de manera que se reprimió de una forma brutal ese derecho que las personas tienen a tener su propia vivienda. En esos años, el discurso neoliberal que hablaba de la importancia de la propiedad privada pasó completamente por alto a la Villa San Luis”, añadió.

Para Miguel Lawner, director ejecutivo de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) durante el gobierno de la Unidad Popular e integrante del Comité de Defensa de la Villa San Luis, esta actividad busca dar a conocer la “historia real” del conjunto inmobiliario.

“En primer lugar, queremos contar la verdad, señalar lo que significa la integración social urbana. Ahora, las políticas públicas de vivienda tratan de evitar que se genere esta integración por los conflictos potenciales que esto significa. Pero de lo que se trata esta exposición es de mostrar el presente de la Villa San Luis, que a mi juicio, es el más grave despojo que haya ocurrido en materia urbana en nuestro país en toda su historia: mil familias despojadas de un día para otro de un bien adquirido legítimamente es una tragedia. Desgraciadamente, después nos fuimos acostumbrado a esta situación gravísima”, dijo el arquitecto, quien fue el responsable de guardar gran parte de los documentos presentes en la muestra.

Según Lawner, la Villa San Luis es además un ejemplo de cómo previo al Golpe de Estado se concebía la vivienda en Chile. En su opinión, en comparación con las nuevas construcciones antes “podía objetarse el tamaño, pero jamás la calidad. ” Ninguna vivienda se construyó sin que existieran mínimos principios urbanos dotados de equipamiento, áreas verdes y espacios públicos razonables”.

Coordenadas

Villa San Luis de Las Condes: La Memoria estará abierta hasta el primero de abril de 2018. Además, podrá ser visitada de 10:00 a 18:00 horas. La entrada es gratuita.
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“Villa San Luis de Las Condes: La Memoria es lo único que nos queda”

Mediante fotografías, planos y documentos originales de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) se  contará la historia y el devenir del conjunto habitacional conocido como “Villa San Luis”. En ella se destacará este proyecto urbanístico como emblema de inclusión social, a través de fotografías, documentales y materiales originales, como los dividendos originales que pagaron los pobladores entre 1972 y 1973; que den cuenta que los 27 edificios y las 1038 viviendas del conjunto habitacional, fueron asignadas por el Ministerio de Vivienda en un proceso regular y participativo, donde la organización de los pobladores fue fundamental.