Justicia federal mexicana frena proyectos mineros en territorio sagrado de Wirikuta

Un juez federal otorgó hoy una suspensión de amparo a la comunidad huichola de Wixárika contra empresas mineras que pretenden explotar la zona sagrada de Wirikuta.

En un comunicado, el Frente de Defensa de Wirikuta detalló que por el momento queda sin efecto las 40 concesiones que tienen en su poder las empresas mineras para emprender proyectos como Universo y La Maroma, de Revolution Resources, y Grupo Minero Frisco.

El proyecto Universo pretende explotar recursos minerales en 59 mil 678 hectáreas dentro del Área Natural Protegida de Wirikuta, lo que representa el 42.56% de la superficie total del territorio huichol.

La suspensión de los 40 proyectos se suma las 38 concesiones suspendidas en febrero del 2012, del proyecto minero La Luz.

De acuerdo con el Frente, la decisión del Poder Judicial detiene todos los trabajos mineros en el territorio sagrado de Wirikuta, que abarca los municipios de Catorce, Charcas, Matehuala, Villa de Ramos, Villa de Guadalupe y Villa de la Paz en el Estado de San Luis Potosí (aproximadamente 140 mil hectáreas), en tanto no se resuelva la revocación o cancelación de 78 concesiones en el área natural protegida y sus alrededores.

Además, ninguna entidad de los tres niveles de gobierno puede otorgar permisos (de exploración ni explotación) para que se realicen trabajos mineros en la zona.

Con el objetivo de proteger de manera integral del territorio sagrado de Wirikuta, de las amenazas mineras y agroindustrial, el pueblo Wixárika presentó una demanda de amparo ante el Poder Judicial de la Federación exigiendo el respeto a los derechos que el Estado mexicano se ha comprometido a proteger a nivel nacional e internacional.

El territorio de Wirikuta representa para el pueblo Wixárika el lugar en donde se encuentran las esencias de la vida y el nacimiento del Sol. Es un elemento indispensable de la cosmogonía e identidad cultural para la subsistencia y continuidad como pueblo originario de este país.

Wirikuta es un territorio vivo, indivisible y continuo, por lo que exigió la protección de este territorio ya que pone en riesgo la biodiversidad y la continuidad del ecosistema del Desierto Chihuahuense, la calidad del agua y de los suelos, así como la salud y la calidad de vida de los habitantes campesinos de este lugar sagrado.

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