Delcy Rodríguez, ministra de Comunicación e Información de Venezuela: “Globovisión bajó el tono, pero la guerra psicológica sigue”

La titular del Minci no cree que le haya tocado un momento light al frente de la política comunicacional, pues si bien se redujo la virulencia de algunos medios, “Venezuela vive un momento de gran azote por la acción de grupos extremistas”. |

-¿Cómo ha sido hasta ahora su experiencia en este cargo, relativamente ajeno a su especialidad, que es el Derecho? ¿Es como se lo imaginaba, mejor o peor?

—A pesar de que no es de mi especialidad en título universitario, de una u otra forma la vida me ha puesto cerca del periodismo. Siendo muy niña, recuerdo a mi papá (Jorge Rodríguez) tecleando en la máquina de escribir; luego, mientras esperaba el cupo en Derecho, estuve un año en Comunicación Social en la Universidad Central porque mis mejores amigos estaban estudiando Periodismo; luego, siendo pasante de Derecho en el Instituto de Derecho del Trabajo, mi profesor era abogado del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa y por eso siempre estuve vinculada a ese gremio. Incluso, intervinimos en la discusión de la convención colectiva de El Nacional, o sea, que ese mundillo lo conocemos por dentro. Luego, cuando Nora Uribe fue ministra de Comunicación e Información, fui su asistente. Eran los tiempos en los que el Minci quedaba en el Palacio de Miraflores. Ahora he podido comprobar cómo el ministerio ha crecido en estructura, en funcionamiento. Antes la política comunicacional estaba más centrada en el presidente de la República, era básicamente un departamento de Prensa Presidencial. Ahora tenemos un ministerio enfocado más al Gobierno y al Estado en general.

—Algunos analistas dicen que a usted le ha tocado una etapa comparativamente light, pues existe una Globovisión menos virulenta y ya no están al aire ciertos programas opositores… ¿Es así o es pura ilusión?

—No es así, en el sentido de que la comunicación es gestión de la política y Venezuela vive un momento de gran azote por parte de grupos extremistas en ejercicio de la política y con expresiones violentas que llaman realmente a la preocupación… Entonces, no creo que sea para nada un momento light. Sí pienso que la línea editorial de Globovisión, con sus nuevos propietarios, abandona el camino virulento que buscaba incidir en la estabilidad psicológica de la gente y, por tanto, en la paz de la nación. Ya no llaman a la violencia ni son partícipes de ella, como ocurría en el pasado, pero la situación del país, con estos grupos terroristas sigue siendo muy preocupante. Bajó el tono violento de Globovisión, pero eso no significa que haya cesado la guerra psicológica diseñada en laboratorios de expertos.

—A pesar de ese cambio en la línea editorial, ha habido un procedimiento de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) en relación a la forma de presentar el tema del desabastecimiento y la escasez. ¿Dónde está, a su juicio, la frontera entre hacer periodismo y generar inestabilidad y angustia?

—Aclaremos algo: el procedimiento de Conatel no se abrió por presentar noticias sobre desabastecimiento, sino por inclusión de mensajes subliminales. En una entrevista que le hicieron a una señora sobre el tema económico, incluyeron la voz del Comandante Chávez. La frontera es clara: el ciudadano tiene derecho a la información veraz y oportuna. Veraz quiere decir que los hechos se cuentan tal como suceden, sin manipulación; y oportuna significa que la noticia se difunda tan pronto ocurra, que tampoco se juegue con su temporalidad. Ese derecho que tiene el ciudadano marca el límite entre el periodismo y los laboratorios de guerra psicológica. Por lo demás, el periodismo debe cumplir con las normas éticas y también con lo establecido en la Constitución Nacional, en las leyes nacionales y en los convenios internacionales suscritos por Venezuela.

—¿Cómo funciona esa guerra psicológica?

—Hay cuatro vías: alterar los hechos; negar los hechos, invisibilizar los hechos o inventar los hechos. En Venezuela se vienen practicando todas esas modalidades como nunca antes. El expediente es muy amplio. Es obvio que hay laboratorios especializados detrás de todas esas manipulaciones. Aquí hacemos en análisis de medios y detectamos el uso recurrente de determinadas palabras, frases y titulares por todas las vías posibles, incluyendo los medios tradicionales y las redes sociales.

—Se habían anunciado una serie de reuniones con propietarios de televisoras. ¿Ya se realizaron?

—Están contempladas y pendientes. Solo estamos esperando terminar unos ajustes internos con nuestras televisoras para ir a esas reuniones.

LA TELENOVELA CONTRATACA

—Han seguido surgiendo quejas de parte de sectores revolucionarios acerca de cambios en la programación de los medios públicos, programas que salieron del aire… Le pregunto lo mismo que ya le pregunté a su antecesor, Ernesto Villegas: ¿Ha habido algún tipo de intercambio de prisioneros o de cabezas con los medios privados?

—En lo absoluto. El presidente Maduro en lo que ha hecho énfasis es en el hecho de que muchas veces tenemos los medios, pero no tenemos el público. Entonces, en lo que hemos estado ocupados es en una reestructuración de programación, sobre todo en lo que se refiere a segmentación de audiencias. Por eso vamos a una VTV-Noticias, una VTV-Entretenimiento y una VTV-Comunas. En el pasado hubo cierta tendencia a crear espacios políticos y partidistas, tanto en las pantallas públicas como en las privadas, muchas veces obviando el hecho de que no tenían audiencias suficientes. Nosotros vamos a una política de redefinición, de reingeniería de todo lo que tiene que ver con la programación y las audiencias.

—Siempre se habla del daño que causan los espacios informativos y de opinión opositores, pero poco se dice del que hacen los canales de entretenimiento, que tienen la mayor penetración. ¿Cómo puede el sistema de medios públicos competir en ese nicho?

—Vamos a un relanzamiento de la telenovela venezolana. Ese es un tipo de programa en el que la población encuentra identidad y cierto esparcimiento cultural. El problema ha sido el de los valores y principios que tradicionalmente ha transmitido la telenovela. Un caso típico era el de la trabajadora doméstica que obtenía el ascenso social enamorándose del señor de la casa. Nosotros vamos a un replanteamiento de la telenovela para que transmita valores reales de la cotidianidad de los ciudadanos.

—¿Y esas nuevas telenovelas se difundirán a través de TVES?

—A través de Venezolana de Televisión Entretenimiento.

NO HAY AUSENCIA

—A siete meses de la muerte del Comandante Chávez, ¿qué balance hace usted de su ausencia en el plano comunicacional?

—No hay ausencia, no hay ausencia porque el Comandante Chávez significa para nosotros el legado político e ideológico que guía no solo la función del Gobierno, sino el rumbo de la Revolución en su sentido más amplio. Por eso podemos ver que el presidente Maduro enmarca todo su accionar político gubernamental en el Plan de la Patria, que es, si se quiere, el testamento político que nos dejó el Comandante Chávez. Para nosotros no hay ausencia. Yo que crecí en un hogar con una historia muy particular sobre mi padre (asesinado brutalmente por la policía política de la Cuarta República) tampoco lo sentí nunca ausente. Su herencia, que no fue material sino política, ideológica, cultural, nos permitió crecer. Con el Comandante Supremo está sucediendo igual: su herencia nos está permitiendo avanzar y crecer y, sobre todo, nos permite decir “la Patria sigue”. En eso estamos dando la vida.

—¿Qué importancia tienen las elecciones del 8 de diciembre para la viabilidad del Gobierno de 2014 en adelante?

—La importancia que tienen como elecciones locales para la gestión municipal. No estoy de acuerdo con ese enfoque de que una elección como esa tenga que marcar o no la viabilidad de un proyecto político como la Revolución Bolivariana. Lo cierto es que esta Revolución siempre ha estado asediada. No ha habido un día en que no haya sido amenazada por las expresiones fascistas de la oposición. Yo difiero de esa visión de que las municipales van a marcarle un rumbo a la Revolución. Es al contrario: la Revolución siempre ha marcado el rumbo de nosotros los revolucionarios y también de la contrarrevolución. Esa es nuestra cotidianidad.

—¿Hasta dónde ha avanzado la conformación del Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci), esa idea que lanzó el presidente Chávez cuando habló de los megáfonos y los comunicadores populares?

—Se ha avanzado mucho. Ernesto (Villegas) fue un gran impulsor del Sibci, que debe entenderse como la plataforma en la que confluyen todos nuestros medios. Por eso es un sistema. A veces se le confunde con un medio en sí mismo. Ahora vamos a acelerar este proceso, pues el presidente Maduro ha sido enfático al señalar que necesitamos contar con una comunicación popular que llegue a todos los rincones del país y, lo más importante, que esos rincones nos lleguen también a nosotros, pues para que haya una verdadera comunicación, debe ser bidireccional.

—¿Qué balance hace usted de la respuesta que ha dado el Gobierno a esa guerra psicológica? ¿Ha sido efectiva o todavía falta?

—José Vicente Rangel me preguntó en su programa si estábamos ganando o perdiendo la batalla comunicacional y yo le contesté que la respuesta es obvia porque nosotros somos gobierno. Y lo somos porque hemos ganado los procesos electorales, es decir, que hemos triunfado en la batalla en la opinión pública. Lo mismo puede decirse de la guerra psicológica: si nosotros no estuviésemos dando una respuesta apropiada a esas operaciones, ya tendríamos las calles desbordadas en conflictividad social. Hay indicadores que van más allá de lo comunicacional, que tienen expresión en la vida real. La respuesta más adecuada ha sido la de la población en general, que frente a la guerra económica, psicológica y comunicacional ha mantenido la calma. Yo creo que nuestra gente hizo un posdoctorado con Globovisión y ha creado un escudo ante esas ofensivas mediáticas.

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El combate por la verdad

Delcy Eloína Rodríguez Gómez fue nombrada ministra del Poder Popular para la Comunicación y la Información luego de que se anunciara que el periodista Ernesto Villegas sería candidato a la Alcaldía Metropolitana. Es abogada egresada de la Universidad Central de Venezuela, especializada en Derecho Laboral. En su ejercicio profesional se enfocó en la defensa de organizaciones sindicales.

Es hija de Jorge Rodríguez, el mártir de la Liga Socialista, cobardemente asesinado por esbirros de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez. Su hermano, Jorge Rodríguez Gómez, es el alcalde de Caracas.

Esta es su segunda incursión como ministra. La primera ocurrió en 2006, cuando estuvo brevemente en el Despacho de la Presidencia, con el Comandante Hugo Chávez. Previamente había sido vicecanciller para Europa.

Cuando anunció su designación, el presidente Nicolás Maduro la calificó como “una extraordinaria venezolana” y le dio la bienvenida “al combate por la verdad”. En eso anda.