Aníbal Carrillo, presidente de Frente Guasú (Paraguay): “Con el golpe, las fuerzas conservadores recuperaron todo el poder”

A dos años del golpe parlamentario que derrocara a Fernando Lugo, el presidente del Frente Guasu Aníbal Carrillo sostiene que la destitución tuvo un componente corporativo y transnacional. Y que “las fuerzas conservadoras recuperaron todo el poder” en Paraguay.

El 22 de junio se cumplieron dos años de aquel golpe parlamentario. Aníbal Carrillo fue el candidato a presidente del Frente Guasu en las elecciones del 21 de abril de 2013. En esas elecciones, los denominados “sectores progresistas”y de izquierdas presentaron varias candidaturas presidenciales. Acá la entrevista.

-¿Qué es lo que fundamentalmente, a su criterio, ocurrió en el país con el golpe parlamentario del 22 de junio?

Bueno, yo diría que es básicamente, en general, un reagrupamiento de todo el sector conservador del país, la recuperación completa de todo el poder ante “el peligro” de que la brecha que se abriera durante el gobierno de Fernando Lugo pueda ampliarse.

-¿Cómo y por quiénes está conformado ese sector conservador del país del que habla?.

Los partidos tradicionales (ANR y PLRA, principalmente) una corporación mediática, financiera, latifundista, vinculadas con la usura internacional.

-Un golpe corporativo…

Exactamente, un golpe corporativo y trasnacional.

-Por qué esa brecha que señala no pudo ampliarse o consolidarse

Por varias razones. Yo diría que, por un lado, la correlación de fuerza es sumamente importante para sostener proyectos progresistas. La correlación de fuerza con los sectores hegemónicos del país era muy adversa. Además, los sectores que querían cambios más profundos no pudieron sostener un proyecto unificado, no pudieron –no pudimos- tampoco construir un acompañamiento más popular.

-La alianza de por sí era muy dispersa, muy amplia, de intereses contrapuestos. El PLRA, por ejemplo, era parte de ese “sector conservador” que señala.

Sí, en el 2008 existían otros factores que aglutinaban las fuerzas, algunas progresistas y otras conservadoras, para desplazar al antiguo partido Estado, el Partido Colorado. Ese era un objetivo aparentemente superior. Así fue que con el PLRA no existía realmente un proyecto unificado, con programas sostenibles. Los intereses eran muy contrapuestos.

-¿Por qué acudieron a elecciones? ¿No era acaso una forma de legitimar el origen golpista del nuevo gobierno?

Las elecciones son un momento muy importante para mucha gente. No puede ser un terreno dejado totalmente las fuerzas conservadoras.

-¿Aun dispersos?, ¿aun divididos?

Sí, lamentablemente no pudimos sostener un proyecto unificado para las elecciones de abril. Hay responsables y responsabilidades que se deben discutir con mayor detenimiento. Pero lo concreto es que, muy por el contrario de lo que urgía el tiempo: unidad, proyecto unificado, fuimos dispersos y divididos. Teníamos el deber de ir juntos, pero no pudo ser.

-Cómo ve el futuro electoral de las fuerzas “progresistas” y de izquierdas.

Creo que la disputa es en todos los planos, no solamente electoral. Es a nivel comunicacional, de movilizaciones. Es una disputa permanente en donde debemos estar muy atentos a las reivindicaciones del pueblo. Acompañar y representar esas necesidades largamente postergadas de la gente en todos los frentes. Las elecciones no pueden entenderse fuera de la totalidad de la disputa contra ese sector mezquino, que hace mucho tiempo está vinculado a los sectores económicos conservadores del país.

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