Condenan a cadena perpetua en Suiza a Erwin Sperisen, exjefe de la policía guatemalteca

El testimonio de un exreo fue clave para que el exdirector de la Policía Nacional Civil (PNC) Erwin Sperisen fuera declarado culpable de la muerte de siete reclusos y condenado a cadena perpetua por el Tribunal Criminal de Ginebra, en Suiza.

El Tribunal lo encontró responsable de la ejecución directa del reo José Abraham Tiniguar, y la complicidad en el asesinato de seis reclusos más en la cárcel de Pavón el 25 de septiembre del 2006, durante la operación Pavo Real.

Horas antes el mismo tribunal lo absolvió por su presunta implicación en la muerte de los reos Edwin Estuardo Santacruz, Julián Morales Blanco y José María Maldonado Sosa en el 2005, que se habían escapado del centro penitenciario el Infiernito.

Benedict de Moerloose, abogado del programa Lucha contra la Impunidad y de Track Impunity Always (Trial), entidad querellante en el proceso, dio a conocer vía telefónica desde Suiza, al concluir la audiencia, que el Tribunal dio valor probatorio al testimonio del exreo de origen francés Philippe Biret, por considerar que estuvo presente en el lugar de los hechos y acusó directamente a Sperisen de haber matado a Tiniguar de tres balazos.

“Lo que dijo el Tribunal es que su declaración es concluyente y que era precisa, creíble y que además no había ninguna intención con su testimonio de hacer venganza”, expresó.

Indemnización

Moerloose indicó que, además, los tres jueces accedieron a la petición de María del Socorro Vásquez, madre de Carlos René Barrientos Vásquez, asesinado en la cárcel de Pavón, de que el exdirector de la PNC pague una indemnización de 30 mil francos suizos —unos US$30 mil—.

Inicialmente, la abogada Alexandra López reclamó para Vásquez que Sperisen le pagara una indemnización de 40 mil francos suizos —€32 mil 757—, más 15 mil francos suizos —€12 mil 283— suplementarios por las presiones y amenazas sufridas en Guatemala durante el juicio de Ginebra para que retirara la querella, razón por la cual debió pedir protección oficial y cambiar de domicilio.

En una sala llena de público, en donde se calculó que había unas 150 personas, y luego de tres semanas de juicio oral, la jueza presidenta del Tribunal, Isabelle Cuendert, leyó la sentencia, que considera probado que Sperisen mató a balazos al recluso Tiniguar y es coautor de las muertes de los reos Carlos René Barrientos Vásquez, Érick Estuardo Mayorga Guerra, Gustavo Alonso Correa Sánchez, Jorge Estuardo Batres Pinto y Luis Alfonso Zepeda González, así como Mario Misael Castillo. 

Alteraron escena

En los seis casos, el Tribunal concluyó que Sperisen es “corresponsable” de las muertes de los reos, que fueron ejecutados sumariamente, aunque posteriormente se alteró la escena del crimen para simular “unos enfrentamientos que nunca ocurrieron”.

Más adelante, Cuendert expresó que “varios presos tenían impactos de bala en los brazos como si hubieran querido protegerse instintivamente”, añadió la presidenta, para quien quedó probado que las armas y granadas en las manos de los reos fueron colocadas a posteriori, para disimular la ejecución.

También expresó la presidenta del Tribunal que el exdirector de la Policía carecía de escrúpulos.

“Sorprende especialmente la manera egoísta y odiosa en la que actuaba Sperisen y la ausencia de escrúpulos”, recalcó.

Además, afirmó que la argumentación de la defensa en el sentido de que Sperisen tenía “un simple rol de supervisión se contradice con los otros elementos del dossier”.

Cuendert recordó que, cuando Sperisen asumió el cargo, no sólo no acabó con las prácticas extrajudiciales en el seno de la PNC, sino que montó su propio escuadrón de la muerte, al que llamaban “Los elefantes demoledores”.

Durante las tres semanas que duró el proceso, el Tribunal escuchó el testimonio de 13 personas, provenientes de Guatemala, Chipre, España, Austria y Francia.

Apelarán

Los abogados de la defensa anunciaron, a la salida del Tribunal, que apelarán la sentencia, la cual el letrado Florian Baier considera “triste, chocante, y que no se puede definir como acto de justicia”.

Mientras tanto, Ana Elizabeth Valdez, esposa de Sperisen, presente en la sala, estalló en llantos al momento de escuchar la lectura del veredicto.

 

DECLARACIÓN

Reo Escuchó balazos

Philippe Biret, exreo de origen francés, en su declaración ante el Tribunal Criminal de Ginebra afirmó que escuchó balazos durante el ingreso de las fuerzas de seguridad en la Granja de Rehabilitación Pavón.

Describió que había varias edificaciones, una iglesia, talleres, instalaciones deportivas e incluso viviendas edificadas por los propios detenidos, quienes habían constituido un comité de orden y disciplina que supuestamente administraba la vida interna del penal, según Juan Gasparini, un periodista de investigación argentino radicado en Suiza, acreditado en la sede europea.

Según Gasparini, Biret recordó que esa mañana los despertaron las campanas de la iglesia. Acudió al portón junto con otros reos, y vio cómo la Policía cortó el alambrado del perímetro de la prisión, ingresaron tanquetas, y luego escuchó balazos.

El exreo agregó que fue “inmovilizado” junto a otros prisioneros, a quienes identificó como Correa —Gustavo Alonso—, Cepeda —Luis Alfonzo—, Chiquitón —Érick Estuardo Mayorga—, Chabolas —José Abraham Tiniguar— y AR-15, cuyo nombre no fue dilucidado.

Biret cumplió una pena de 16 años en prisión en Guatemala después de haber sido condenado en 1992 por haber asesinado a su tío Bernard Bereaud y Marie Antoinette Perriar, dueños de dos restaurantes.

Cuendet afirmó que la argumentación de la defensa en el sentido de queSperisen tenía “un simple rol de supervisión se contradice con los otros elementos del dossier”.

La presidenta del tribunal recordó que, cuando Sperisen asumió el cargo, no solo no acabó con las prácticas extrajudiciales en el seno de la Policía Nacional Civil, sino que montó su propio escuadrón de la muerte, al que llamaban Los elefantes demoledores.

Los abogados de la defensa anunciaron a la salida del tribunal que apelarán la sentencia, que el letrado Florian Baier consideró“triste, chocante, y que no se puede definir como acto de Justicia”.

El tribunal también juzgaba la implicación del exjefe de Policía en el asesinato de otros tres reos -Edwin Estuardo Santacruz, Julián Morales Blanco y José María Maldonado Sosa- en 2005, tras escapar del centro penitenciario El Infiernito.

Aunque consideró probada la ejecución sumaria de los tres presos, la corte juzgó que no había pruebas suficientes para implicar a Sperisen y lo absolvió.

Sperisen es uno de los tres antiguos altos cargos cuya captura internacional pidió un tribunal guatemalteco tras ser acusados por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), deintegrar una estructura criminal dedicada a las ejecuciones extrajudiciales de presos.

Tras el asesinato de parlamentarios salvadoreños por parte de las fuerzas de seguridad de Guatemala en 2007, Sperisen renunció al cargo y, hasta que fue detenido en 2012, se instaló en Ginebra, en la residencia de su padre, embajador de Guatemala ante la Organización Mundial del Comercio.

 

PDH: Hubo Ejecuciones

El 28 de diciembre del 2006, tres meses después de que las fuerzas de seguridad ingresaron en la Granja de Rehabilitación Pavón, la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) reveló que durante esa acción se cometieron siete ejecuciones extrajudiciales.
Según las pesquisas efectuadas por la PDH, los reclusos de esa cárcel José Abraham Tiniguar Guevara, Mario Misael Castillo, Érick Estuardo Mayorga Guerra, Jorge Estuardo Batres Pinto, Carlos René Barrientos Vásquez, Gustavo Alonso Correa Sánchez y Luis Alfonso Zepeda González fueron ejecutados.
En el documento ¿Estado de Derecho o Impunidad?, elaborado por la PDH, se hace ver que, si bien retomar el control del presidio era necesario, los métodos utilizados violaron los derechos fundamentales.
Añade que varios de los reos fueron separados de las filas por agentes, cuando ya estaban bajo su control y llevados a otro sitio, y posteriormente aparecieron sus cadáveres. Incluso, según testimonios, policías encapuchados tenían una lista y fotografías de unas 25 personas, que eran apartadas de las filas y sometidas al orden.
El excomisionado de seguridad de la Presidencia, Otto Pérez Molina, informó el 27 de febrero del 2007 que habían recibido denuncias en la bancada del Partido Patriota de empleados de Gobernación y de la Policía sobre escuadrones de la muerte.
“Analizamos los datos, y apuntan a que por los menos operan dos escuadrones de la muerte dentro de las fuerzas de seguridad; uno presuntamente dirigido por un asesor de Gobernación, y el otro, a cargo de un jefe de operaciones de la PNC”, afirmó en esa ocasión el actual presidente Pérez Molina.

No ha cambiado nada
Gary Estrada, coordinador del Programa de Personas Privadas de Libertad y Derechos Humanos, del Instituto de Estudios en Ciencias Penales, afirmó que después del control de la cárcel Pavón ese operativo no fue efectivo, por lo que las situación no ha variado.
Al momento de pensar en recuperar el control, esa acción debía ir acompañada de un programa de reinserción, lo cual hasta la fecha no se implementó. En ese entonces solo se utilizó la fuerza contra la población reclusa, pero se debe acompañar de una reforma integral que sigue pendiente de su puesta en marcha, explicó Estrada.

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