“Cuando Argentina se endeudó por encima de sus posibilidades durante la década neoliberal, tomando préstamos a tasas que no existían en ninguna parte del mundo, ¿dónde estaba el gran auditor global, el Fondo Monetario Internacional, para evitar que esto sucediera? – Cristina Fernández, presidenta argentina

A horas de que termine el plazo para que se resuelva el litigio con los fondos buitre en las cortes de Nueva York, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ratificó que la Argentina “va a dar pago al ciento por ciento de sus acreedores en forma justa, equitativa, legal y sustentable” y volvió a insistir en que, en caso de que no se llegue a un acuerdo, el país no va a entrar en default porque “pagó en término y va a seguir pagando cada una de sus obligaciones”. La posición presentada por la mandataria obtuvo un respaldo contundente del resto de los jefes y jefas de Estado del Mercosur que se reunieron ayer en Caracas en el marco de la 46 cumbre de este bloque regional, en la que este conflicto fue uno de los temas centrales de la agenda: no solamente concluyó con una declaración especial en apoyo del país sino que, durante el plenario en privado, se discutieron alternativas acerca de cómo llevar ese respaldo “más allá de las declaraciones”.

La Presidenta calificó como una “verdadera agresión” la maniobra de los fondos buitre e insistió con que no es solamente “un ataque contra Argentina” sino que afecta a todos los miembros del bloque. Además recordó que ha pagado “religiosa y rigurosamente” sus obligaciones, tanto con los bonistas reestructurados como con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Club de París, “con la salvedad de que se hizo sin acceder al mercado de capitales, es decir con recursos propios, producto de un modelo de crecimiento con inclusión social” y sin nuevos endeudamientos.

Como nunca antes desde el comienzo de este conflicto, Fernández de Kirchner se refirió en durísimos términos acerca de la labor del juez Thomas Griesa, que falló a favor de los fondos buitre. “No sólo parece que no se entiende sino, peor aún, que no es juez –sostuvo la mandataria–. ¿Qué idea tenemos todos acerca de un juez? Alguien que es imparcial entre dos partes y es neutral frente a las partes de acuerdo a derecho. Esto no es lo que está sucediendo”, señaló, recordando las idas y vueltas del magistrado respecto del permiso a pagar a algunos bancos y a otros no y sus idas y vueltas al respecto.

CFK también apuntó a lo que llamó la “responsabilidad desde afuera” en el origen de la deuda, porque “cuando Argentina se endeudó por encima de sus posibilidades, con un régimen de convertibilidad durante la década neoliberal, tomando dinero prestado a tasas que no existían en ninguna parte del mundo, ¿dónde estaba el gran auditor global, el Fondo Monetario Internacional, para evitar que esto sucediera?”, se preguntó. “Así como recorren los países del mundo diciendo que no se pueden pagar tantas pensiones, no se puede pagar tanto salario, ¿por qué no recorren el mundo cuando los países se endeudan advirtiendo que no tienen capacidad de repago de esa deuda?”, agregó.

Por último, apuntó a quienes buscan imponer una visión de catástrofe sobre la situación: “Intentan decirnos y agitar el default, no tiene sentido. Default es cuando uno no paga y Argentina ha pagado. También intentan, desde afuera y desde adentro, asustarnos con que si no hacemos lo que nos dicen ellos que tenemos que hacer, se van a venir las diez plagas de Egipto –dijo–. Bueno, las diez plagas de Egipto ya las vivimos en el año 2001, cuando precisamente otro gobierno hizo lo que le dictaban desde afuera”. Además, lamentó “tener que leer en un periódico extranjero y no en uno nacional” las críticas a Griesa.

“La Argentina reafirma una vez más no solamente su voluntad sino su convicción, su decisión y sus acciones que van a estar encaminadas cada una de ellas a dar pago al ciento por ciento de sus acreedores, pero en forma justa, legal, equitativa y sustentable”, concluyó la mandataria, mientras el ministro de Economía, Axel Kicillof, que había arribado con ella a Caracas el lunes por la noche, volaba a Nueva York para tener una última reunión con el mediador Daniel Pollack e intentar una salida al conflicto.

Más que palabras

La “declaración especial” a la que adhirieron los cinco mandatarios de estados parte del Mercosur sostiene: “En conocimiento del reciente fallo judicial favorable a los planteos de un grupo minoritario de tenedores de títulos no reestructurados de la deuda soberana de la República Argentina” que “manifiestan su más absoluto rechazo a la actitud de dichos fondos, cuyo accionar obstaculiza el logro de acuerdos definitivos entre deudores y acreedores y pone en riesgo la estabilidad financiera de los países”.

Además, “reconocen la vocación de la República Argentina de continuar honrando sus compromisos financieros internacionales, tal como lo viene haciendo sistemáticamente desde la reestructuración de su deuda en los años 2005 y 2010, donde se obtuvo el acuerdo de más del 92 por ciento de sus acreedores” y “expresan su solidaridad y apoyo a la República Argentina en la búsqueda de una solución que no comprometa su desarrollo y el bienestar de su pueblo, en consonancia con sus políticas de desarrollo nacional”.

La cuestión argentina también fue mencionada durante la exposición de varios de los presidentes que participaron ayer de la cumbre. El anfitrión, Nicolás Maduro, encargado de dar comienzo a la cita, habló de una “solidaridad de hermanos” y “solidaridad militante” ante “el intento de provocar un daño por la vía de la especulación financiera” por parte de los fondos buitre. Esa militancia de la que habló el venezolano hacía eco del planteo que había realizado, a puertas cerradas, el uruguayo José Mujica.

“Hay que ir más allá de las declaraciones de respaldo”, había propuesto Mujica a sus pares. Aunque no se detalló qué tipo de medidas se evaluaron en ese sentido, este nuevo escenario se irá perfilando durante los próximos meses y podrían anunciarse novedades en la próxima cumbre, que tendrá lugar en Argentina, en diciembre. La idea fue recogida no solamente por los países miembro del Mercosur, también los invitados a la reunión se explayaron en ese sentido: fue el caso del boliviano Evo Morales, que habló de una “conspiración económica”, y del salvadoreño Salvador Sánchez Cerén.

En el mismo sentido que Mujica, respecto de pasar de la palabra a la acción contra los fondos buitre, se manifestó la brasileña Dilma Rousseff, que aseguró que el apoyo de Brasil a la Argentina en este caso “no es solamente retórico”. Al respecto, recordó el compromiso al que llegaron ambos países en Brasilia, hace dos semanas, cuando en el marco de la cumbre entre Brics y la Unasur, Rousseff se comprometió a llevar este año ante el G-20, en el encuentro de ese grupo que tendrá lugar en Australia, una propuesta para regular las reestructuraciones de deudas soberanas que hoy no tienen ningún tipo de legislación internacional.

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