Estudiantes rechazan ingreso de Monsanto y presión de EEUU para firma de acuerdo

Universitarios en desacuerdo por ingreso de empresa MONSANTO

Los estudiantes de la carrera de Ciencias Jurídicas, del diplomado en “Liderazgo Político VI Generación”, de la Universidad de El Salvador (UES) expresaron su desacuerdo con la demanda hecha por el Gobierno de Estados Unidos para la concesión del FOMILENIO II, la cual exige reformas económicas y ambientales además de adquirir la semilla por medio de “licitación pública”.

Asimismo, dijeron que si se admite la “licitación pública” esto permitirá que las empresas transnacionales que comercializan las semillas transgénicas puedan someterse sin restricción en los proceso de licitación.

“Estamos preocupados sobre el ingreso masivo de la empresa MONSANTO, ya que tenemos el conocimiento de que se encuentra acá en El Salvador aunque la distribución de sus semillas es de una forma pequeña”, manifestó David Pérez, estudiante de derecho y del diplomado en “Liderazgo Político VI Generación” de la UES.

Por lo tanto, a través del Tratado de Libre Comercio (TLC), MONSANTO

se sometió a una “licitación pública”, en la que Estados Unidos le exige a El Salvador que la cumpla. Por lo que al entrar en esta licitación quien tiene poder en Estados Unidos es la empresa MONSANTO, acrecentando la distribución de estas semillas.

“Esto representa daños en el ambiente, la salud y la economía. En países europeos se ha prohibido el uso de esa semilla, ya que es transgénica y es generadora de enfermedades de la piel, insuficiencia renal crónica, cáncer y en las vías respiratorias”, indicó Pérez.

Dentro de este contexto, la exigencia impuesta por el Gobierno de Estados Unidos es una violación a la soberanía nacional y a la soberanía alimentaria, ya que el Gobierno de El Salvador pierde la facultad de definir sus propias políticas agrarias y alimentarias.

Al mismo tiempo, al aprobar esta exigencia del Gobierno americano se corre el riesgo de llevar a la ruina a los productores nacionales de alimentos, lo que a su vez tendrá como consecuencia el incremento del desempleo y la pobreza en el área rural, según Pérez.

De acuerdo a lo establecido el artículo 1, inciso 3 de la Constitución: “Asegurar a los habitantes de la República su Derecho a la salud”, los estudiantes de derecho exigen al Gobierno de El Salvador la garantía de que las empresas transnacionales que participen en la licitación para la compra de semillas no posean antecedentes que reflejen que han violentado la salud de los consumidores.

“Como estudiantes del diplomado de Liderazgo exigimos la creación de una Política nacional de Salud, la cual sea muy estricta y que se haga prevalecer la Ley de Semilla que contempla la prohibición de semillas trangénicas, cuando en El Salvador se hace todo completamente diferente”, aseveró Pérez. En ese sentido, la comunidad estudiantil de la UES hace un llamado al Gobierno de El Salvador trabaje en la construcción de una Política Nacional de Autosuficiencia Alimentaria que promueva el desarrollo agropecuario e impida la comercialización de productos dañinos para la salud.

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Congresistas estadounidenses rechazan presiones a El Salvador por Fomilenio II

Representantes demócratas afirman que exigencias para cambiar mecanismo de adquisición de semillas pondría en peligro Programa de Agricultura Familiar

Un contingente de 16 congresistas federales del Partido Demócrata, entre ellos Mike Honda (California) y Mark Pocan (Wisconsin), entregaron una carta en la que instan al Departamento del Estado a que dejen de requerir cambios al programa de compra de semillas para implementar el segundo compacto de Fomilenio en El Salvador.

El argumento de los representantes es que con dicha demanda, se quiere dañar el Plan de Agricultura Familiar, que busca apoyar a los pequeños productores de semilla que beneficia a un estimado de 400 mil familias.

“Creo que Estados Unidos no debería ejercer una influencia indebida en los procesos políticos democráticos y decisiones de política interna de El Salvador, especialmente en una manera que ponga en riesgo el Plan de Agricultura Familiar”, declaró el congresista Pocan.

Mientras que el representante Honda agregó: “He apoyado el desarrollo y democracia en El Salvador por muchos años. Fortalecer la capacidad local, la independencia y la sostenibilidad está en la corazón del desarrollo. Es por esta razón que urjo al MCC a apoyar y firmar el compacto sin tardar. Es en el mejor interés tanto de El Salvador y los Estados Unidos.”

En la carta, los congresistas interpretan que con la petición, Estados Unidos busca “ejercer en la elaboración de los procesos políticos y la elaboración de políticas en El Salvador” y agregan que la adquisición directa de semillas por parte del gobierno salvadoreño, se ha efectuado con transparencia.

Los últimos dos meses, personeros de la Corporación Retos del Milenio (MCC por sus siglas en ingles) y la embajadora en El Salvador, Mari Carmen Aponte, han recalcado en este requisito para la entrega de 277 millones de dólares en cooperación no reembolsable que el gobierno salvadoreño empleará en mejorar la infraestructura y el clima de negocios de la zona costera.

La petición que estas instancias han trasladado a El Salvador es adaptar la compra de semillas para sus programas agrícolas a los parámetros del Tratado de Libre Comercio o CAFTA suscrito en 2006 por Estado Unidos y la región centroamericana.

Esto, bajo el alegato que las licitaciones han sido “estrechas” y no se ha incorporado productores de semilla del resto de la región y de Estados Unidos.

Junto a los congresistas, cerca de 20 organizaciones sociales en Estados Unidos, entre ellas el Comité en Solidaridad con el Pueblo de El Salvador (CISPES), hicieron la misma solicitud al Secretario de Estado, John Kerry.

En una misiva similar, las organizaciones ponen en duda que la compra directa de semillas a productores pequeños, violente las estipulaciones del CAFTA y lamentan que el Departamento de Estado “esté manipulando la aprobación del convenio para poder avanzar los intereses de la agroindustria transnacional basada en los EE.UU”.

“Con la compra de semilla de pequeños productores nacionales, el Programa de ha logrado cosechas record en 2012 y 2013, reactivando la producción de frijol y maíz en el país y revirtiendo la tendencia de importar estos granos básicos”, enfatizaron las organizaciones.

Recientemente, el secretario Técnico Roberto Lorenzana, reiteró que no hay condiciones en este año para adoptar los mecanismos exigidos por EE.UU, dado que la semilla de maíz ya fue entregada a agricultores y la de frijol se entregará en un mes.

“Se abre la posibilidad que hayan compras a futuro y nosotros estaríamos abiertos a libertad de competencia de distintas empresas y eso no quiere decir que van a ganar la licitación (…) No vamos a garantizar que los productores estadounidenses ganen la licitación, nosotros vamos a proteger a nuestros productores”, señaló Lorenzana, quien no cree que esto retrase la firma de Fomilenio II.

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