Inicia nuevo ciclo en los diálogos entre el Gobierno y las Farc sobre las víctimas

Hoy comienza un nuevo ciclo de conversaciones entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc en La Habana (Cuba). La discusión girará en torno a la metodología que se va a implementar para que las víctimas del conflicto armado sean escuchadas por la mesa de diálogos y, por supuesto, partirá de una controversia que han planteado víctimas de la guerrilla, el paramilitarismo y el Estado sobre el grado de interlocución que se les ha brindado en los foros organizados por la Universidad Nacional y Naciones Unidas, su representación en la Mesa Nacional de Víctimas y el grado de importancia que tendrá su voz para la negociación entre Estado e insurgencia.

La semana pasada, con la presencia del alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, y del jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, 17 organizaciones de víctimas, agremiadas en Víctimas Visibles, se reunieron para pedirle al Gobierno que les dé voz en La Habana. A su juicio, no están lo suficientemente representadas en los foros de víctimas organizados por la Universidad Nacional y la ONU, ni en la Mesa Nacional de Víctimas, creada a partir de la Ley de Víctimas de 2011 y que sería el órgano para elegir una eventual representación en los diálogos.

Según fuentes del Gobierno Nacional, en los foros que se han realizado en Villavicencio y Barrancabermeja, así como los que se celebrarán en Barranquilla y Cali, la representación de víctimas de crímenes de Estado y del paramilitarismo asciende al 80%. Por lo tanto, desde la Unidad de Víctimas y desde la oficina del alto comisionado se está buscando la fórmula para integrar a Víctimas Visibles a la Mesa Nacional de Víctimas y que sus propuestas lleguen a Cuba, así como llegaron las recogidas en los foros realizados en el Meta y el Magdalena Medio.

Aunque el Gobierno tiene claro que es necesario que las víctimas de la guerrilla sean protagonistas de la discusión que empieza en La Habana, prefiere que, en vez de dividir a las víctimas por victimario, sus propuestas se clasifiquen por categorías como género, etnicidad, edad y región. De tal manera que, con enfoques más específicos, sea posible que los acuerdos a los que eventualmente llegue el Estado con la guerrilla respondan a las necesidades de quienes han sufrido los horrores de la guerra. Particularmente en lo que respecta a verdad, justicia y reparación.

Alejo Vargas, organizador de los foros regionales de víctimas junto con Fabrizio Hochschild, de la ONU, rechazó, en declaraciones a la prensa, que exista algún interés por modificar o “maquillar” las propuestas que salen de los foros o que desde esos encuentros se vaya a elegir una eventual delegación de víctimas para ir a Cuba. Por el contrario, insistió en que las partes sentadas a la mesa de conversaciones serán las que determinen el mecanismo para elegir esos representantes.

Aunque al finalizar el pasado ciclo las Farc y el Gobierno habían declarado los principios rectores de la discusión sobre el cuarto punto de la agenda, el de víctimas, desde mañana las partes discutirán en La Habana la metodología para abordarlo. Mientras tanto, en Colombia comienza la incertidumbre para los millones de colombianos que han sido victimizados durante el conflicto y que no escapan a la politización que implica la lucha por la participación directa en la mesa.

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Víctimas, tema decisivo

El pasado 7 de junio, a una semana de los comicios presidenciales, el Gobierno y las FARC anunciaron un acuerdo para desarrollar el quinto punto de la agenda (cuarto en discusión) relacionado con las víctimas del conflicto armado. Este martes las partes volverán a encontrase para avanzar en el tema, punto decisivo del proceso.

Sumado a los 10 principios rectores acordados en junio por las FARC y el Gobierno -reconocimiento de las víctimas, responsabilidad con los afectados por el conflicto, satisfacción de los derechos de las víctimas, participación de las víctimas, esclarecimiento de la verdad, reparación, garantías de protección y seguridad, garantías de no repetición, reconciliación, y enfoque de derechos-, las partes anunciaron el arribo a Cuba de una primera delegación de las víctimas, con una misión principal: “presentar sus propuestas y expectativas sobre la construcción de paz en los territorios y sobre la satisfacción de los derechos de las víctimas”.

“Esta delegación estará compuesta de tal forma que se asegure la representación plural y equilibrada de las distintas víctimas, así como de los distintos hechos victimizantes, sin pretender que una delegación pueda representar a los millones de víctimas que nos ha dejado el conflicto armado”, afirmaron.

Sin embargo, y aunque el comunicado conjunto de los negociadores del Gobierno y las FARC plantea la representación plural de las víctimas en La Habana, la metodología para escoger quiénes las representarán está siendo un proceso de negociación tan complejo y difícil que pone el proceso de paz en uno de sus momentos más delicados.

Víctimas, tensiones profundas

Reuniones, foros, comunicados y columnas de opinión en los últimos días dejan claro el complejo panorama de las víctimas en Colombia. Y no es para menos, el Informe Basta Ya, que analiza las cifras de más de 30 años de guerra interna, demuestra que la victimización en Colombia ha sido bastante pareja. La mayoría de los homicidios, desapariciones y masacres los cometieron paramilitares en complicidad con la Fuerza Pública, amparados en políticas públicas como las Convivir. La mayoría de secuestros, minas antipersona y destrucción de pueblos ha sido obra de las guerrillas. El desplazamiento, el reclutamiento y la violencia sexual se reparten entre todos los bandos.

Con ese panorama, representar 6,4 millones de víctimas registradas y oficialmente reconocidas en el país es un asunto de grandes dificultades.

En un principio se tenía previsto que fueran entre 10 y 20 líderes de la Mesa Nacional de Víctimas -resultado del proceso organizativo para víctimas que diseñó la Ley de Víctimas- las que representarán la polifonía de voces de las víctimas en La Habana.

Sin embargo, en las dos últimas semanas el panorama se ha complicado.

Mientras la Organización de las Naciones Unidas y la Universidad Nacional empezaron los foros con las víctimas que les solicitó la Mesa de La Habana: 4 y 5 de julio en Villavicencio, 10 y 11 en Barrancabermeja, 17 y 18 en Barranquilla, 4 a 6 de agosto en Cali, este último de carácter nacional, varias reuniones paralelas han puesto de presente que existen víctimas que no se sienten adecuadamente representadas y escuchadas.

El 3 de julio, representantes de seis organizaciones que no están en la Mesa Nacional de Víctimas, convocadas por Diana Sofía Giraldo de la Fundación Víctimas Visibles y María Fernanda Cabal de la Fundación Colombia Ganadera (Fundagan), se reunieron en el Club El Nogal con el Alto Comisionado de Paz Sergio Jaramillo, el jefe de la mesa de negociación Humberto de la Calle y Paula Gaviria, de la Unidad de Víctimas, para pedir un trato especial y exigir un espacio en el proceso de paz.

“Somos las víctimas directas del grupo con el que se está negociando. Nosotros sentimos que deberíamos estar en esa discusión y que, en todos los espacios de participación, el Gobierno nos ha venido invisibilizando”, manifestó Herbin Hoyos, quien dirige el programa “Las voces del secuestro”.

Trato diferenciado, foros aparte y mesas exclusivas

El 7 de julio, después del foro de Villavicencio, las organizaciones que se reunieron en El Nogal dirigieron una carta a la ONU y la Universidad Nacional en la que expresan su “temor e intimidación por la ausencia de garantías” y se quejan de que “los espacios establecidos para las víctimas del grupo guerrillero han sido ocupados por organizaciones cuyo victimario no son las FARC”.

Argumentan que los foros organizados por la ONU y la Universidad Nacional a petición de la mesa de La Habana han estado dominados por organizaciones como Movice de Iván Cepeda, la Marcha Patriótica, la Unión Patriótica o Colombianos y Colombianas por la Paz que lidera Piedad Córdoba.

Proponen una serie de foros regionales sólo con víctimas de las FARC, que se harían en las semanas que vienen en Pitalito, Popayán, Arauca y posiblemente el Urabá o Chocó. Sin embargo tanto la ONU como la Nacional han respondido que los participantes en los foros regionales han sido escogidos con criterio plural y equilibrado según el espíritu emanado del proceso de La Habana.

Para algunos analistas la petición de las organizaciones participantes en la reunión del Nogal tiene un sentido más político, dadas sus cercanías al Centro Democrático. La discusión en el tema de víctimas no puede girar solo sobre las víctimas de las FARC, sino sobre las víctimas del conflicto en general, en donde entran también las víctimas del Estado.

Víctimas, tema decisivo

Las víctimas pasan al primer plano, y con ellas las tensiones y sus polifonías. Es una gran oportunidad para solidificar un escenario de posconflicto, las víctimas tendrán “la última palabra sobre justicia –vista en su totalidad, incluyendo tanto procesos de verdad y reparación como medidas para asegurar la no repetición”. Son “quienes mejor pueden liderar cualquier proceso de reconciliación”. Y, si el proceso “deja insatisfecha a la mayoría de las víctimas, no será ni ético ni sostenible”, manifestó Fabrizio Hoschild, coordinador de Naciones Unidas en Colombia.

Inicia en La Habana una de las discusiones más difíciles. Las voces son muchas, pero como en una sinfonía, no hay que asustarse con la polifonía. Como lo escribe la periodista Marta Ruiz: “Las víctimas hasta ahora le han dado al país lecciones de generosidad, de ecuanimidad, de dignidad y de reconciliación. Ojalá los negociadores del Gobierno y la guerrilla sepan escucharlas y aprender de ese largo recorrido que ellas han tenido, en soledad, para superar el odio, el dolor, y la tentación de la venganza”. Ojalá.

http://prensarural.org/spip/spip.php?article14609