Ante 128 delegaciones internacionales y sin Uribe, Santos inicia su segundo mandato en Colombia

Tras cuatro años en el poder, el presidente Juan Manuel Santos asume hoy su segundo mandato. El acto formal de posesión, marcado por la ausencia de la oposición uribista y la presencia de más de 70 delegaciones de gobiernos y organismos multilaterales, será el escenario para que el primer mandatario haga un balance general del cuatrienio que termina, exponga el camino que tomará para cumplir sus promesas de campaña y se refiera, por supuesto, al asunto transversal de su apuesta política: el fin del conflicto armado.

Porque si hay una apuesta del primer gobierno Santos, que quedará en la memoria colectiva, esa es la de la paz. No es para menos. Elegido en 2010 con la herencia electoral que supuso la amplísima favorabilidad del expresidente Álvaro Uribe y tras haber asestado, como ministro de Defensa, contundentes golpes a las Farc como la muerte de Raúl Reyes o la cinematográfica ‘Operación Jaque’, el presagio común era que durante su mandato las puertas del diálogo con la guerrilla estarían cerradas. Sin embargo, precisamente hoy hace cuatro años, en su posesión, Santos dijo que las llaves de la paz no estaban en el fondo del mar y, casi dos años después, anunció al país que se sentaría a discutir en Cuba el fin de la guerra con la guerrilla.

Hoy la ruta hacia la paz parece expedita no sólo porque las negociaciones avanzan a un buen ritmo, al punto que, desde el próximo 22 de agosto, los delegados del Estado y la insurgencia empezarán a discutir el último tramo de la agenda de negociaciones. También porque el país ha dado pasos cruciales como la aprobación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, la reparación de por lo menos 350.000 víctimas y, de paso, porque se ha ampliado una matriz de opinión favorable al diálogo que, coincidencialmente, fue fundamental en la apretada victoria que logró por sobre el candidato del uribismo, Óscar Iván Zuluaga, el pasado 15 de junio.

Pero el único rasgo del primer gobierno Santos no es esta apuesta. Ha estado marcado por luces y sombras. Logros como la entrega de casas gratis a las víctimas y a los ciudadanos con mayor vulnerabilidad, la reducción de la brecha tecnológica entre las ciudades y el campo, la resolución de las asperezas diplomáticas con los países vecinos, la gratuidad general en la educación básica, la igualación de los planes obligatorios de salud de los sistemas contributivo y subsidiado, la reducción del desempleo y el crecimiento constante de la economía (sustentado principalmente en la minería), la consolidación de la ventaja militar sobre la guerrilla o la adjudicación y construcción de grandes proyectos viales son éxitos de su mandato.

Sin embargo, las críticas también han caído sobre el gobierno de la Unidad Nacional. Es preciso recordar las marchas estudiantiles que siguieron a la propuesta de reforma a la Ley 30 y que recibieron la solidaridad general, al igual que el paro agrario que copó las carreteras nacionales y que quedará en la memoria por la desatinada frase del mandatario advirtiendo que “el tal paro agrario no existe”. También las críticas de los internacionalistas por el manejo del fallo de La Haya sobre la disputa de mar con Nicaragua o la caída de la reforma a la justicia, a la que en el Congreso se le colgaron colosales micos o, incluso, la supuesta paquidermia institucional para enfrentar fenómenos propios del cambio climático.

Y es que, precisamente, durante el cuatrienio que comienza hoy, el presidente tendrá que asumir algunos retos pendientes de su primer gobierno. El primero de ellos, por supuesto, la consecución de un acuerdo final con las Farc y la puesta en marcha de las reformas que demanda la paz. Pero también los cambios que clama el sector educativo tres años después de que se anunciara la concertación con todos los actores del sistema de un proyecto de reforma que el país todavía no conoce o el anunciado reequilibrio de poderes, sobre el que ya trabaja el oficialismo en el Legislativo y que tocaría aspectos fundamentales de la justicia y el mismo sistema político. De igual manera otros temas menos publicitados, pero trascendentales, como la reforma a la consulta previa y a las corporaciones autónomas regionales.

Y es que, para todo ello, el primer mandatario tendrá que jugar muy bien el ajedrez parlamentario. A diferencia del Congreso que se posesionó hace cuatro años —en el que casi el 90% era oficialista gracias, en parte, a la herencia del uribismo— el que se posesionó el 20 de julio pasado plantea unos retos más complejos. La urgencia del Ejecutivo estará en saber sortear la oposición del uribista Centro Democrático y la tradicional, aunque más pequeña, bancada de izquierda. Seguramente esta última será aliada para gestionar los proyectos que demande la firma de un eventual acuerdo de paz, pero será una piedra en el zapato para facilitar otras leyes y reformas.

Sin embargo, esa oposición marcada también es una oportunidad para que el presidente tienda lazos de concertación con ella y, además, satisfaga a los sectores políticos que sienten su proyecto como propio, gobernando junto a ellos. Los nombramientos de Juan Fernando Cristo en el Ministerio del Interior, o de Aurelio Iragorri en Agricultura, dan cuenta de que así será. Lo cierto es que, desde hoy, cuando el país conozca la carta de navegación de los próximos cuatro años, y desde el próximo lunes, cuando quede clara la conformación del gabinete, el segundo y último capítulo de la historia de Santos al frente de la Presidencia irá escribiéndose. Seguramente, como el primero, deparará sorpresas, aciertos y desatinos. Aunque está claro que su principal prueba, por la que lo juzgue la historia, será la firma del esperado final de una guerra que completa medio siglo.

Uribistas no estarán

De acuerdo con el artículo 192 de la Constitución, el presidente debe tomar posesión de su cargo y prestar juramento ante el Congreso de la República en pleno. El Legislativo está citado hoy para las 1:00 de la tarde en el Salón Elíptico y, una vez instalada la sesión, se nombrará una comisión protocolaria que informará a Juan Manuel Santos que todo está listo para darle posesión, acto previsto en una zona ubicada entre la Casa de Nariño y el Capitolio.
Todo indica que el expresidente Álvaro Uribe y los miembros de su partido, el Centro Democrático, no asistirán al evento. De hecho, el representante a la Cámara Edward Rodríguez, de esa colectividad, reveló que le hizo esa propuesta a sus copartidarios, pues considera que “la coherencia política y el talante del Centro Democrático nos debe impedir asistir a la posesión de un presidente ilegítimo, que en nombre de la paz adelantó el mayor fraude electoral de la historia”. Siendo así, la bancada uribista iría a la instalación de la sesión plena del Congreso, contestaría a lista y se marcharía.

74 delegaciones

Un total de 74 delegaciones internacionales harán presencia hoy en el acto de posesión del presidente Juan Manuel Santos. Entre los invitados hay jefes de Estado o de Gobierno, vicepresidentes, cancilleres y ministros de distintos países de la región y el mundo, al igual que el presidente de la Unión Europea, el secretario general de la OEA, la secretaria general iberoamericana y los más altos directivos de organismos internacionales como el BID, la Cepal y la CAF.
Desde ayer se encuentran en Bogotá el rey Felipe VI de España; el viceprimer ministro de Portugal, Paulo Portas; el primer ministro de Curazao, Ivar Asjes; el ministro de Educación de China, Guiren Yuan, y el nuncio apostólico de Ecuador, Giacomo Guido Otonello. La Cancillería informó que también está confirmada la presencia de los presidentes de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; Perú, Ollanta Humala; Venezuela, Nicolás Maduro; Ecuador, Rafael Correa; Panamá, Juan Carlos Varela; Honduras, Juan Orlando Hernández; Guatemala, Otto Pérez Molina, y México, Enrique Peña Nieto.

 

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128 delegaciones extranjeras estarán en posesión de Santos

El presidente Juan Manuel Santos espera que la toma de mando, que comenzará sobre las 3 p. m., sirva de escenario simbólico para refrendar el respaldo al proceso de paz de las 128 delegaciones internacionales que asistirán.

Las personalidades que están en territorio nacional para la segunda asunción de Santos son del más alto nivel, y su apoyo a los diálogos de La Habana es, sin duda, un espaldarazo importante a la principal apuesta de gobierno que tiene el mandatario colombiano para su segundo mandato.

La Cancillería informó que en la ceremonia estaránrepresentantes de 105 países –11 jefes de Estado y de gobierno, un rey, 3 primeras damas, 7 vicepresidentes, 4 ministros de relaciones exteriores, 8 jefes de otras carteras, 62 representantes de embajadas y consulados, entre otros– y 23 representantes de distintos organismos internacionales.

Precisamente con el propósito de refrendar el respaldo internacional a la paz, Santos inició este miércoles en la Casa de Nariño una serie de encuentros bilaterales, que le sirvieron además para fortalecer las relaciones de Colombia con la región y otros hemisferios.

Este miércoles al mediodía lo visitó en palacio el rey Juan Carlos, de España, tal vez el más alto delegado de Europa que estará en su segunda posesión.

El monarca, quien el 19 de julio abdicó a favor en su hijo, el rey Felipe VI, le dijo a Santos que tiene todo su respaldo para consolidar la terminación del conflicto y ofreció sus buenos oficios para respaldar esta causa.

“El rey le ha expresado al presidente su apoyo personal a todo lo que pueda necesitar, y también el respaldo de España, como es lógico, a lo que el Gobierno de Colombia quiera”, dijo Jesús Gracia, secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, citado por la agencia de noticias Efe.

Otra reunión clave, que también le sirvió para refrendar el respaldo a los diálogos de La Habana, fue con el presidente de Paraguay, Horacio Cartes.

Además le permitió abordar rápidamente los señalamientos que sobre la tabacalera del mandatario guaraní han hecho en relación a posibles acciones de contrabando.

Santos también se reunió, entre otros, con el ministro de Relaciones Exteriores de la Autoridad Palestina, Riad Al Malki, a quien le notificó personalmente una donación que Colombia hizo a través de Naciones Unidas, de 300.000 dólares, para la reconstrucción de Gaza.

Pero, sin lugar a dudas, esta segunda posesión de Santos refleja el respaldo que el Presidente de Colombia goza en la región, a pesar de las distancias ideológicas que tiene con algunos de sus homólogos. De hecho, casi toda Latinoamérica respalda los diálogos de paz.

En la mañana de este jueves arribarán además los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Ecuador, Rafael Correa, quienes desde hace año y medio, cuando se inició el proceso que busca ponerles punto final a más de 50 años de guerra, han respaldado la principal apuesta de Santos.

En esta ceremonia también estarán los presidentes Ollanta Humala, de Perú; Enrique Peña Nieto, de México; Juan Carlos Varela, de Panamá; Juan Orlando Hernández, de Honduras; Otto Pérez Molina, de Guatemala, y Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador.

De Europa, entre otros, estarán presentes la ministra de Exteriores de Italia, Federica Mogherini, y el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy.

Un hecho que llama la atención es que, pese a las excelentes relaciones que tienen Colombia y Estados Unidos, el país norteamericano no envió a Bogotá a ningún funcionario para la toma de mando de Santos. En representación de ese país estará el embajador Kevin Whitaker.

Este miércoles en la noche, en el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería colombiana, Santos ofreció una cena a todas las delegaciones.

Y precisamente en este contexto, Santos quiere potenciar esa imagen de líder de la que goza en la región, a la vez que fortalecer el apoyo que le ha valido el hecho de que casi todo el mundo respalde el proceso de paz.

 

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No se avizoran muchos cambios en el gabinete del Presidente

El presidente Juan Manuel Santos inicia su segundo período sin grandes sorpresas en su gabinete. Mantiene –hasta el momento– a la mayoría de los ministros con los que terminó su primer mandato. Por eso, esta vez, al contrario de las ocasiones anteriores, no habrá una posesión masiva.

Las cuentas son claras. De los cinco ministros que ha nombrado, tres fueron ratificados en el cargo y uno es un cambio de cartera. Todavía quedan 11 por definir si se quedan o se van, aunque de ellos, dos (Trabajo y Comercio) hoy tienen titulares en encargo.

Precisamente el miércoles, el propio mandatario anunció a través de su cuenta de Twitter: “El próximo lunes daremos a conocer el resto del gabinete”.

Por ahora, Santos decidió mantener en sus puestos al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. El sustento no es otro que el respaldo que le dan las cifras de la economía nacional. Además, los conservadores lo tienen como uno de sus ‘hijos’ favoritos.

El pasado 17 de julio desde Brasilia (Brasil), el Jefe de Estado confirmó como ministra de Relaciones Exteriores a María Ángela Holguín. “Cancilleres y presidentes me han pedido que deje a la Canciller en el cargo, a lo que yo he dicho que no he pensado en cambiarla (…) para que siga con esa labor realmente extraordinaria”, anunció.

s innegable que el eje central de la apuesta de Santos para estos segundos cuatro años será culminar de manera exitosa el proceso de diálogo iniciado con la guerrilla. Y por eso, el gabinete que designe deberá tener un claro enfoque alrededor de esa prioridad.

En esa vía se dio la ratificación, el martes pasado, del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón. Él no solo es muy cercano al Presidente, sino que con su designación Santos quiere enviarle a la guerrilla el mensaje de que no está dispuesto a bajarle la presión militar a la insurgencia hasta tanto se firme el fin del conflicto.

Pero si bien Pinzón está al frente de la Fuerza Pública, también está comprometido con las directrices del gobierno, entre las que está la paz.

Obviamente que Santos tendrá que cumplir con algunos compromisos políticos, pero de todas maneras, al frente de las carteras debe tener a personas que tengan una clara disposición para comenzar a trabajar desde ya en el posconflicto.

Acorde con su apuesta por la paz, en el Ministerio del Interior designó al exsenador Juan Fernando Cristo, el autor de la ley de víctimas. Cristo no solo sabe de los afectados por la violencia sino que conoce por dentro el Congreso, algo clave si se logra un acuerdo en La Habana, que necesariamente debe tener un desarrollo legislativo.

Y para Agricultura nombró a Aurelio Iragorri (estaba como ministro del Interior), quien jugó un papel clave para terminar el pasado paro agrario y quien demostró una gran capacidad para negociar.

En las demás carteras es probable que no haya muchos cambios, pues hay quienes consideran que esto podría interpretarse en el sentido de que las cosas no venían funcionando bien.

Compañeros fieles en los cuatro años

María Lorena Gutiérrez. Como secretaria general de la Presidencia, se podría decir que es la mano derecha del presidente Santos en la Casa de Nariño, la articuladora del Gobierno. Llegó a palacio en 2010 como consejera para el Buen Gobierno.

Juan Carlos Pinzón. Es muy cercano al Presidente y lo acompaña desde hace más de 10 años en los diversos cargos que ha ocupado. Cuando Santos fue ministro de Defensa, él fue su viceministro. En 2010 asumió como secretario general de palacio.

María Ángela Holguín. Asumió en 2010 como ministra de Relaciones Exteriores, cargo para el que acaba de ser ratificada por el Presidente, con el respaldo de algunos gobiernos de la región que le reconocen su gestión. Es cercana a Santos.

Sergio Jaramillo. Comenzó en 2010 como alto asesor presidencial de Seguridad Nacional. Fue viceministro cuando Santos fue ministro de Defensa. Es el hombre clave de Santos en el proceso con las Farc, en La Habana.

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Los cinco retos de Santos para cumplir en su segundo mandato

Este jueves 7 de agosto arranca el segundo mandato de Juan  Manuel Santos Calderón. Tras lucir la banda presidencial, este bogotano de 62 años, el presidente número 59 en la historia de Colombia, tendrá que ponerse a trabajar en cinco puntos clave para cumplirles a 47 millones de ciudadanos.

Además de sacar adelante su mayor bandera, el proceso de paz con las guerrillas de las FARC y el ELN, deberá poner a funcionar su gobierno en los siguientes temas que impactarán profundamente en la vida política, económica y hasta cotidiana de la gente. Hay, sin embargo, otros como los cruciales temas de la paz, la economía y el medio ambiente, cada vez con mayor incidencia en la población. Por eso, a estos Semana.com les hace en este especial y en artículos destacados, un análisis con lupa. Pero ¿cuáles son los otros cinco temas en los que Santos debe ponerse desde ya manos a la obra?
El fin de la reelección presidencial
El 20 de julio, en la posesión del nuevo Congreso, el presidente Santos ratificó ante los congresistas una idea que le da vueltas desde hace unos meses: ampliar el mandato del presidente y el de los alcaldes y gobernadores. Lo hizo con un propósito: cerrarles la puerta a los segundos mandatos, que han generado un desequilibrio de poder en todos los estamentos de la vida pública y que quedan en evidencia cuando administradores de justicia o entes de control terminan al servicio del Ejecutivo.
Será el Congreso el encargado de examinar la iniciativa que propondrá el presidente Santos en la cual tendrá que reformar el artículo que en el 2004 aprobó la reelección presidencial inmediata. El Gobierno, que tiene las mayorías en el Congreso, tendrá que edificar toda una serie de argumentos para convencer a los legisladores de que ampliar el mandato resuelve por un lado, los pesos y contra pesos en el Ejecutivo, y al mismo tiempo ayudará a la gobernabilidad.
Reformas a la educación y la salud
“Hemos hecho mucho y falta mucho por hacer”. Esta es la frase que el presidente Santos usó en la campaña. Las reformas a la educación y la salud no dan espera. Ya el Gobierno tiene en sus manos la considerada hoja de ruta  que le entregó el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), el cual tiene diez puntos para darle un vuelco de calidad a la educación superior en Colombia. Santos tiene un inmenso reto tras los resultados de las pruebas Pisa en la educación media. Ya se habla de una reforma en la que uno de los principales temas es la implementación de jornada única, bilingüismo y aumento de la cobertura, entre otros.
El gran dilema del Estado es que la salud pase de ser un negocio a convertirse en un derecho. Ya el Congreso aprobó la Ley estatuaria en salud, pero quedó pendiente la aprobación de la ley ordinaria que avance para que el sistema de salud se enfoque en la calidad en la atención al paciente, acabe con los trámites y se vigile el dinero de los hospitales. En la oposición han dicho que es necesario acabar con la intermediación de las Empresas Prestadoras de Salud.
Disminución de la pobreza
“Este es un gobierno progresista y reformista”. Esta es una de las frases que el presidente Santos pronunció el la rendición de cuentas que hizo hace unos días. El mandatario ha pregonado, a lo largo de sus cuatro años anteriores, que su gobierno sacó a dos millones y medio de colombianos de la pobreza y a 1,3 millones de la pobreza extrema y avanzó el programa que entregó 100.000 viviendas gratis. El mandatario tiene el reto de que esa política aumente, establezca un diálogo social con los campesinos empobrecidos y mantenga el crecimiento económico del país. Se sabe que el Fondo Monetario Internacional (FMI) apunta a que el país crezca este año el 4,5 %, por encima del resto de la Región. También tendrá que reducir la tasa de desempleo al 7,5 %.
Infraestructura
Otra de las tareas pendientes está en la infraestructura vial. Un informe del Gobierno señala que “se han construido 620 kilómetros de dobles calzadas, 140 puentes, 8,7 kilómetros de túneles y se han mejorado más de 1000 kilómetros de vías. Cifras que en el papel son vistosas pero que en medio del terrible atraso a lo largo y ancho de la geografía se quedan cortas. El Gobierno deberá seguir buscando los dineros para el proyecto de vías de cuarta generación, que requerirá recursos por 47 billones de pesos. Otro de los proyectos es la navegabilidad del río Magdalena. Se calcula que costarán 2,5 billones de pesos el dragado y el encauzamiento a lo largo de 908 kilómetros de río.
Aunque el Gobierno cumplió la meta de conexiones a internet, tendrá que llevar a la realidad su propuesta de campaña en la que prometió ciudades digitales con zonas públicas de internet inalámbrico y computadores para profesores.
La seguridad ciudadana
 
Si se termina el conflicto, el Gobierno tendrá otra tarea en el tema de seguridad. En los cuatro años que vienen del gobierno Santos el mandatario tendrá que profundizar la política de seguridad ciudadana. Santos dijo en campaña que crearía bloques de búsqueda con fuerzas élite para los siete delitos de mayor impacto en las ciudades. Además, se habla de la creación del Ministerio de Seguridad Ciudadana para que trabaje en la lucha contra el delito. Se espera que antes de finalizar el período haya 25.000 nuevos policías. Santos también tendrá que implementar un programa nacional de prevención del delito, denominado “Entre Todos Podemos”.