Argentina: la titular de Abuelas de Plaza de Mayo se reencontró con su nieto tras 37 años de búsqueda

No pudieron robar el abrazo con su nieto: finalmente ayer la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto se abrazó con Guido. El encuentro se produjo en La Plata –según confirmó la Asociación en un comunicado– pero el lugar preciso no se conoció y quedó guardado en la más absoluta intimidad de la familia. El secretario de Derechos Humanos Guido “Kibo” Carlotto señaló que buscaron “un lugar neutral” que les permitiera “preservar” al nieto restituido para que pasara la tarde “conociéndose” junto a Estela y sus hijos. En el comunicado que difundió anoche, Abuelas también hizo un llamado a las sociedad y los medios “a respetar la intimidad de Guido y sus allegados” y lamentaron que la información que reveló la identidad del último nieto recuperado se haya filtrado desde el Tribunal Federal Nº1 de la jueza María Romilda Servini de Cubría.

Los Carlotto ayer estaban plenos de felicidad. Por la mañana, al salir de su casa del barrio platense de Tolosa, Estela reiteró la “enorme felicidad” que sentía por haber recuperado a su nieto, arrebatado por la dictadura cívico-militar tras el secuestro de su hija Laura Carlotto, embarazada de tres meses, en noviembre de 1977 en la periferia de La Plata. “Nos vamos a conocer. Estoy expectante (pero) no quiero forzar ninguna situación”, aclaró.

Respetando la premisa de la intimidad, el lugar en el que se produjo el encuentro no trascendió. A través de un comunicado, Abuelas de Plaza de Mayo informó que “felizmente, Guido Montoya Carlotto ya pudo abrazar a su familia materna, que lo buscó sin pausa y de forma incansable durante 36 años. El encuentro íntimo se produjo esta tarde en la ciudad de La Plata”.

Kibo Carlotto, agregó a Tiempo Argentino que el encuentro fue en la casa de “compañeros” de La Plata, un lugar “neutral” que no fuera conocido por los medios de comunicación. “Para preservarlo a él buscamos un lugar placentero para poder hablar cómodamente”, explicó.
“Es un ser hermoso”, explicó el tío del joven que acaba de recuperar su identidad y su familia. “Estuve toda la tarde con él. Estuvimos charlando con Claudia, con Remo, con mamá. Nos conocimos mucho. Me reencontré con 36 años de un vacío que tenía.”

“Coincidimos en todo. Somos muy parecidos”, describió Carlotto. Y aseguró que durante el encuentro con su familia “lo ha tomado todo muy bien, ha sido muy abierto, ha sido muy respetuoso”, y que sólo “pidió tiempo”.

“Estamos felices. Siento que le hemos ganado a la muerte, al odio, a quienes produjeron todo este dolor que pensaron que (este encuentro) no iba a pasar. Le hemos arrancado al infierno la vida. Y la vida la vi hoy en los ojos de Guido, que son los de Laura, los de su papá, los de toda mi familia”, concluyó.
El encuentro fue estrictamente familiar: estuvieron Estela, sus hijos Claudia, Remo y Kibo y el hijo de Laura a quien buscaron sin pausa y de forma incansable durante 36 años.

A última hora, un comunicado de Abuelas de Plaza de Mayo confirmó que Guido Montoya Carlotto “felizmente ya pudo abrazar a su familia materna”. Pero, además, se hizo un llamado “a los medios, a la sociedad en general, y a la justicia en particular a respetar la intimidad de Guido y sus allegados, para que nuestro nieto pueda encarar el proceso de restitución de identidad con sus tiempos y acorde a sus posibilidades”, como la institución hizo en todos los casos de restitución durante los últimos 37 años de búsqueda.

En ese sentido, alertaron que desde que se conoció la noticia de la restitución de la identidad del nieto 114 “circuló información de forma indiscriminada”, una situación que, aclararon, desde la institución “nunca hubiésemos dado a conocer, ya que la intimidad de los nietos es siempre nuestra prioridad”.
“Lamentamos que muchos de los datos hayan sido brindados por el mismo Tribunal Federal N° 1, encabezado por María Romilda Servini de Cubría, la magistrada que pocas horas antes había dado la noticia de la restitución a Estela de Carlotto”, remarcaron.

Por eso, reiteraron el afán por preservar la intimidad de los hombres y mujeres que se buscan a conocer “su verdad”, y pidieron que la justicia “se adecue a la situación y se priorice el fortalecimiento de los vínculos familiares que el terrorismo de Estado intentó destruir, postergando por el momento todo tipo de convocatoria a Guido”.
La restitución del nieto de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo fue una noticia que el martes desbordó de alegría a la familia Carlotto y la sociedad argentina en su conjunto. La noticia ocupó los titulares de toda la prensa y generó manifestaciones de emoción y alegría de prácticamente todo el arco político, social y de los organismos de Derechos Humanos.

Pero a pesar de ello, ayer la confidencialidad del abrazo del joven con su familia materna se cumplió sin fisuras. Durante todo el día el periodismo se instaló en la calle 21 entre 525 y 526 de la capital bonaerense, donde Laura y sus hermanos se criaron y donde Estela vive sola desde la muerte de su marido Guido, sin cambiar de idea a pesar de que la fachada de la vivienda fue baleada en 2002.

La casa –con un gran pino en el jardín delantero y un mural dedicado a las abuelas en una pared en la que se adivina un antiguo garaje– permaneció herméticamente cerrada y los cronistas debieron contentarse charlando con los vecinos: ninguno ignoraba quién vive en esa casa; todos compartían la alegría de su vecina. Por la noche, los móviles satelitales de los principales canales de televisión todavía hacían guardia en la puerta de los Carlotto, esperando la llegada de la abuela. Lo mismo había ocurrido durante todo el día en la Casa de Abuelas de Plaza de Mayo, ubicada en Virrey Cevallos 592 de Capital Federal.

 

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