Giorgio Jackson Drago, diputado chileno (Revolución Democrática): “No hay que permitir que sectores reaccionarios impidan la reforma educativa”

En conversación con Radio Universidad de Chile, Giorgio Jackson, diputado de Revolución Democrática habló sobre educación y los planteamientos de la reforma al sistema.

Respecto del cónclave de la Nueva Mayoría, el ex líder estudiantil se refirió a las diferencias de pensamiento existentes al interior del conglomerado oficialista: “Sin duda es complejo pensar en que hay unidad en todos los pensamientos que puedan tener los diversos personajes de la Nueva Mayoría. Uno esperaría que en aspectos tan básicos como la eliminación o la modificación de anomalías de nuestro sistema educativo pudieran ponerse de acuerdo, porque son los aspectos comprometidos en campaña”, dijo Jackson.

“El que hayan personeros que reclamaran por los cambios que se estaban estableciendo, -cambios que a mi juicio son necesarios y que constituyen lo necesario, pero no suficiente-, yo esperaría al menos unidad en torno a estas anomalías que deberíamos corregir”.

Para el diputado, esa corrección inicial permitiría al país acercarse a estándares básicos de educación entregado en otras latitudes, de lo contrario, la anomalía seguiría manteniendo la desigualdad de oportunidades, explicó.

En lo que a la Nueva Mayoría respecta, sostiene que se deben cumplir estos compromisos de campaña y aprobar “sin cortapisas ni personas que frenen estos acuerdos” porque esto sería una “deslealtad” no sólo interna, sino también con la ciudadanía que les entregó la mayoría.

Interrogado por la ofensiva comunicacional de los estudiantes, quienes identifican al principal obstáculo de la Reforma a la propia Democracia Cristiana, Jackson rescató el trabajo de los dos diputados de la falange pertenecientes a la comisión de Educación, quienes no habrían sido “obstáculos” para el proceso.

Sin embargo, aseguró que el problema no son los partidos en pleno, ni la coalición completa “no depende necesariamente de la posición, hay personas que no quieren esos cambios y eso trascienden a los partidos políticos. Si ellos no se comprometen con la idea de cambio vamos a mantener el status quo con una promesa ciudadana que no se va a poder cumplir”.

“Yo me metí al parlamento para aportar, para hacer los cambios, por eso hemos sido pro activos y hemos dicho que las campañas del terror no tienen asidero, esos miedos que han tratado de instalar no tienen fundamento. Eso lo hemos explicado como un compromiso político detrás de las ideas de un proyecto de ley. No se trata de defender las ideas que propone un Gobierno, sino con que la gratuidad y el fin al lucro y selección son principios defendidos hace muchos años”.

¿Cuáles serían las falacias más importantes de desbaratar?

La primera es que aquí se está reemplazando la libertad de los padres a elegir un colegio, casi por una tómbola, casi haciendo creer a la gente que el Estado le dijera dónde estudiar. Por su puesto que esto es un absurdo, no tiene nada que ver con el proyecto como tal.

En particular, (la iniciativa) trata que los padres puedan escoger distintos proyectos educativos en orden de prioridad. Algo muy distinto a lo actual, es que el colegio, si recibe subvención del Estado, está obligado a aceptar a ese estudiante a menos que tenga una sobredemanda. En caso de quedar fuera de esa primera elección, pasa al siguiente establecimiento seleccionado. No hay una tómbola, sino un mecanismo aleatorio donde opera y centraliza esa información para que todos tengan la misma oportunidad.

Este año se recordaron los cuatro años de ese 4 de agosto con los caceroleos por la educación. Al recordar esa fecha, hay quienes plantean ese día como un hito, pero aseguran que después de ello no se ha avanza do mucho ¿Cómo evalúa lo que ha pasado desde esa inflexión en adelante?.

Una de las fechas más claras de los momentos duros de la demanda estudiantil fue ese 4 de agosto. Ese día se estableció una suerte de estado de sitio en el centro de Santiago, donde a los estudiantes los encerraban por caminar juntos por las calles del centro.

Posterior a eso, cuando los estudiantes nos rebelamos a esa represión y empezamos a salir y avanzar por diferentes columnas improvisadas para manifestarnos pacíficamente, fue cuando empezó la represión policial de manera injustificada, el gobierno no autorizó las marchas y eso constituye un momento de real dignidad estudiantil: nosotros sacamos un grito al cielo clamando a la ciudadanía a manifestarse, ahí las familias chilenas nos acompañaron con un caceroleo que demuestra una ciudadanía que no es pasiva.

En lo cualitativo, hemos avanzado enormemente. En cuanto a dónde está el eje del debate, hoy discutimos proyectos concretos, mientas que el 2011 nos enfrentábamos a un muro que decía que “lo que ustedes dicen es injusto”. Pero para ser honestos, aún no hemos transformado el sistema educativo.

Yo espero que esa misma dignidad estudiantil y de la familia, nos permita también sacar proyectos de ley que transformen la realidad, porque estamos en una realidad que difícilmente se puede ver repetida. Por eso la importancia y relevancia de tomarse en serio este proceso y no permitir que hayan sectores reaccionarios, conservadores, que impidan con cualquier fundamento o eufemismo, a un proyecto que considero el más radical desde el noventa.

Una de las insistencias del parlamentario de la Alianza es que el Gobierno no ha sido claro en los parámetros de implementación de la reforma ¿Cómo lo ponderaría usted?, ¿qué importancia tiene para efectos de comprender la claridad que tiene el gobierno en el proceso?

Yo creo que a cualquier parlamentario le gustaría conocer el detalle absoluto de en qué se van a gastar los fondos y cuántos son esos fondos, lamentablemente, ese deseo es bastante difícil de predecir cuando no está aprobada una reforma Tributaria, tampoco se sabe cuánto vamos a aprobar de este proyecto de ley.

En ese sentido entiendo lo que se dice que no se puede tener un monto fijo. Han tirado líneas gruesas, han dicho con cuidado algunas cifras y a mí me parecen razonables esas primeras definiciones.

Nosotros estamos tratando de estimar esos números. Pero, si uno quiere dar educación gratuita en educación superior solo a instituciones de calidad, que no estén lucrando y con requisitos académicos que sean razonables para aprobar ramos y no cambiarse infinitamente de carrera, yo creo que sí podríamos estar hablando de una posibilidad de educación gratuita para todos.

A grandes rasgos, lo que los parlamentarios de la Alianza están tratando de hacer es exagerar el tema para que existan divisiones en torno a quienes creemos en la educación gratuita para todos, al menos yo no voy a pisar ese palito y espero que otros no lo hagan. Porque eso sería que ellos sumen adeptos a su posición.

 

http://radio.uchile.cl/2014/08/06/jackson-no-hay-que-permitir-que-sectores-reaccionarios-impidan-la-reforma