“Poner orden” o la nostalgia del pasado – Diario ContraPunto, El Salvador

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región

El actual gobierno debe ser ágil en la elaboración e implementación eficaz de políticas públicas que impliquen más bienestar, seguridad y desarrollo, no sólo de la economía, sino de la democracia

En El Salvador se ha levantado una especie de nueva oleada de conservadurismo trasnochado que va absolutamente en contra del proceso democrático y de avance de la sociedad, luego de los acuerdos de paz de 1992.

Este “neo-conservadurismo” viene acompañado de la llegada al poder del gobierno de la izquierda representada por el FMLN; no es que surja con él. Quizás comenzó a brotar con más énfasis con la llagada a la presidencia de Mauricio Funes, pero se ha acentuado con el ascenso de Sánchez Cerén al poder, lo que se considera un paso más radical hacia la izquierda en el gobierno.

Desde nuestro punto de vista hay tres hechos recientes que podrían configurar esa punta de lanza del neo-conservadurismo: la insistencia de ciertos sectores de la implementación de penas duras, incluida la pena de muerte, para controlar la delincuencia. “Hay que poner orden”, dicen estos sectores. Algunos hasta hablan con nostalgia de la tristemente recordada Guardia Nacional (GN), de su dependencia de los militares y su terror de Estado infligido en todo el territorio nacional.

Una cosa es la inutilidad demostrada –hasta el momento- por el Estado Salvadoreño en su conjunto para resolver el tema delincuencial, pero otra es ir contra-corriente y sobre todo, antidemocráticamente para ponerle freno al auge delincuencial.

En otro sentido, vemos también como segundo elemento el resurgir de esa ansiedad de frenar el avance del izquierdismo o del comunismo o del chavismo. En este sentido observamos como tres grandes figuras militares, ex generales de la guerra, se alistan para incursionar en la política partidista a fin de lograr diputaciones. Con ellos también está en símbolo del “poner orden”.

Y como tercer elemento, tenemos a sectores empresariales que se han convertido en agentes políticos, más que económicos, que pretenden frenar cualquier gestión del actual gobierno en materia económica y social. En ocasiones estos sectores empresariales hablan en sustitución de los partidos políticos de derecha y dictan sus intereses, con el objetivo de hacer volver modelos del pasado que implicaron una mayor concentración de la riqueza en pocas manos y una mayor pobreza en el resto de la sociedad.

El actual gobierno debe ser ágil en la elaboración e implementación eficaz de políticas públicas que impliquen más bienestar, seguridad y desarrollo, no sólo de la economía, sino de la democracia en El Salvador. Sólo así hará demostrar su razón.

http://www.contrapunto.com.sv/opinion/editorial/poner-orden-o-la-nostalgia-del-pasado