Honduras: presupuesto 2015 prevé destinar el 30% al pago de deuda externa

Funcionarios, analistas y la población coinciden en que no hay más espacio para la indisciplina fiscal y que el programa trianual con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a firmarse el 10 de noviembre, representa no solo la oportunidad para sanear las finanzas, sino para otros beneficios subyacentes.

La prolongación de las negociaciones iniciadas el pasado 2 de septiembre fue por la discusión de factores estructurales y no por las deterioradas finanzas de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), sostiene el Gabinete Económico.

Uno de los temas es la sostenibilidad de la deuda pública, sin embargo, el gobierno reconoce que las pérdidas anuales de 32% y la incapacidad financiera de la ENEE impactan en el déficit fiscal de la administración central y del sector público combinado. Solo la insolvencia de la ENEE representa más del 50% del déficit del gobierno.

Para 2014, la administración central ha estimado un déficit fiscal de -5.2% del PIB (21,413.6 millones de lempiras) y, para 2015, el objetivo es bajarlo a 4% (17,759.4 millones). El resultado dependerá de la práctica del proceso de rescate financiero de la estatal eléctrica.

Deuda

Reducir el déficit fiscal implica endeudarse menos, no comprometer los ingresos futuros y contar con mayor disponibilidad para atender las obligaciones del Estado.

“Hemos llegado al límite, en promedio en América Latina el servicio de la deuda es del 15 o 20% del presupuesto. De los países ajustados por el poder adquisitivo per cápita estamos más arriba de la media de lo que debería ser”, explicó a EL HERALDO el presidente del Banco Central de Honduras (BCH), Marlon Tábora.

Para 2015 el servicio de la deuda pública ascenderá a 30% del presupuesto del gobierno central, unos 31,513 millones de lempiras y seguirá siendo el principal renglón presupuestario. En 2014 el servicio es de 28,226.4 millones de lempiras, al menos el 28% del presupuesto, frente a los 22,214.7 millones de 2013. Tábora argumentó que Honduras no tiene un nivel crítico de deuda. El problema es el servicio de la deuda y el plazo de vencimiento de corto plazo.

“Si yo tuviera más ingreso, una economía grande, yo me podría dar el lujo de seguir endeudándome para actividades que me producen. Enfocar la deuda a actividades que me generan mayor valor agregado en lugar de estar financiando otras actividades que no generan tanto valor agregado”, añadió.

La deuda acumulada al 30 de junio de 2014 suma 7,881.9 millones de dólares, monto que representa el 40% del Producto Interno Bruto (PIB).

A nivel centroamericano Nicaragua mantiene la mayor relación deuda-PIB con 48.4%, seguido por El Salvador con 48% y el tercer lugar lo ocupa Honduras. El promedio del Caribe es de 62%, de acuerdo con cifras de Sefin. El secretario de Finanzas, Wilfredo Cerrato, explicó que el costo de la deuda interna bajó de 14%-15% a 11.5%, tasa que sigue siendo alta.

Consecuencias

Al igual que un hogar, el gobierno está sujeto a una restricción presupuestaria, si los ingresos tributarios y la venta de activos no financieros son insuficientes para cubrir los gastos totales se genera un déficit fiscal y se ve en la obligación de buscar otras fuentes de financiamiento, cada una con severas consecuencias para la economía nacional.

Existen tres formas esenciales de financiar el déficit, una de ellas es endeudándose con el Banco Central, es decir, mediante la creación de dinero. La principal consecuencia es una mayor tasa de inflación.

Otro de los mecanismos es el endeudamiento interno con el sistema bancario comercial. El efecto es una competencia entre el sector público y el privado por los recursos. Cuando se elige atender la mayor demanda de crédito del gobierno hay un desplazamiento del gasto privado. Este desplazamiento se produce a través del aumento de las tasas de interés.

El gobierno también puede endeudarse en el mercado interno con el sector no bancario. A corto plazo permite financiar el déficit, pero en el futuro puede provocar inflación si la deuda alcanza un nivel insostenible y presionar hacia el alza las tasas de interés.

Una alta tasa de interés repercute en el crecimiento económico al frenar la inversión e incrementar el costo futuro de la deuda pública, lo que da lugar a mayores déficits fiscales.

Otra de las opciones es la deuda externa con no residentes, bancos, gobiernos y organismos internacionales, bien de forma concesional o no concesional. El efecto es que tiende a apreciar el tipo de cambio. Con el argumento de mantener o mejorar la competitividad de los bienes transables la depreciación del tipo de cambio tiende a acelerarse.

Lo anterior muestra que el control del déficit fiscal representa el mayor reto del gobierno por las serias distorsiones de todas las formas de financiamiento.

Acuerdo con el FMI

Según el titular del BCH y gobernador propietario ante la asamblea del Fondo Monetario, Marlon Tábora, con la firma del acuerdo y el estricto control de la finanzas públicas se logrará reducir las tasas de interés en el mercado interno y habrá menos presiones inflacionarias.

A su criterio, las tasas de interés han fluctuado por factores que no son atribuibles al hecho de mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 7%, contrario a lo que indican los economistas.

El funcionario argumentó a EL HERALDO que las variaciones en el precio del dinero es el resultado de la competencia entre el gobierno y el sector privado por los recursos.

“Hoy por hoy los bancos no tienen incentivo de ir y colocar el dinero al sector agrícola, al sector vivienda. Prefieren colocárselo al ministro (de Finanzas) Wilfredo Cerrato porque saben que más temprano que tarde se los va a tener que pagar”, aseguró. Esto significa que en la medida en que el gobierno reduzca el déficit y requiera menos recursos habrá mayor financiamiento para los sectores productivos y la tasa de interés tendrá que bajar.

Sin embargo, la Sefin ha tenido dificultades para cumplir con las obligaciones del servicio de la deuda y ha tenido que recurrir a operaciones de refinanciamiento, por tanto los bancos han desplazado sus inversiones a las letras que el BCH emite con el propósito de política monetaria.

A inicios de año la tasa que pagaba el BCH por sus instrumentos era de 11.47% y en las últimas seis semanas bajó a 8.75%. El Gabinete Económico lo atribuye a la menor competencia interna por los recursos.

Cerrato subrayó que a octubre de 2014 estaba planificado colocar solo por deuda interna 15,000 millones de lempiras, pero se han colocado 8,200 millones. Esta reducción la justifican por el menor gasto público.

Sobre este punto, economistas independientes sostienen que no existe un menor gasto público, sino una acumulación de pagos atrasados y que la banca privada tiene dudas acerca de la capacidad del Estado para cumplir sus obligaciones.

El Heraldo