La industrialización hidrocarburífera avanza – Semanario La Época

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Con el inicio de pruebas de la planta separadora de líquidos Gran Chaco, realizada en la mañana del jueves 16, el gobierno boliviano continúa por el rumbo de la industrialización de los hidrocarburos, proceso que aportará mayores excedentes a la economía nacional.

De acuerdo a las proyección del gobierno del proceso de cambio, Gran Chaco generará desde el primer trimestre de 2015, cuando comiencen las operaciones comerciales, unos 872 millones de dólares brutos y una utilidad neta de $us 400 millones.

La planta de separación de líquidos –la segunda después de Río Grande inaugurada el año pasado- demandó una inversión de 608 millones de dólares, y tendrá una capacidad de producción de 2.247 Toneladas Métricas Día de GLP (TMD), 1.658 Barriles por Día (BPD) de gasolina, y 3.144 TMD de etano y 1.044 BPD de isopentano.

Con el aumento de la producción, por la separación de líquidos, Bolivia estará en condiciones de incrementar la venta de GLP a Uruguay, Paraguay, Argentina, Perú y Chile, y con eso lo que hará es aumentar el ingresos de recursos para el Estado y sus políticas sociales y de inversión.

Nada de esto hubiera sucedido, valga la importancia de la reiteración, sin la nacionalización de los hidrocarburos producto de la firmeza del gobierno, en especial del presidente Evo Morales, y el mandato popular de 2003. Es decir, casi nueve años después de esa histórica decisión, el país avanza hacia una industrialización que jamás les interesó a las clases dominantes del viejo Estado.

Particular mención hay que otorgarle a la máxima dirección de la empresa estatal de YPFB que no retrocedió en la decisión política de materializar uno de los puntos de la Agenda de Octubre con criterios técnicos altamente eficientes y sostenibles en el tiempo.

La Época