Más de 17 mil niños hondureños esperan proceso legal en Estados Unidos

Los más de 17,000 menores de Honduras que ingresaron en el último año a Estados Unidos siguen allá con un proceso legal encaminado que quizá a muchos les permita no regresar al país.

La primera dama Ana García de Hernández, una abogada capitalina de 46 años, habló con LA PRENSA sobre cómo van los casos de estos menores que emigraron, de los resultados de la campaña que ha permitido que esa oleada se detenga y de su papel como la esposa del presidente hondureño Juan Orlando Hernández.

¿Cuál es la situación de los niños migrantes en Estados Unidos?

En estos últimos meses el número de menores y de familias que salían de Honduras con destino a Estados Unidos ha bajado. La cónsul de Honduras en McAlen, Texas, la zona por donde ingresaba la mayor cantidad de menores y familias, me reporta que hoy ingresa un 80 por ciento menos de familias y un 90 por ciento menos de menores. El tema seguridad es uno de los más grandes movilizadores por la violencia. Buscamos abrir oportunidades de mejor educación y trabajo para las familias.

¿Cuántos niños migrantes hondureños hay todavía en Estados Unidos?

Son alrededor de 17 mil menores y quiero ser contundente, esos 17 mil menores que cruzaron la frontera entraron a través de las estaciones de patrullas fronterizas y están en el proceso que tiene Estados Unidos para recibir a menores no acompañados. Hoy esos 17 mil menores están en Estados Unidos, ninguno de ellos ha regresado y no creemos que en los próximos meses vayan a regresar. Cada uno de acuerdo a la ley, se ajusta a un procedimiento que les permitió presentar solicitudes legales, incluso la consideración de un asilo. Pero mientras está todo ese proceso son entregados a la custodia de su padre o su madre, de un responsable que pueda responder económicamente por su estadía sin importar la condición migratoria que tenga el padre. Estos 17 mil menores que cruzaron de octubre del 2013 al 2014, están en Estados Unidos y no creemos que regresen.

¿Cuál es el estilo de trabajo que imprime Ana García de Hernández?

Venir de una campaña política le da a uno un conocimiento de la realidad del país y para mí y para Juan Orlando es un desafío estar siempre en contacto con la realidad del país. Si uno se encierra en una oficina y se aleja de lo que pasa puede desconectarse. Para mí ha sido una prioridad estar cerca de la gente, visitar el país, recorrerlo, trabajar en proyectos y yo creo que eso es lo que a mí me gusta. Conocer la realidad, vivirla motiva a buscar soluciones que se ajusten a lo que la gente demanda. De Ana García puede esperar mucha cercanía la gente y mucho trabajo para ayudar.
¿Cómo maneja las amenazas que se informa tiene su esposo y su familia por el trabajo en el tema de seguridad en el país?

Soy una mujer que creo mucho en Dios y pongo mi fe y mi confianza en Él. Pienso que en la vida nada es casual, que la vida todo tiene un propósito. Dios ha puesto a Juan Orlando en este Gobierno para que él pueda dirigir a Honduras. Mi fe está puesta en Dios, cuando hay fe hay paz. Por eso podemos sobrellevar estas cargas, porque Dios nunca le va a dar a uno más de lo que pueda soportar. Siempre nos encomendamos en las manos de Dios y sé que hay un pueblo católico y evangélico que nos tiene en sus oraciones. Esa es la protección que agradecemos de todo el pueblo. Dios está con nosotros, así que hay paz.

¿Se imaginó en el papel de Primera Dama y a su esposo de Presidente?

En algún momento lo vi, siempre como un hombre de mucha acción y de mucha decisión. Con un liderazgo muy claro, pero siempre lo dejé en manos de Dios y siempre dije adónde Dios nos quiera tener y nos quiera llevar, allí vamos a estar.

La Prensa