De la crisis a la oportunidad – Diario El tiempo, Colombia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

De lo único que hay plena certeza es de que el brigadier general Rubén Darío Alzate fue secuestrado en cercanías de Quibdó, capital del Chocó, el domingo pasado. En el momento de escribir estas líneas no se sabe cuáles fueron los motivos que llevaron al comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán a violar todos los protocolos de seguridad, ignorar las advertencias que se le hicieron y continuar su viaje por el río Atrato hasta cuando cayó en poder del frente 34 de las Farc.

Sea cual sea la verdad, lo cierto es que el error del alto oficial propició la que, sin duda, es la peor crisis de los dos años de conversaciones que se llevan a cabo con el grupo guerrillero. Así lo demuestra la correcta determinación de la Casa de Nariño en el sentido de suspender el viaje a La Habana de los negociadores del Gobierno y exigir, con razón, la inmediata liberación del militar, junto con la de quienes lo acompañaban. En la lista también están los dos soldados retenidos en forma ilegal en Arauca la semana pasada, quienes merecen volver con los suyos sin dilaciones.

Ahora el balón se encuentra en la cancha de las Farc, que deberían pronunciarse en la mañana de hoy desde la capital cubana. En sus manos se encuentra la posibilidad de demostrar su “compromiso con el proceso”, como bien se lo recordó el presidente Juan Manuel Santos la noche de ayer. En consecuencia, esta es la oportunidad de comprobar que la paz es mucho más que palabras y que la confianza entre las partes se construye con hechos.

De lo contrario, el espacio para continuar dialogando se vería gravemente limitado. Un discurso altisonante, como el que tantas veces pronuncian los dirigentes de la organización subversiva, sería un craso error, posiblemente irreparable. La tolerancia de la opinión pública a más abusos se encuentra en un punto mínimo, como lo demostró la reacción de rechazo unánime al cobarde asesinato de dos líderes indígenas en el Cauca, ejecutado por integrantes de la guerrilla, ya detenidos y juzgados.

Frente a lo sucedido no cabe el argumento de que negociar en medio del conflicto permite la abominable práctica de secuestrar uniformados. Nada justifica este tipo de acciones, ni mucho menos los ataques contra los civiles, que deben cesar por completo.

En su intervención de anoche, Santos recordó que “es de valientes optar por la paz”. Lo más fácil para los guerreristas de ambos bandos es volver a la que ha sido nuestra realidad durante más de medio siglo, la misma que nos ha dejado una inmensa estela de sangre, dolor y lágrimas.

Desaprovechar, en aras de la arrogancia, el momento histórico y echar por la borda el camino recorrido sería lamentable. Nadie piensa que el trecho que falta sea fácil y es probable que haya nuevos obstáculos en la vía, los cuales tendrán que ser desmontados, uno a uno, cuando se presenten, para llegar a feliz término.

Pero, por ahora, solo hay una salida y esta pasa por la devolución sin condiciones del general Alzate y todos los militares en poder de las Farc. Ese mensaje necesita que lo refuerce la comunidad internacional, cuya voz solo puede ser una para dejar claro que no hay margen para la tolerancia o la interpretación de una guerrilla que tiene una responsabilidad histórica: la de silenciar los fusiles y darle una oportunidad a la reconciliación entre los colombianos.

El Tiempo