Giorgio Jackson, diputado chileno de Revolución Democrática: “La reforma educativa está en riesgo en el Senado”

Esta semana -junto a una comitiva de más de treinta personas, que incluye al ministro de Educación- Jackson partió rumbo a Francia y Finlandia a conocer sus modelos educacionales. Días antes, en medio de la discusión en la cámara de diputados para poner fin al lucro, el copago y la selección, Jackson y Eyzaguirre se enfrentaron duramente porque el gobierno no patrocinó la indicación que buscaba sancionar con cárcel a los sostenedores que lucraran con recursos públicos. Un impasse del que hace su autocrítica, pero que lo hizo aprender y estar alerta. Ahora, la reforma pasó al Senado, un trámite que tiene nervioso a Giorgio y sus huestes. El equilibrio es frágil, asegura. Pero él está dispuesto a jugarse todo su capital político en la reforma que cree. Desde Finlandia habla con The Clinic de los apoderados, la baja en el apoyo a la reforma, la desaceleración económica, critica al comité político y explica por qué aún no pone las manos al fuego por la Nueva Mayoría.

¿Cómo ha estado el viaje?
Alucinante, la verdad, porque hace mucho tiempo se nos ha hablado del modelo finlandés y no habíamos tenido la oportunidad de conocerlo. Por eso cuando hubo esta invitación nos sumamos y aquí vemos cómo estamos a años luz de esta experiencia. Y lo que estamos haciendo en Chile, aunque muchos dicen que es muy radical, es sumamente moderado con respecto a lo que existe acá.

¿Qué se ve allá tan alucinante?
Es bien simple, Finlandia en los 60, que era un país pobre en comparación con sus pares, tomó la decisión y apostó a la educación como motor de desarrollo y definieron que la educación iba a ser gratuita en todos su niveles, que iban a formar a los mejores profesores y que el foco iba a estar en la confianza y la formación de excelencia con inclusión. Esa mentalidad es absolutamente contraria a la chilena. Incluso en el 90 hubo una crisis económica, en que se redujo el PIB casi en un 13%, y no redujeron la inversión en educación. Hay una convicción profunda, arraigada culturalmente, que la educación tiene que ser gratuita, para todos y que los profesores tienen que ser los mejores.

¿No se ha depositado en la reforma a la educación demasiadas expectativas de cambio? Como si la educación fuera a cambiar todos los males que tenemos…
La educación sola no va a cambiar la estructura de una sociedad. Y lo que también estamos aprendiendo acá es que las reformas deben ser abordadas de manera integral. Aquí hay una política de vivienda, integrada a una de salud y sumada a la educación. Y este un país que está inmerso en la sociedad global, no estamos hablando de un país socialista. Pero es un país de bienestar, donde la gente puede estar tranquila con respecto a su salud, a su educación y que va a tener las cosas mínimas. Cuando no estás en el mínimo garantizado, no incurres en la urgencia de tener que verte enfrentado a situaciones donde vulneras los principios de convivencia social y eso favorece la generación de confianza.

Fuiste con el ministro Eyzaguirre, ¿cómo están tus relaciones con él?
La tramitación del proyecto en la sala estuvo tensa por dos artículos, de casi cien que votamos, y hubo mucho conflicto por esos artículos, pero la verdad es que con el ministro conversamos los temas. Esta es una reforma que cuenta con varios proyectos de ley y no podemos, por un impasse en el primer trámite, dejar de conversar de los desafíos que vienen. Hay que saber mantener esos vínculos abiertos para colaborar e incidir en las reformas que vienen.

¿Por qué estabas tan enojado cuando no se aprobó la cárcel para el lucro?
Es que hubo mucha pasión. Esto fue muy mal explicado, porque no era cárcel para el lucro. >El lucro se termina con este proyecto de ley, por lo tanto lo que queríamos establecer es una sanción penal muy baja, para que se entienda que la sociedad castiga la malversación. Y si nos ponemos rigurosos, los sostenedores públicos sí tienen esta norma penal, entonces lo que queríamos hacer es que para ambos fuera la misma sanción, es decir, la ley pareja no es dura.

Pero reaccionaste demasiado ¿no?
Fue de enojo, porque sentí que muchos parlamentarios que no apoyaron esta indicación y todo el revuelo que se armó después, ha sido un gallito político. Si logras generar un punto de tensión, de que nos fuimos al chancho, por así decirlo, con esta indicación, algo que no lo es, pero si logras instalar esa cuña, lo que haces es empujar al ministerio para que ceda más en otros aspectos. Y eso yo lo veo con mucha impotencia porque cuando uno habla con gente en privado no están aterrados por la indicación. Lo que están haciendo es ganar terreno en otras cosas.

¿En qué cosas?
En cómo flexibilizar más los arriendos, cómo tratar de mejorar las condiciones para los sostenedores, en fin. Y yo creo que pagamos el noviciado. Se te puede dar vuelta la tortilla cuando lo transforman y lo caricaturizan. Esto nos hizo pagar la cuenta y ahora hay que ver cómo encontrar una vuelta de tuerca para que los parlamentarios legislen en el Senado con respecto a la justa medida de las normas y no a un gallito político para ver quién tiene más poder en el parlamento.

¿Les falta más maña?
Tenemos algunas mañas, espero que no sean las malas, pero estamos aprendiendo. En política hay una serie de códigos que no me gustan y estamos tratando de transformar esos códigos de manera de hackear la política. Como un virus. Un virus que ojalá contamine, en el buen sentido, algunas prácticas que están arraigadas. Tiene que ver con muchas cosas, con la austeridad, con que los parlamentarios no somos semidioses, con los sueldos, los viáticos y cómo eso nos hace alejarnos de la representación del pueblo. ¿Sabes que en los viajes que son de más de ocho horas de vuelo, te pasan a business? Tiene que ver con todo un set de práctica política muy de burbuja y de elite.

¿Viajaste en business?
No. Viajé en económica.

¿Y la otra gente viajó en business?
Yo sé que la Camila no. Yo me pagué mi pasaje y le pagamos a mis dos asesores, el resto no sé.

Me imagino que te has dado cuenta que esto es como la guagua con pataleta, que si la hace mil veces ya nadie la escucha…
Nosotros no tenemos toda la verdad. Aprendemos, reflexionamos, estamos creciendo en un proceso de autoformación política. No sirve de nada si me pongo a patalear y no estoy articulado con otros. Esto lo digo con autocrítica.

Una de las claves es estar conectado con alguien para poder enganchar…
Sí, pero creo que no lo hemos logrado de manera tan efectiva y hay que encontrar ese canal, ese tono, esa frecuencia.

Además de con Camila, Boric o Carol… ¿Con quién más estas conectado?
Yo venía con el prejuicio que no iba a tener puntos en común con muchos parlamentarios y aceptar eso, sin que sientas que estás perdiendo tu identidad, es algo importante, porque uno dice, no poh, si salgo al lado de este tipo me van a catalogar como que todos estamos de acuerdo y no es así. Estoy haciendo el esfuerzo, como representante de RD, de articularme en función de las agendas que nos propusimos. Porque si llegas al parlamento creyendo que vas a cambiarlo todo solo, nunca vas a lograr generar confianzas mayoritarias que son las que te permiten pasar las leyes. Eso sí que sería voluntarista. Una vez leí que la mejor revolución es la que se lleva a cabo, no la que está en nuestras mentes.

¿Estas remando para que a la Nueva Mayoría en este período le vaya bien?
No es que le vaya bien a una coalición, sino que le vaya bien a un conjunto de ideas. El programa fue muy permeado por lo que pasó el 2011. Uno podría decir que se podría haber sido más enfático o que fue ambiguo, pero las ideas de la reforma tributaria, educacional y la nueva Constitución las pusimos los estudiantes el 2011 con distintos movimientos sociales y eso no lo podemos olvidar. Y si es que se tomaron esas banderas de lucha, tenemos que encontrar esa complicidad para actuar juntos y hay muchos parlamentarios que, habiendo tomado ese compromiso, y habiendo salido en todos los carteles con la presidenta, y en todos los afiches, desconocen esos compromisos o reman en contra y eso es lo que me produce a mi un cuestionamiento. Derrepente aparecemos nosotros defendiendo más las reformas que ellos.

¿Cuál es tu interés en la continuidad de esta coalición?
En RD tenemos, en algún momento, como objetivo llegar a constituir un Frente Amplio. Lo imaginamos como algo similar a lo que tienen en Uruguay. Porque si uno mira la historia de la izquierda en nuestro país uno se pilla con la UP y uno puede ver que lo que le faltó a la UP fue mayoría en las cámaras, tener los votos, poder articular un espacio mayor que el de sus propios convencidos y eso, hoy día, es para ver cómo tejer ese puente entre lo social y lo político, pero que no pierda el norte que tiene que ser una agenda de transformación.

La Nueva Mayoría va desde la DC al PC, ¿a ti y a RD no les parece lo suficientemente amplio, diverso o interesante como para seguir empujándolo otro período?
Es temprano para decirlo. Hay que ver si los resultados avalan esto que tu dices. Que sea un gobierno que saque las reformas como se prometieron y no tergiversando las cosas que se prometieron, el ejemplo de la reforma tributaria es claro. Se cedió a la derecha en varios puntos sin necesidad de hacerlo, entonces fue una presión fáctica. Los hechos dirán y no las palabras, si esta coalición efectivamente toma un camino progresista. Pero evidentemente una buena parte de la Nueva Mayoría yo la veo en un Frente Amplio de mi total afinidad.

¿Estás más cerca de la DC o del PC?
Con la juventud del PC hemos tenido mucha cercanía en la conducción del movimiento estudiantil durante los últimos años, se han construido confianzas. Ellos han planteado una agenda que se asemeja bastante a las ideas que nosotros creemos es una revolución democrática.

La NM tiene una tensión actual entre la DC y el PC. ¿Cuál crees que es la posibilidad de éxito de esta coalición sin la DC?
Es que no metería a toda la DC en el mismo saco, pero existe aún este afán de algunas personas en la DC de ir a pelear el centro político. En vez de ir a pelear la batalla cultural y convencer gente y persuadir con ideas, es al revés. Es tratar de tener un termómetro, medir la temperatura y medir lo que dicen las personas…

¿Ignacio Walker está obsesionado con el centro?
Esta “obsesionado” de interpretar un voto de centro, en vez de intentar decir ideas que él tenga para convencer a esas personas que se autocatalogan de centro.

CHANTAJE A LA REFORMA

En la encuesta Adimark -por tercer mes consecutivo- se muestra un rechazo del 50% a la reforma educacional. ¿Por qué se ha ido transformando en un problema?
El proyecto, por su carácter sistémico y muchas veces estructural, no ha logrado concitar un apoyo tan masivo de parte de la ciudadanía, sumado al aprovechamiento mediático que han tenido sectores de derecha por esta confusión. A esto se le agregan errores comunicacionales del gobierno, lo que ha generado dificultades para transmitir lo importante y lo vital que es este primer piso y los cimientos de este proyecto de ley que estamos armando para dotar de una igualdad de oportunidades para todos los niños.

¿No hay nada más allá de lo comunicacional? Quizás estas reformas que según tú venían de la calle, no estaban tan sintonizadas con lo que estaba pasando.
El deseo de los chilenos por los cambios no ha cambiado. Esto es parte de todo proceso de cambio y de transformación cultural. No se trata de que la gente no los quiera o no los anhele, sino que suceden cosas cuando la idea baja a la realidad. Que un sostenedor, según él, diga que va a tener que cerrar su colegio y ocupe ese poder simbólico para chantajear o frenar una reforma porque es contraria a los intereses particulares, hace que la gente empiece a recular en los cambios y no quiera arriesgarse. Nosotros hemos tratado de llevar un mensaje de tranquilidad y esperanza a las familias, porque estamos trabajando en cada uno de los detalles de la reforma y de su transición.

Quizás hubo una sobreestimación de esos grandes anhelos de cambio en función de cosas que tal vez afecten a la gente de manera más cercana y más pequeña, como lo es la desaceleración económica.
Es que tiene que ver con el ánimo de sentir que estamos en riesgo, que es lo que se ha instalado desde que el ministro de Hacienda del gobierno pasado, de manera muy irresponsable, empezó a decir que si ganaba Michelle Bachelet, la economía se iba a desplomar. Eso generó una suerte de profecía autocumplida, porque los mercados reaccionan. Vemos también que el gobierno de Sebastián Piñera dejó la economía con un Imacec por el suelo. La economía entró en un período de recesión pero, estando acá en Finlandia, una vez más reafirmo que la mejor estrategia para resolver y estar preparados a recesiones económicas es invirtiendo muchísimo en educación. Por eso es que quienes creemos de verdad en la reforma hoy más que nunca debemos estar en la disputa cultural y no encerrarnos en las encuestas, ni en cuáles son los temores de las personas sino en dar esperanzas.

El senador Carlos Montes dice que los padres y apoderados que han salido a la calle contra la reforma lo han hecho porque tienen temor que les cierren los colegios, y que aunque esto ha sido capitalizado por la derecha, el temor de los padres existe y es entendible.
Por supuesto que el temor de un padre a que su hijo se quede sin educación no solo lo comprendo, sino que es algo que está sucediendo hoy sin la reforma. Mira el colegio Extremadura de Vitacura. No pudo seguir en su lugar y tuvo que echar a las familias -o está en ese proceso- porque va a llegar un local comercial que va a pagar más al dueño del terreno que por las subvenciones. Se cierran colegios en todo Chile porque el sistema está estructurado por órdenes de mercado. La reforma lo que quiere es terminar con esa incertidumbre. En la transición, las únicas dos razones por las que un sostenedor debiera querer cerrar son: o porque quería mantener una retribución a su inversión de capital, lo cual es lucro. O porque no están dispuestos a cumplir el rol público que define la reforma, es decir que no puedan discriminar a los niños, que no puedan cobrar el copago. El otro día estuve con varios sostenedores y les mostré las modificaciones que hicimos en la comisión, y de haber llegado llorando y desesperanzados, salieron dándome las gracias por estas modificaciones, muchas mejoraban su situación y le daban más estabilidad. Todo eso no se ha sabido comunicar porque hay un grupo de interés, liderado por la Conacep, que son los sostenedores, que lo que quiere es sacarle el mayor provecho económico a esta reforma.

¿Esos grupos los asocias a la DC, como dice el senador Fulvio Rossi?
La ideología del lucro trasciende a los partidos políticos. Este no es un grupo que uno puede asociar a ningún tipo de ideología.

¿No hay una cercanía con la derecha tampoco?
Lo de la derecha es mucho más generalizado, porque ellos creen naturalmente en el mercado de la educación.

¿Fue un error no haber partido por la reforma a la educación pública?
Honestamente en un principio pensaba eso. Pero por la fuerza que ha tomado este debate y cómo ataca a los pilares, es la mejor forma de comenzar, porque es el lugar donde se disputan la mayor cantidad de intereses creados, por lo tanto es la barrera más alta de sortear. Si es que había que invertir y sacrificar capital político para comenzar una reforma, este era el lugar donde había que comenzar.

¿Tú has sacrificado capital político por esta reforma?
No sé si lo he sacrificado, pero al menos me la he jugado, porque cuando conversé con el ministro, a principio de año, lo noté convencido. Tenía prejuicios de cómo él iba a abordar el tema y me sorprendió. A lo largo de este camino hemos tenido diferencias, pero creo que a lo que se está apostando es a una reforma grande, no a una reformita. Por eso molesta que hayan sectores, que habiendo formado parte de una campaña presidencial, hoy traten de recular.

¿Has sacrificado capital político dentro del mundo estudiantil?
Desde el minuto en que me postulé como candidato lo hice. Cuando fui dirigente de la FEUC tampoco todo el movimiento estudiantil veía en mí la persona que representaba fielmente sus ideales. El que ahora uno aparezca como diputado, añade un nivel de escepticismo más, porque hay desconfianza en la institucionalidad política. Entonces cualquiera que aparezca como diputado aparecerá como corrupto.

¿Tienes algún tipo de relación con el movimiento estudiantil?
Por supuesto que tengo conversaciones con muchas personas del movimiento y cuando conversamos honestamente, con respecto a los objetivos que se quieren, hay muy pocas diferencias.

¿Qué crees que ha pasado con el movimiento estudiantil?
La ha tenido mucho más difícil de la que la tuvimos nosotros, porque cuando hay un gobierno como el de ahora, que dentro de sus metas se ha propuesto las mismas cosas, la diferenciación, que es clave para aglutinar una movilización y para generar presión, se hace más difícil.

¿Y por qué el movimiento estudiantil no se ha encantado con la reforma para apoyarla?
Porque hay mucha desconfianza acumulada. Los enojos y las rabias que de repente paso yo, ellos desde su posición prefieren mantener distancia y no dar un paso de confianza porque la caída puede ser muy grande.

¿Podría esto mismo ser el detonante de algo más radical en el movimiento estudiantil?
Por eso el Mineduc no puede farrearse la oportunidad de sentarse en la mesa con los estudiantes, los profesores, con los distintos actores y partidos políticos. No se puede, teniendo tantas similitudes en lo que se está planteando, no llegar a un buen puerto.

¿Y tú crees que se la está farreando?
Creo que estamos muy cerca, pero a la vez estamos en un punto inestable, donde la balanza se puede ir a cualquier lado, o para el desastre y la desarticulación, donde todos nos peleamos con todos y no avanzamos nada, o que podamos apuntar hacia la concreción de estas demandas.

Me imagino que un punto de inflexión para ti es lo que suceda en el Senado con la reforma.
Lo que salga del Senado va a ser bastante importante y lo que presente el gobierno en dos materias fundamentales: en la reforma de los profesores y la reforma a la educación pública. Esto debería ocurrir el próximo año.

¿Crees que es posible mantener el equilibrio de aquí a un año más?
Si es que van en la línea, si es que conversaste previamente, si es que hiciste el trabajo político y social y montas una buena plataforma para comunicar lo que quieres hacer, descomprimes. Hay formas de descomprimir. Y por lo que he conversado con el ministro y la gente del ministerio, se vienen dos proyectos que pueden ser sumamente interesantes.

MALA CONDUCCIÓN POLÍTICA
La DC hizo una crítica bastante dura al gobierno con respecto a su conducción política. ¿Tú también crees que ha faltado conducción política?
Es que ha habido un desorden político importante. En la votación de la reforma en la cámara de diputados la hubo.

¿De quién ha sido la falta de conducción política? ¿La Presidenta Bachelet? ¿El ministro Peñailillo, Ximena Rincón?
Esto es a nivel de gobierno porque están todos involucrados. Pero no quiero hacer drama por indicaciones que espero se repongan en el Senado. Se aprobaron tantas cosas que en 25 años nunca se tocaron y no haberlas podido comunicar como el gran punto de inflexión de un sistema educativo, por supuesto que es farrearse política y comunicacionalmente la oportunidad de levantar de nuevo la reforma.

¿A qué te refieres?
En el momento en que se aprueba en la sala y el proyecto pasa al Senado, en vez de comunicar esto como algo sumamente importante, nos quedamos enfrascados en dos indicaciones.

Pero todos tuvieron responsabilidad, incluyéndote, porque tu estabas furioso.
Por supuesto, te lo dije desde un principio. Yo también hago un mea culpa. Lo importante es que en el Senado no se desvirtúe ni se prostituyan los principios por los cuales está fundada esta reforma.

¿Hay un riesgo de que esto suceda?
Por las declaraciones que he oído en la prensa hay riesgos.

¿De quiénes?
Señales de Zaldívar, Ignacio Walker, y también de Montes, que me apena en el alma, porque la opinión que me formé de él cuando yo era dirigente estudiantil, es que era la persona que estaba más alineada con estos principios. Me ha extrañado cómo Montes ha sucumbido ante la presión política en su distrito, que es La Florida, que tiene muchos colegios particulares subvencionados. Aquí las convicciones más que nunca, son las que deben operar. Esas señales, que todavía no sé cómo se traducen, van en una frecuencia que me hace pensar que pueden haber cambios que hagan de este proyecto algo que no responda a los mismos principios por los cuales se comenzó la discusión.

¿Está en riesgo la reforma entonces en el Senado?
Creo que la reforma está en riesgo en el Senado y por eso estaremos yendo a la comisión de Educación del Senado, apenas podamos, para defender los principios de lo que aprobamos en la comisión de educación de la cámara de diputados.

¿Cuánto margen hay en el Senado para que esta cuerda no se rompa?
Muy poco margen, porque lo que logramos hacer con los diputados desde la DC, RD y el PC, era algo muy difícil de lograr y lo hicimos en la comisión.

¿Qué sería para ti romper con el acuerdo de lo que se prometió?
Que exista cualquier mecanismo que permita que el lucro se dé en forma encubierta y que no se termine con el lucro de manera efectiva. Eso se puede hacer con miles de artimañas. Que se flexibilice en el ámbito de la selección y que se esgrima el argumento del rendimiento académico para poder seguir descremando y uno siga teniendo colegios con expectativas y otros que estén chuteando piedras. Hay ciertos principios que el gobierno no puede flexibilizar y al menos el ministro nos dijo que no los iba a flexibilizar.

Si es que hubiera un cambio de gabinete, ¿tú crees que el ministro Eyzaguirre debería seguir en su puesto?
Un cambio de ministro sería el peor error que podría cometer este gobierno porque partiría absolutamente de cero. No creo en ningún caso que sea la forma de poder hacer una reforma educativa transformadora, sino todo lo contrario, dar una señal de que se quiere flexibilizar frente a quienes se han movilizado más en esta pasada, que son los sostenedores.

The Clinic