Ceremonia ancestral, lo cultural e histórico – Diario Opinión, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La ceremonia ancestral realizada en las ruinas precolombinas de Tiwanaku en la que el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, fue investido como líder indígena, tiene una significación importante en lo histórico y cultural.

En el primer caso, es decir, en lo histórico, hasta antes de 2006, año en que asumió funciones Evo Morales luego de lograr una victoria electoral con más del 50 por ciento , resultaba impensable que estas actuaciones y rituales andinos se lleven a cabo convocando a decenas de representantes de gobiernos, de diplomáticos y a miles de indígenas y campesinos. Fueron las mismas autoridades indígenas las responsables de la ceremonia de posesión cuando el mandatario ingresó por las principales vías de las ruinas, para luego ser parte de cinco rituales en respeto a la cultura aymara.

En el campo cultural los rituales, como el cambio de vestimenta del Presidente, “El chu´ku” un gorro de cuatro puntas en la parte superior, que representan la Chacana un símbolo del pensamiento andino, “El Unku”, la túnica con fibra de vicuña, el pantalón de bayeta o lana natural y las sandalias elaboradas con pelo de llama, son representaciones simbólicas ancestrales. La entrega de dos cetros en la puerta del Templo de Kalasasaya, representa el poder de mando, lo que evidencia el reconocimiento de los pueblos indígenas a su líder.

Todos estas ceremonias y el acontecimiento en sí, son expresiones donde se mezclan historia y cultura, algo que los pueblos de cualquier parte del mundo, no solo tienen derecho a reivindicar, sino que son de algún modo, responsables de su preservación.

Ya nadie puede dudar que lo acontecido hace unos diez años, con la posesión de Evo Morales como presidente de Bolivia, por las características y connotaciones que esto conllevó en la historia nacional, es algo que no puede retroceder. Son las circunstancias políticas y sociales que se han dado en el país, las que han impreso un sello imborrable en lo que se denomina una nueva Bolivia, a partir, de la creación constitucional del Estado Plurinacional.

En esa misma línea de razonamiento, si bien se plantea la refundación del país, con las características plurinacionales, tampoco se podría negar la fundación de la misma República, es decir, de la permanencia de un país con su historia, que como en todo ha tenido luces y sombras, pero también antecedentes importantes, leyes y procesos revolucionarios, para encarnar los actuales logros que han dado lugar a una mayor inclusión social y a que los grandes sectores marginados de antes, los indígenas, campesinos y los pobres tengan opción a la toma de decisiones políticas y sean actores principales en el nuevo Estado.

El tercer mandato del presidente Evo Morales, tiene otras connotaciones que deben ser analizadas en su momento, en cuanto a los grandes retos que le esperan, pero el contexto que se repite desde el 2006, encierra también mensajes ancestrales que además de los rituales culturales, señalan el rumbo de un mandato. Es que cuando se habla sobre el conocimiento, la sabiduría y la humildad, son valores de una cultura ancestral, pero también resultan las condiciones imprescindibles para un buen mandatario.

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