Ecuador: dolarización en el país cumple 15 años

Ya han pasado 15 años desde que se dio el cambio del sistema económico en el país. En 1999, durante la presidencia de Jamil Mahuad, inició el proceso de dolarización.

Este sistema monetario se oficializó el 9 de enero del 2000, en la presidencia de Mahuad.

La dolarización dividió a impulsores y detractores, es decir, quienes consideran que era el mejor camino ante la crisis y los que opinan que nunca se debió haber adoptado este sistema.

Sin embargo, en lo que coinciden es que en este año el país tendrá su prueba de fuego con la caída del precio del petróleo y la apreciación del dólar en el mercado mundial.

Antes de Mahuad, en 1997, Abdalá Bucaram había anunciado un sistema diferente: la convertibilidad.

La dolarización, adoptada por Gustavo Noboa, después de la caída de Mahuad, se dio como una respuesta a la depreciación del sucre y a la espiral inflacionaria, según explicó el economista Walter Spurrier.

Bce. Según Miguel Dávila, exgerente del Banco Central del Ecuador (BCE), el país se dolarizó con un tipo de cambio de 1 dólar por 25.000 sucres, una conversión cuestionada y que fue producto de la igualdad contable.

Además, explica que el BCE no tenía suficientes activos líquidos para disminuir el tipo de cambio; también asegura que los dólares llegaron físicamente en avión desde EE.UU. Sin embargo, 15 años después, Dávila y Spurrier coinciden en que el sistema ha tenido efectos más positivos que negativos, a nivel macro e individual.

El presidente Rafael Correa ratificó que la dolarización, adoptada por el país en el 2000, “se mantiene” y salió al paso de versiones de ciertos analistas que han advertido de una supuesta salida de ese sistema por la entrada en vigor del Código Monetario.

En una entrevista televisiva, Correa dijo que aún cuando él no es partícipe de este esquema monetario, “los costos de salir de la dolarización serían catastróficos”.

Sin embargo, el régimen, según su opinión, dejó al país sin la posibilidad de ejercer una política monetaria propia.

Según lo argumentado por el mandatario, los europeos tienen una moneda en común “mientras que nosotros tenemos una moneda extranjera”.

El Diario