Maduro: “Si EEUU suelta a Oscar López Rivera, yo suelto a Leopoldo López”

El presidente de la República, Nicolas Maduro, ratificó este domingo el llamado al Gobierno de Estados Unidos a que respete a Venezuela.

“Exigimos respeto de Estados Unidos, con una sonrisa exigimos respeto, aprendan a respetar a los pueblos libres del mundo”, expresó el Jefe de Estado, durante la reunión del Consejo Bolivariano de Gobernadores y Consejo de Ministros, que se desarrolla en el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, en Caracas.

“Si Estados Unidos suelta a Oscar López Rivera, yo suelto a Leopoldo López”, alegó Maduro, en referencia al preso político estadounidense, condenado a 55 años de prisión en ese país.

“La única forma de que yo usara las facultades presidenciales que tengo para liberar al “Monstruo de Ramo Verde” (Leopoldo López) es para montarlo en un avión que vaya a los Estado Unidos, lo dejen allá y me entreguen a Oscar López Rivera. Pelo a pelo, hombre a hombre, es la única forma que me pasaría por la mente”, señaló Maduro.

Aporrea

 

Oscar López Rivera es el preso político más antiguo

 

Pocos han oído hablar de él, pero el prisionero político más antiguo del mundo se encuentra en una cárcel en Indiana en Estados Unidos.

Se trata de Oscar López Rivera un puertoriqueño de 71 años que el 29 de mayo pasado cumplió 33 años tras las rejas.

Nacido en 1943 y veterano de la Guerra de Vietnam, donde fue condecorado por su valor en combate, a su regreso a Chicago donde residía, Oscar se integró muy pronto a las luchas de su comunidad en defensa y afirmación de los derechos de los puertorriqueños.

Su captura se produjo en 1981, tras ser acusado de ser parte de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico (FALN), una organización clandestina que luchaba por la independencia de la isla de Estados Unidos.

Al momento de su detención estaba en la lista de los más buscados por el FBI. Se había ido a la clandestinidad con otros compañeros en 1976 después de que fueran encontrados explosivos y armas vinculados a las FALN.

Es culpable del único delito imperdonable para una potencia colonial: luchar por la independencia de su Patria.

No fue acusado de ningún otro crimen, ni de hacer daño a ninguna persona, sino de “conspiración sediciosa” –el mismo cargo informe y gelatinoso del que acusaron a Mandela– que no quiere decir otra cosa que lo que López Rivera cree y a lo que aspira para su isla es totalmente contrario a lo que Estados Unidos le ha impuesto durante 116 años.

Se le impuso una sentencia de 70 años de prisión.

Es el único de los 16 militantes del FALN arrestados en aquellos años que todavía se encuentra tras las rejas.

“Para nosotros poder sobrevivir como pueblo no teníamos otra alternativa. Estamos hablando de un momento de bastante persecución y represión, y queríamos sobrevivir. Usábamos lo que se llama ‘propaganda armada’ para llevar el mensaje de nuestra lucha”, le dice López a BBC Mundo desde la prisión federal de Terre Haute, en Indiana, la cuarta cárcel por la que ha pasado.

Rechazó Oferta Presidencial 

En 1999, el entonces presidente Bill Clinton ofreció conmutar la sentencia a 13 miembros de las FALN. Salvo López, todos aceptaron y hoy están en libertad.

Para él la oferta presidencial incluía la condición de cumplir 10 años más en la cárcel con buen comportamiento.

“No me arrepiento de no haber aceptado. Mi experiencia había sido fatal los primeros 18 años en la cárcel y pensaba que sería imposible salir con buen comportamiento después de todo lo que me habían hecho”, le explica López a BBC Mundo.

“Además éramos 15 solicitando la clemencia, pero sólo 13 recibimos la oferta, y yo nunca he dejado atrás a nadie, ni en Vietnam, ni en mi comunidad”, dice destacando su participación en aquella guerra para la que, como tantos otros, fue reclutado obligatoriamente.
“Recibí una carta del Gobierno de EEUU diciendo: “Si usted no se reporta al centro de inducción en tal fecha, puede encarar hasta 5 años de prisión” y yo lo que menos quería era ir a la cárcel, así que fui”, recuerda.

Los que respaldan a López comparan su caso con el del expresidente sudafricano Nelson Mandela, detenido por un Gobierno de supremacistas blancos al que consideraba ilegítimo, pero esa es una valoración con la que no todos están de acuerdo.

Sin Derecho

Desde el momento en que es detenido asume la condición de prisionero de guerra. Como tal, reclamó la condición de combatiente anticolonial no reconociendo la jurisdicción de los tribunales de Estados Unidos, por lo que demandó ser procesado por un tribunal internacional o por un tribunal de un tercer país que no formara parte del conflicto anticolonial entre Puerto Rico y Estados Unidos.

De acuerdo con el Protocolo I de la Convención de Ginebra de 1949, la protección que dicho Convenio Internacional reconoce a los prisioneros de guerra, se extiende también a personas capturadas en conflictos o luchas contra la ocupación colonial, la ocupación de un país por parte de regímenes racistas y a aquellos otros que participan de luchas por la libre determinación de sus pueblos. Así lo ratifica también la Resolución 2852 (XXVI) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 20 de diciembre de 1971 y la Resolución 3103 (XXVIII) del 13 de diciembre de 1973, cuando establece:

“Todo participante en los movimientos de resistencia, luchando por la independencia y la autodeterminación, si es arrestado tiene que recibir el tratamiento estipulado en la Convención de Ginebra”.

De acuerdo con el referido protocolo, un prisionero de guerra no puede ser juzgado como un criminal común, mucho menos si la causa de tal procedimiento descansa en actos relacionados con su participación en una lucha anticolonial.

Demandan su libertad

A través de los años, múltiples resoluciones del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas han demandado del Gobierno de Estados Unidos su excarcelación.

Tribunales especiales convocados desde la sociedad civil igualmente han demandado su excarcelación y denunciado específicamente las condiciones bajo las cuales se les ha mantenido encarcelados. Tales fueron los pronunciamientos del Tribunal Permanente de los Pueblos, el cual sesionó durante los días 27 al 29 de enero de 1989 y del Tribunal Especial Internacional sobre Derechos Humanos de los Prisioneros Políticos y Prisioneros de Guerra en Prisiones y Cárceles de Estados Unidos.

Al reclamo por la excarcelación de Oscar López Rivera se ha sumado básicamente la totalidad del pueblo puertorriqueño: dirigentes políticos, religiosos, comunitarios, representantes del movimiento obrero, de los gremios profesionales, del sector cooperativista, organizaciones juveniles y estudiantiles.

Entre las muchas deudas que tiene Estados Unidos con el pueblo puertorriqueño se encuentra la excarcelación de Oscar. quien ya lleva tres décadas en cárceles del imperio.

Entre los que se solidarizan con el puertorriqueño, están el premio Nobel de la Paz sudafricano Desmond Tutu, grupos musicales como Calle 13, beisbolistas y organizaciones de derechos humanos y civiles como Amnistía Internacional.

Incluso hay algunos congresistas hispanos de EEUU y hasta el presidente de Uruguay, José Mujica, quien abogó por su liberación en la Casa Blanca durante sus reuniones con Obama.

Mientras espera el eventual beneficio presidencial, en su Puerto Rico natal el caso de López ha logrado forjar un impensable consenso entre sectores políticos opuestos de la isla.

En las marchas que se producen cada año exigiendo su liberación, participan con la misma convicción tanto los independentistas como los que favorecen la anexión total con EEUU.

Extractos de una carta que escribió en 2013

“Al cumplir mis 70 años celebro y le doy gracias a la vida por todo lo que me ha dado y por todo lo que me ha enseñado. (…) La celebro y le doy gracias por ofrecerme la oportunidad de servir a la causa más justa y noble que conozco –la lucha por la independencia y soberanía de mi Patria– y por un mundo mejor y más justo. La celebro y le doy gracias por haberme permitido servir a esa causa con mucho amor y compasión por más de cuatro décadas. La celebro y le doy gracias por haberme permitido sobrevivir más de tres décadas en los gulags sin desviarme del sendero escogido y con mi espíritu y voluntad más fortalecidos que antes de estar preso.”

Hoy Venezuela