Tras cuatro años prófuga en Panamá, se entregó la ex jefa de inteligencia

Con unas gafas colgando del cuello, una chaqueta grande de jean, un morral negro y una cartera en su hombro, regresó a Colombia María del Pilar Hurtado, la exdirectora del DAS que durante cuatro años permaneció prófuga por el caso de las ‘chuzadas’ a magistrados, periodistas y políticos de oposición en el gobierno del expresidente Álvaro Uribe.

A las 5:24 de la mañana del sábado, aterrizó en la Base Antinarcóticos de la Policía en Bogotá, a bordo de un avión que la trajo de vuelta apenas horas después de que la Secretaría General de Interpol expidió una circular roja en su contra, que se activó en 190 países, incluyendo Panamá. (Lea también: Hurtado permanecerá en el búnker de la Fiscalía para proteger su vida)

Su entrega empezó a ‘cocinarse’ a las 10 de la mañana del viernes, cuando Hurtado llamó a la embajadora de Colombia, Ángela Benedetti, solicitando coordinación para su sorpresivo sometimiento. “Hola. Yo soy Pilar Hurtado y quiero entregarme”, dijo.

Entre la mañana y la tarde, la embajada coordinó con la Cancillería y la Fiscalía, a través del Director de Asuntos Internacionales, el operativo, en el que fue clave la colaboración de las autoridades panameñas. Sobre las 4 de la tarde, la exjefe de inteligencia llegó sola a la sede de la embajada en Ciudad de Panamá. Llevaba un morral y una cartera con sus pertenencias. “Se veía nerviosa, pero decidida”, dijo una fuente en el vecino país. (Facsímil del acta de entrega de María del Pilar Hurtado)

Mientras en Colombia avanzaba el operativo para traerla de vuelta, y el Servicio de Migración de Panamá alistaba los documentos para la entrega, Hurtado estuvo hablando por celular con su familia y con su esposo, Horacio José Arteaga, con quien se casó mientras estuvo huyendo. (Lea también: ¿Qué le espera a Hurtado en Colombia?)

Lo único que dijo fue que tomó la decisión de someterse porque “estaba cansada” y para evitar una captura que veía inminente tras la publicación de la circular roja de Interpol. Temía terminar esposada y expuesta a los medios de comunicación. De hecho, una de sus solicitudes fue recibir un “trato digno” y que no hubiera presencia de la prensa durante su entrega.

A la medianoche del viernes, los directores del CTI, Julián Quintana, y de la Dijín, el general Jorge Rodríguez, abordaron en Bogotá un Super King de la Policía rumbo al vecino país. (Lea: Hurtado, la mujer que abrió la estrategia de las fugas)

Casi al tiempo, una comisión del Servicio Migratorio panameño terminaba los trámites para la expulsión de la exdirectora del DAS. Fue tal la colaboración del gobierno del presidente Juan Carlos Varela que dispuso que su ministro de Seguridad, Rodolfo Aguilera, estuviera pendiente hasta el último momento de la entrega.

“El 30 de enero, el Servicio Nacional de Migración decretó su expulsión del país y entrega a las autoridades colombianas, como consecuencia de una alerta internacional girada por Interpol”, indicaron este sábado la Cancillería y el Ministerio de Seguridad Pública de Panamá en un comunicado.

Aunque podía apelar la decisión, Hurtado no lo hizo.En silencio esperó su traslado al aeropuerto Tocumen, en Ciudad de Panamá. En dos camionetas, la embajadora Benedetti la llevó hasta la pista del aeropuerto, donde la esperaba la comisión del CTI y la Dijín. “A las 2:30 horas se recibe a la señora María del Pilar Hurtado Afanador, identificada con cédula de ciudadanía 51’723.332, por parte de funcionarios de Migración Panamá”, se lee en el acta firmada por las autoridades de los dos países. (Lea: Álvaro Uribe insiste en que es una persecución política)

La misma Hurtado contó que la circular roja de Interpol fue el detonante para su entrega. Desde julio del año pasado, con el cambio de gobierno en Panamá, su situación comenzó a complicarse. Uno de los primeros anuncios de Varela fue que revisaría el asilo concedido por el expresidente Ricardo Martinelli. Poco después, la Corte Suprema de Justicia de ese país declaró inconstitucional esa protección porque se le entregó a un procesado por delitos comunes y no políticos.

Además, no tenía pasaporte porque el Tribunal de Bogotá ordenó en julio del 2014 cancelarlo, lo que la tenía viviendo en condición de irregular y sin posibilidad de salir a otro país.

Con su nombre en la lista negra de Interpol, comprendió que no tenía salida. “Interpol es producto de un acuerdo ratificado por todos sus países miembros y la cooperación con ese organismo es ineludible”, explicó el exvicefiscal Francisco José Sintura.

La circular mató los intentos de Hurtado por buscar asilo en otro país porque, dice el internacionalista Ricardo Abello, uno de los puntos claves en estas decisiones es la posición de Interpol sobre la legitimidad de un proceso penal.

Dos delitos nuevos

En dos ocasiones, en agosto del 2010 y del 2014, Interpol se abstuvo de publicar la orden de captura, haciendo alusión a uno de sus articulados que hacen referencia a condiciones “políticas, raciales o religiosas”.

Por eso, las autoridades colombianas, en cabeza de la Fiscalía, debieron mejorar la argumentación de los delitos y del proceso en contra de Hurtado en la tercera solicitud, que tramitó Interpol Colombia la semana pasada. En esa gestión, de acuerdo con altas fuentes judiciales, la Fiscalía incluyó dos nuevos cargos relacionados con las irregularidades cometidas en el DAS durante su administración.

Hurtado deberá responder por concierto para delinquir agravado, peculado por apropiación, falsedad ideológica en documento público, violación ilícita de comunicaciones agravada y abuso de función pública.

Esos fueron los delitos que le fueron notificados una vez aterrizó en la mañana de este sábado en Bogotá. En una impresionante caravana de seguridad, la exjefe del inteligencia fue trasladada. Allí recibió a su familia y a su abogado, Jaime Camacho, con quien empezó a coordinar su defensa.

En la tarde de este sábado, en el Tribunal de Bogotá se legalizó su captura y fue enviada al búnker de la Fiscalía, por seguridad.

Fuentes cercanas al proceso indicaron que, en principio, como ya terminó el juicio en la Corte Suprema y en esta etapa final ya no se puede llegar a una negociación, la exdirectora se mantendría en silencio esperando ser absuelta de todos o algunos delitos.

Por su parte, el fiscal Eduardo Montealegre la invitó a cumplir con la verdad y confirmó que se están explorando mecanismos para que colabore con la justicia. “Todavía hay oportunidad desde el punto de vista procesal”, dijo.

El Tiempo

El calvario de María del Pilar Hurtado

Cuando la ejemplar María del Pilar Hurtado llegó en el 2007 a la dirección del maltrecho Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), con la misión de depurar y organizar una vieja institución en medio del escándalo por oscuros vínculos de sus funcionarios -incluso de alto nivel- con narcotraficantes y paramilitares, nadie podía imaginar que la verdadera hecatombe estaría por venir.

“Desde hace rato estamos en un proceso para saber qué tipo de infiltración hay, buscando un compromiso de los funcionarios, la confianza de los ciudadanos y de nosotros mismos”, fueron las palabras de la flamante y preparadísima funcionaria encargada por el presidente Álvaro Uribe para asumir las riendas del organismo de seguridad e inteligencia.

Por primera vez en 53 años de historia una mujer llegaba a la dirección del Departamento y tenía excelentes credenciales para asumir el reto: abogada de la Universidad de los Andes especializada en Negociación y Relaciones Internacionales, con más de 15 años de labores en la administración pública y con estudios en el exterior. En cuanto a sus competencias específicas para el cargo, fue secretaria general del Ministerio de Defensa y, además, en el 2005 asumió la subdireccción del DAS.

Toda esta estantería se vino al suelo cuando María del Pilar, según testificaron sus subalternos, ordenó hacer seguimientos a opositores del gobierno, lo mismo que a periodistas que investigaban a fondo lo que les olía mal en la Casa de Nariño, todo sin orden judicial. También, a juzgar por decenas de declaraciones de exfuncionarios del DAS, hoy tras las rejas, hubo órdenes expresas de perseguir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

La directora salió del cargo el 23 de octubre del 2008, poco antes de que SEMANA revelara el escándalo de las ‘chuzadas’ o interceptaciones telefónicas ilegales, al que muchos en ese momento no dieron credibilidad. Desde entonces, María del Pilar se dedicó a consultar abogados, pasar por las salas de redacción, hablar con analistas. A todos les decía que había una persecución en su contra y que ella era totalmente inocente.

Hasta que el 19 de noviembre del 2010, después de haber solicitado asilo territorial a Panamá, el gobierno de ese país se lo otorgó. Mientras ella se refugió en el vecino país y en Colombia se pedía a gritos que ella respondiera por sus culpas, su antiguo jefe, el expresidente Uribe, la defendía. María del Pilar, contra viento y marea, logró mantenerse en el vecino país protegida por el pasado gobierno de Ricardo Martinelli.

Mientras estuvo allá la Corte Suprema adelantó un juicio en su contra, así como también contra el entonces secretario general de la Presidencia Bernardo Moreno. A ella se le procesó por los delitos concierto para delinquir agravado, peculado por apropiación, falsedad ideológica en documento público, violación ilícita de comunicaciones agravada y abuso de función pública. Todas las etapas de juicio fueron agotadas y se está a la espera del fallo final. (Lea: así fue la conspiración)

María del Pilar seguía refugiada en Panamá. Hasta el viernes pasado, cuando la Interpol decidió expedir una orden de captura internacional en su contra. “Se busca por las autoridades judiciales de Colombia para enjuiciamiento. Para cumplir una sentencia”. Así dice el documento que muestra una fotografía y reseña que María del Pilar, tiene 51 años de edad y 1,58 metros de estatura.

No había opción. La exdirectora del DAS decidió entregarse. Para ello pidió que fuera el propio director del CTI quien viajara hasta Panamá para protocolizar su entrega. Esta se hizo muy rápido y el sábado en la madrugada ya estaba en una celda del búnker de la Fiscalía. Un magistrado, horas más tarde, legalizaba su captura, mientras su abogado pedía condiciones especiales de reclusión. (Lea: Hurtado pasa su primera noche tras las rejas)

Mientras tanto, las redes sociales estallaban. Muchos advertían que había llegado el momento de que María del Pilar cuente lo que sabe de las irregularidades cometidas en el DAS. Otros creen que ahora salpicará al expresidente Uribe y a quienes conocieron de esas anomalías y que aún no han sido tocados por la ley. Eso está por verse. Ella como siempre, guarda silencio.

Así va, por ahora, la novela judicial de una de las más preparadas funcionarias que llegaron al gobierno Uribe. Una profesional sobre la que hoy recaen todas las miradas por haber sido la protagonista principal de una de los escándalos más grandes de Colombia: las ‘chuzadas’.

Semana