Ecuador: ¿Y dónde está la brújula? – Por Katiuska King

Hasta hace poco se hablaba del milagro ecuatoriano, ahora no queda claro dónde está la brújula de la política económica y productiva ecuatoriana. Empiezo por detallar la situación macroeconómica actual que motiva la aplicación de salvaguardias.

Ecuador tiene una economía dolarizada que en los últimos meses ha visto como se fortalece el dólar. La apreciación de la moneda estadounidense encarece nuestras exportaciones a destinos fuera de EEUU y abarata nuestras importaciones que vienen de fuera de EEUU. En los últimos 8 meses el peso colombiano se depreció en un 24%, el real brasileño un 18% y el euro un 15%.

Por otro lado, el petróleo representó el 52% de las exportaciones totales, equivalente a 13.300 millones de dólares FOB al 2014 y el 29% del presupuesto del Sector Público No Financiero (SPNF) del mismo año. La balanza comercial ecuatoriana tiene un abultado déficit comercial no petrolero que se compensaba con el superávit de la balanza petrolera, por lo que la reducción del precio del petróleo a más de la mitad de su valor, tiene un efecto importante en la economía del Ecuador.

En el año 2014 se aplicaron Reglas Técnicas al comercio que redujeron las importaciones, sin embargo pese a que el precio del petróleo no estuvo en los niveles actuales tuvimos un déficit comercial de 727 millones de dólares y un déficit de cuenta corriente de 607 millones de dólares (en el 2013 este último déficit fue de 984 millones de dólares).

El déficit en cuenta corriente así como el déficit global de balanza de pagos pueden agravarse por efecto de la apreciación del dólar y menores divisas en la balanza petrolera ya que además el país tiene déficit en la balanza de renta y servicios y existe una reducción de las remesas en relación al PIB.

Ante estas dos situaciones, reducción del precio del petróleo y apreciación del dólar, el país que no cuenta con moneda propia recuerda la necesidad de instrumentos de política económica que los tratados de libre comercio limitan.

En el mes de marzo 2015, el país aplicó una salvaguardia por balanza de pagos con cuatro niveles de sobretasa arancelaria del 45%, 25%, 15% y 5% a productos importados, sobretasa adicional a la ya existente. Esta medida remplaza a las salvaguardias cambiarias implementadas en enero a todos los productos provenientes de Perú y Colombia de 7% y 21% respectivamente (ver Nota sobre Salvaguardias Cambiarias en un país dolarizado).

La aplicación de las salvaguardias por balanza de pagos va más allá de una discusión sobre libre comercio y proteccionismo por su relación con la situación macroeconómica actual, las consecuencias en términos de precios internos y contrabando pero sobre todo por la coherencia de una propuesta de impulso a la industria nacional y otra comercial liberalizadora hacia los sectores primarios de exportación, especialmente el banano.

Para entender un poco más la situación realizo un breve repaso de las acciones comerciales impulsadas en este sentido. En junio del 2013 se creó un nuevo Ministerio de Comercio Exterior que fortalezca la suscripción de los tratados comerciales, es decir que promueva la liberalización comercial. El año pasado, Ecuador adhirió al tratado de libre comercio ya firmado por Colombia y Perú con la Unión Europea.

El 17 de julio de 2014 el Presidente Rafael Correa anunció que se alcanzó un “tratado bastante bueno” con la Unión Europea. Y parar asegurar el compromiso con el tratado, en noviembre 2014, el Consejo de Comercio Exterior (COMEX) expidió una resolución en la que el Ecuador se comprometía a no imponer más reglas técnicas ni aranceles a los productos europeos.

La resolución sigue vigente y se desconoce la posición oficial europea al respecto, recordemos que la aplicación de la salvaguardia tiene que pasar por el examen del FMI y luego recibir la aprobación de la OMC. El actual ministro de Comercio fue a la Unión Europea a “informar de primera mano” sobre la medida implementada.

Es preciso recordar que esta salvaguardia ya se aplicó en el 2009 pero con sobretasas menores en 10 y 15 puntos. Sin embargo, al momento de anunciar la actual medida se minimizaron los efectos en los precios. También cabe mencionar que no se generaron compromisos con el sector privado con el cual se mantuvo una reunión días antes de la expedición de la medida que eviten especulaciones y mala información. Si bien ahora se están tomando las medidas correctivas, las respuestas iniciales fueron promover la abstinencia durante 15 meses a consumir ciertos productos con sobretasa como por ejemplo computadores.

Esto generó tensiones inflacionarias en productos nacionales. El gobierno ha anunciado que luego de los 15 meses los precios volverán a bajar, lo cual no se puede asegurar.

Ante la medida surgen algunas preguntas: ¿La aplicación de las salvaguardias pasará la factura a los consumidores? ¿El resto de productos no afectados por la medida mantendrán su precio? ¿Los márgenes de utilidad de proveedores se reducirán o se incrementarán?
En las últimas semanas se ha dicho que la medida será aplicada también para impulsar la producción nacional, pero queda la gran interrogante y ¿qué va a pasar cuando entre en vigencia el acuerdo con la Unión Europea?

Una política productiva que promueva la industria nacional es deseable, más aún cuando estos productos se exportan en su mayoría a nuestros países vecinos y latinoamericanos y no a la Unión Europea o Estados Unidos. Pero vale tener presente que las políticas proteccionistas en Ecuador se han aplicado por razones macroeconómicas y no productivas.

Aunque parezca redundante, cuando un país no tiene moneda se limitan sus instrumentos económicos, más aún con acuerdos de libre comercio, un cambio productivo en ciernes y una situación internacional que podría agravarse.

Lo más importante sería el pronunciamiento del sector industrial ante el acuerdo comercial con la Unión Europea pues como ya mencioné el tratado de libre comercio limita la posibilidad de medidas proteccionistas y facilita la importación de productos y servicios europeos además de sus efectos en propiedad intelectual y compras públicas.

Finalmente, si bien se menciona que la salvaguardia por balanza de pagos no responde a criterios fiscales, las últimas medidas económicas dan cuenta de una situación fiscal muy delicada. Estas son el desconocimiento de la deuda del Estado por 40% de pensiones jubilares, la emisión de 750 millones de dólares en bonos de deuda externa a una tasa del 10.5% a cinco años plazo, la compra de papeles del Ministerio de Finanzas por 637 millones de dólares por parte del Banco Central a plazos de menos de 180 días y una posible condonación de los intereses por mora a quienes adeuden al fisco.

*Realizó sus estudios de Economía con especialización en Desarrollo Sustentable en la Universidad Católica de Quito; para luego seguir una maestría en Estadística y Econometría en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Fue Subsecretaria de Seguimiento y Evaluación de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades) y Ministra Coordinadora de la Política Económica,durante el gobierno de Rafael Correa.