Uruguay: blindados entre certezas y las dudas – Por Eduardo Camin

Las certezas se transforman en dudas y estas se hacen realidad cuando los hechos así lo determinan .Poco valió el dogmatismo y la sofisticación del ministro de Economía Danilo Astori pretendiendo estar blindado a las inclemencias de los mercados internacionales, que desbordan y arrastran nuestras frágiles economías como una rama en el rio.

Sofisticación es una palabra derivada de sofisma, que significa habilidad o artificio en la argumentación, destreza en la retórica y en el arte de persuadir que pretende confundir al interlocutor. Que además nos pone de manifiesto de que Uruguay estaba blindado no era más que un slogan, un mensaje dirigido más las inversiones o mejor dicho al capital internacional.

Las exportaciones volvieron a caer en junio y lo hicieron con fuerza. Respecto a igual mes del año anterior, se perdieron uno de cada tres dólares colocados, principalmente por la caída de la soja. Las colocaciones de productos nacionales al resto del mundo sumaron US$ 713,1 millones en junio, lo que significó una caída de 36,6% en la mediación interanual del mes, de acuerdo con los datos divulgados por la Unión de Exportadores. De esta forma, las solicitudes acumularon un descenso de 15,7% en el primer semestre del año.

Las caídas de las exportaciones y particularmente la caída en algunos rubros muy importantes o calificados por el gobierno como muy importantes, nos demuestra qué estamos, ante una coyuntura compleja. Una realidad que puede proyectarse en el tiempo, es cierto que Uruguay beneficio de una coyuntura excepcional estos años anteriores, en cuanto a precios record de algunos productos primos, de productos que surgen directamente de la naturaleza. el caso más típico fue el de la soja, el trigo, arroz ,y en parte la carne.

Pero hay un elemento que de alguna forma hace que estos productos primarios siguen dependiendo fundamentalmente de los cambios climáticos o sea que su evolución,- más allá de los cambios técnicos,- es muy sensible a las inundaciones, a las sequías a cualquier elemento puntual coyuntural, que en este momento por ejemplo afectó fundamentalmente a la soja, que trajo aparejado una merma de su rendimiento.

Con lo cual tenemos dos tipos de factores que están deteriorando las exportaciones, por un lado un factor económico, descenso del precio internacional. Por otro cantidad exportada, por las propias limitaciones que genera la tierra disponible y el clima.

Y se agrega ya como factor muy importante que estuvo presente estos años, pero que en la medida en que los precios internacionales eran muy buenos permitía al Uruguay sostenerse sin mayores zozobras que es en parte el atraso cambiario, o sea, el retraso del valor del dólar respecto a otras monedas, lo cual le quita de alguna manera competitividad a muchos sectores de exportación, lo que hace o determina que Uruguay sea un país caro en la comparación internacional en términos de dólares, y por lo tanto dificulta el ingreso o el acceso a algunos mercados. Estos tres factores comienzan hoy a retroalimentarse, descenso de los precios internacionales, deterioro productivo y atraso cambiario.

Podríamos agregar también el factor de la fuerte dependencia respecto al gran capital extranjero que se ha gestado estos años, determina que Uruguay sea muy vulnerable respecto a las decisiones de grandes empresas que, como su negocio, está basado en la rentabilidad rápida, hace que cuando un país deja de ser rentable simplemente levantan sus inversiones y se van a otro lugar eso también está sucediendo y vemos como el cierre de algunas empresas, fundamentalmente de productos lácteos impacta sobre las exportaciones , y en el propio mercado interno . Agudizado por una situación inestable en el plano internacional menos favorable en materia de exportaciones aunque de alguna forma toda la versión oficial fundamentalmente las cabezas pensantes de la economía bajo la tutela del Ministro Danilo Astori hacen hincapié en la actual coyuntura tratando de justificar el temporal que se avecina, obviamente no es el único factor.

Diremos que aquí hay una gran responsabilidad de las políticas económicas que se llevan y que se han llevado adelante en estos años, es mucho más fácil decir que la culpa la tiene Brasil, Argentina, o el déficit exportador. Hoy los precios han vuelto a la normalidad de lo que marcaría un mercado internacional con determinadas características. O sea que el boom que representó la demanda China de alguna forma comienza a detenerse.

Pero en realidad no se debe perder de vista que en los precios de muchos de estos productos, más que la oferta y la demanda directa, juega el rol de grandes especuladores internacionales. Es decir que el precio no lo fija directamente la oferta y la demanda en lo inmediato sino que hay una serie de intermediarios que juegan a que suba o a que baje, que compran a futuro, que inflan a veces los precios más allá de la realidad que marca la demanda del producto…

Entonces, nos encontramos por allí con empresas intermediarias que compran, y que venden. Ni siquiera venden un producto que se transporte todavía en ese momento, sino que lo que se vende y se compra son papeles. O sea, hay todo un juego especulativo que infla los precios, de forma artificial, que no responde realmente a una evolución del comprador final, del que va a consumir directamente esa materia prima o del que va a venderla… O sea que responden a juegos de bolsas de valores, de toda otra serie de fondos e inversión, altamente especulativos que en sus juegos bursátiles alteran los precios.

Recordaremos que en su momento fueron bienes inmobiliarios cuando caen todos esos sectores todo ese alud especulativo se transfiere a los productos primos. ¿Por qué? Porque esta materia prima, aun en la dificultad, la gente sigue teniendo necesidad de alimentarse o los productores que alimentan sus animales tienen necesidad de seguirlos alimentando. Entonces, la especulación se volcó a muchos de estos productos y por ahí vino el boom del precio del trigo, de la soja, arroz etc..

El dilema del Mercosur / Unión Europea

Un modelo exportador se basa en general en reducir el mercado interno para tener más para poder exportar, en devaluar para que los exportadores ganen más en el mercado mundial, o eventualmente en otorgar determinados subsidios o determinadas devoluciones o exoneraciones de impuestos a los exportadores. Pero algunos de los productos que exporta el Mercosur al mundo también compiten entre sí por ejemplo Uruguay, compite con la carne con Brasil, más allá de que a veces Brasil le compra carne o ganado, también es exportador de ese producto en muchos momentos. Entonces, eso puede afectar también aun más a las exportaciones uruguayas. Bajo la estigmatización de la crisis masiva, como la causa de todos los males portavoces del gobierno uruguayo se precipitan con celeridad para concretar la posibilidad de que entre en funciones un tratado comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

Creemos que se mistifica mucho. Se mistifica en la importancia que puede tener un tratado con la Unión Europea pensando que va a ser una especie de panacea para la economía uruguaya, o de la región, en realidad los hechos nos demuestran que la UE cuando hay que protegerse se protegen, con tratado o sin tratado. Si alguien viola los tratados son los europeos y los norteamericanos, los aplican cuando les conviene. O sea, el que piense que porque haya un tratado del Mercosur, de Uruguay con la Unión Europea va a permitir un acceso más abierto de una serie de productos que exporta Uruguay a ese mercado, creo que se equivoca. Además no deberíamos olvidar que los agricultores y pescadores europeos son realmente fuertes defensores de sus intereses, llegando al grado de que si tienen que tirar al agua lo que viene como importación lo hacen., la realidad lo ha demostrado en muchas ocasiones. Hemos asistido a los bloqueos de los agricultores franceses parando los camiones cargados de frutas y verduras desde España generando batallas comerciales y políticas entre dos países de la UE. En realidad un acuerdo con la Unión Europea no creo que aporte mucho a nuestros países, más allá de que de repente algún producto puntual pueda ingresar con menores impuestos, pero eso siempre y cuando les convenga a los países europeos, por el contrario, va a atarnos aun más a un ciclo de dependencia.

Pero además debemos decir que una cosa es negociar y otra cosa es subordinarse. Una cosa es tratar de negociar productos por productos, es decir, tú me compras esto yo te compro esto otro, si tú me otorgas esta exoneración yo te doy esta otra.

Otra cosa son acuerdos genéricos que en general sirven a las grandes compañías. En este sentido creemos que Argentina se muestra bastante firme. Algo menos parecería Brasil, aunque Brasil también es bastante más cauteloso que Uruguay cuando se trata de negociar a escala mundial.

Mientras tanto hay una parte de países europeos vinculados al agro que han manifestados una firme oposición a todo este tipo de tratados, Una Europa que además está en crisis y en profunda crisis. Entonces buscar o pensar que el Mercosur va a salir de la crisis, o Uruguay va a salir de la crisis o va a mejorar su condición a través de un acuerdo con la Unión Europea, esta mas emparentado con él mito o el error consecuente.

Un modelo demoledor

El gobierno se encuentra frente a un dilema muy fuerte en términos de mercado, este modelo neoliberal que se está aplicando a mediano plazo es fatal. Uruguay se encuentra en una encrucijada que es que si no devalúa, si juega a seguir manteniendo el peso relativamente fuerte, corre el riesgo de que una serie de sectores productivos se sigan deteriorando y continúe con el cierre de empresas aumentando las cifras del seguro de paro. A le vez que si se devalúa corre el riesgo de que se comiencen a disparar los precios con mucha sensibilidad obviamente sobre el bolsillo de los uruguayos. Las declaraciones de los altos cargos del equipo económico dan la impresión de que están siguiendo un camino intermedio, se está apostando a una devaluación pero relativamente gradual… quizás con algo más de flexibilidad. Pero Uruguay mantiene una política monetaria muy restrictiva, es decir, Uruguay limita mucho la emisión de su moneda, la cantidad de pesos en el mercado, con lo cual la presión sobre el dólar es menor, porque simplemente no hay cantidad de pesos suficientes en plaza.

Hecho este que se acentúa por lo general cuando llegan los fines y principios de mes.

¿Por qué? Porque allí las empresas tienen que pagar en pesos muchos de los sueldos, muchas de sus obligaciones financieras, entonces aquellas empresas que comienzan a capitalizarse en dólares previendo su suba, tienen que salir a vender los mismos para poder pagar en pesos.

Es también cierto que los factores internacionales juegan su rol , estas oscilaciones en Uruguay también están ligadas a las oscilaciones en Brasil o también responden a que determinados días la reserva federal de EE.UU. sigue su política de lanzar dólares al mercado. Si bien la Administración Americana ha ido atenuando esta practica, la base de esa política sigue vigente. EE.UU. sigue apostando a que el dólar no se fortalezca demasiado para no perder competitividad. Cuando EE.UU., lanza dólares al mercado, el dólar se debilita en todo el mundo incluido Uruguay también, obviamente también en todo esto juega.

Uruguay mantiene el rumbo del peso relativamente fuerte, o por lo menos que no se debilite demasiado. A veces, emitiendo poco dinero, o limitando la emisión de dinero, a veces cuando hay muchos pesos en plaza elevando la tasa de interés, para que los que tienen pesos no los vuelquen al dólar sino que le sigan prestando al Estado uruguayo.

Esto se vincula directamente con el ajuste fiscal porque si no hay ajuste fiscal ese desequilibrio se tiene que cubrir emitiendo pesos. Y entonces el temor es que esos pesos se vuelquen al dólar, debilitaría la moneda nacional, de ahí las presiones para que exista el ajuste fiscal.

Porque de lo contario se tambalearía otro factor económico esencial que sería el pago de la deuda pública, especialmente la deuda externa. Y eso el FMI y el Banco Mundial no lo admiten, o sea, ahí Uruguay se podría convertir en un país en extrema dificultad financiera comparable a lo que sucede en el sur de Europa Entonces, los esfuerzos de la gestión se centran en evitar que eso ocurra, aunque no sabemos si esta estrategia es evitable, ya que la deuda ha llegado a límites desconocidos hasta ahora más allá de que el gobierno lo encubra con una serie de tecnicismos, la deuda pública ya es estratégicamente impagable.

Los tecnicismos son infinitos. Ahora, bien la percepción de la gente va más allá de los tecnicismos. Las cifras pueden maquillar la realidad dentro de cierto marco. Utilizar un lenguaje académico lleno de tecnicismo como lo hace el Ministro de Economía Astori sobre la magnitud de la deuda pública y hablar, en lugar de deuda, de deuda neta y restarle algunas cosas, eso se puede soslayar en el tiempo porque claro, allí el que puede darse cuenta de ese engaño es el que más o menos tiene conocimientos específicos sobre la economía. Otros prefieren seguir auto engañándose, por lo tanto esa mentira puede correr más tiempo. Pero no puede correr por siempre, sobre todo cuando llegue el momento en que no se pueda pagar. Tal vez tengamos que abrir o explorar nuevos caminos para generar una economía al servicio de la población y no de las transnacionales La porfiada realidad a la larga se impone.