Lo que hay en común entre nosotros – Semanario La Época, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Que tiene en común un campesino de tierras altas, un indígena de tierras bajas y un expresidente. Nada, nada en absoluto. Salvo que los tres son bolivianos. En una reciente investigación sobre lo que significa ser beniano en el Estado Plurinacional, Wilder Molina nos demuestra cómo incluso las poblaciones más alejadas del centro político de nuestro país tienen un fuerte sentimiento de pertenencia con su Estado.

Y eso es posiblemente lo que explica la presencia de Tuto Quiroga, Jaime Paz Zamora y Guido Vildozo en el equipo que defenderá la legitimidad de la causa marítima ante la Corte de La Haya. Estas tres personas no guardan ni siquiera semejanzas políticas entre ellos, y menos con el partido de gobierno. Quiroga fue un ferviente defensor de la privatización de las empresas bolivianas y la inversión extranjera incluso cuando el modelo neoliberal se demostró caduco a principios de este siglo. Paz Zamora, con sus grises, fue un representante de la izquierda sobreviviente a la caída del Muro de Berlín, y Vildozo es un militar que se puso al lado de la democracia cuando los gobiernos militares ya habían hecho estragos.

No, lo único que tienen en común los tres es que son bolivianos, y aparentemente es el único requisito necesario para ser partidario por esta reivindicación histórica que une a izquierdas y derechas en estos tiempos donde esas líneas divisorias son cada vez más un matiz.

Mucho más cuando el máximo representante de la Iglesia Católica, propuesto como mediador de la causa marítima por el presidente Morales, envía una carta donde expresa su “cercanía y servicio” para lo que puedas ser de utilidad con el pueblo boliviano.

Pero Evo no es el mar. El mar parece diluir todas las diferencias políticas, ideológicas y hasta religiosas que puedan tener los bolivianos. Parece ser que es lo que todos tenemos en común.

Alguna vez alguien criticó la doctrina nacional impartida en las escuelas bolivianas, que enseñaban que nuestro país fue la víctima de un saqueo injusto perpetrado por propios y extraños, y que es deber de todo súbdito de este Estado reivindicar nuestra dignidad mancillada. Al parecer, el resentimiento colectivo sí puede dar frutos.

Todos estos hechos parecen dar una respuesta al cruel sarcasmo de la empresa telefónica chilena WOM. Los bolivianos SÍ podemos navegar como deseamos, como una sola patria, hacia una reivindicación que puede unir hasta a los más improbables aliados.

La Época