“No tenemos que juntarnos por el sueño de Bolívar. Tenemos que encontrar formas de defender nuestro futuro. De lo contrario, somos hojas al viento en un mundo de mastodontes” – José Mujica, expresidente de Uruguay

“La no integración es una tragedia”

El expresidente uruguayo José Mujica y el asesor especial para Asuntos Internacionales del gobierno de Brasil, Marco Aurelio García, hicieron ayer una dura autocrítica de los procesos de integración regional en América Latina, informó ayer la agencia Afp.

En momentos de fuerte estancamiento comercial en el Mercosur, fundado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y al que se integró luego Venezuela, los dos políticos dieron una visión de dificultades y desafíos para la integración regional en una conferencia en la sede de la Aladi (Asociación Latinoamericana de Integración) en Montevideo.

El expresidente uruguayo dijo que “la no integración es una tragedia” y sostuvo que “ninguna batalla” es más importante para América Latina, en un “mundo donde se están construyendo polos”.

“No es que nos tenemos que juntar por el sueño de (Simón) Bolívar (…). Tenemos que encontrar formas de defender nuestro futuro. De lo contrario somos hojas al viento en un mundo de mastodontes”, enfatizó el ahora senador, que gobernó Uruguay entre 2010 y marzo de este año.

“Inventamos organismos y nuevos organismos, y como este no funciona inventamos otro”, dijo Mujica sobre la proliferación de entidades regionales que apuntan al mismo objetivo de integrar comercial o políticamente a las naciones del subcontinente.

“Y los presidentes nos sacamos fotos. Es como una especie de consuelo”, pero “así no va”, concluyó Mujica.

“No es posible que el mismo proteccionismo que Argentina tiene con el mundo lo tenga con nosotros”, ejemplificó el exmandatario en alusión a una de las mayores frustraciones de su gestión: la relación comercial con Argentina.

Mujica dijo además que América Latina no es capaz de integrar siquiera sus “inteligencias”, aludiendo a las dificultades para permitir el libro flujo de trabajadores entre los diferentes países cuando se requiere homologación de diplomas.

En este sentido, su contraparte en la mesa de la Aladi, Marco Aurelio García, un político vinculado al Partido de los Trabajadores, muy cercano al expresidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2011) y hoy asesor del gobierno de Dilma Rousseff en temas internacionales, coincidió en que la región está “muy balcanizada”.

Existe “poca conexión entre nosotros”, argumentó.

Según García, la región atraviesa “una situación compleja, difícil”.

“No estamos viviendo un momento cualquiera”, sostuvo.

Las tensiones que se viven no son solo consecuencia de la incidencia de factores exógenos, sino también producto de “situaciones complejas en nuestros países”, resumió, aludiendo entre otras a la crisis política por la que atraviesa Brasil, hundido en el escándalo de corrupción de la estatal petrolera Petrobrás.

García dijo en otro orden que, a pesar de las mejoras socioeconómicas registradas en algunos países de América Latina en los últimos años, “muchas cosas no fueron hechas y empiezan a cobrarse”, a reflejarse, en las demandas de aquellos que -ahora pudiendo acceder al crédito, al consumo- tienen expectativas.

“Nos enamoramos de esas transformaciones” sociales y “quizá esta pasión (…) no nos permitió comprender lo que había que hacer y no hicimos”, concluyó.