Heraldo Muñoz, canciller chileno, sobre la creación de distrito fronterizo en Perú: “Es un acto inamistoso, inoportuno e imprudente”

Por Francisco Artaza

El canciller habla sobre la tensión que generó en la relación con Perú la creación del distrito La Yarada-Los Palos y afirma que “siempre que se realizan acciones imprudentes se estrecha el espacio para la diplomacia”. Sobre Bolivia, asegura que el gobierno de Morales no ha cosechado simpatías en Chile.

Como un momento complejo califica el canciller Heraldo Muñoz la situación que enfrenta Chile en su relación con dos de sus tres vecinos. Una situación, sin embargo, que a su juicio no es excepcional, pues cada cierto tiempo se registran momentos de mayor o menor tensión con Perú y Bolivia.

Antes de viajar a Filipinas, para asistir a las reuniones de la Cumbre de Países de la Apec, que estará centrado en la construcción de economías más incluyentes, el jefe de la diplomacia chilena accedió a responder por escrito una entrevista en la que analiza el nivel en que está la relación con Perú tras la creación del distrito peruano de La Yarada-Los Palos, que incluye territorio chileno. “Es un acto inamistoso, inoportuno e imprudente. Y Perú ya lo sabe”, afirma sobre este hecho, que coincide en el tiempo con la ofensiva comunicacional y diplomática boliviana por posicionar su demanda marítima.

¿Cuánto afecta al gobierno y a su gestión en particular el hecho de que Chile se vea -en los últimos meses- enfrentando sucesivos focos de conflicto tanto con Perú como con Bolivia?

Lamentablemente, las tensiones con nuestros vecinos del norte no son excepcionales y, por cierto, no es la primera vez que se presentan. Sería ingenuo, además, suponer que los problemas vecinales ocurren sólo raramente en nuestra región. Un viejo amigo me decía, no sin algo de razón, que “en América Latina nos queremos país por medio”.

Paralelamente, sin embargo, presidentes, primeros ministros, empresarios y personalidades del mundo vienen a Chile a hacer o estrechar acuerdos, profundizar vínculos bilaterales o reconocer el liderazgo o la proactividad de Chile en diversos ámbitos. Nuestra política no se agota en el ámbito vecinal que, por cierto, es muy importante. Estamos viajando con la Presidenta a la reunión de Apec en Filipinas, en la región que es el horizonte del futuro. De hecho, acabamos de firmar, junto a otras 11 economías, el Acuerdo Transpacífico, TPP, el mayor acuerdo comercial del mundo y que concentra el 40% del PIB mundial. Eso nos consolida en la primera fila del avance al desarrollo. Chile acompaña activamente el proceso de paz de Colombia, hemos seguido avanzando en la Alianza del Pacífico y proponiendo un esquema de relacionamiento con los países del Mercosur, organizamos la exitosa conferencia global Nuestro Océano, hemos abierto nuevas embajadas en países como Guyana y Etiopía, y este año hemos sido elegidos miembros del Ecosoc y sede de la próxima Cumbre China-América Latina y Caribe, entre muchas otras cosas.

¿Este es el momento más crítico que le ha tocado manejar en la relación bilateral con Perú y con Bolivia?

Crítico es una palabra excesiva. Podría decir que es un momento complejo, como varios que el país ha vivido en los últimos años. En la reunión que tuvimos esta semana con los ex cancilleres comentábamos que todos hemos tenido que enfrentar momentos parecidos. El momento actual no es excepcional. Pero tenemos una política exterior sólida, variada, cuyo reconocimiento internacional se evidencia en el peso que tenemos en los organismos multilaterales, en los que gozamos de respeto. Además, poseemos un activo que debemos cuidar, especialmente cuando enfrentamos desafíos como el de estos días, que es la unidad y la cohesión nacional. Acabamos de reunirnos con los ex cancilleres, con parlamentarios el miércoles, y la Presidenta recibió a los dirigentes de todos los partidos, a quienes hemos comunicado nuestras acciones y a los que hemos escuchado atentamente. Compartimos una visión de Estado y lo seguiremos haciendo.

Más allá de lo que se ha señalado, las declaraciones del Papa Francisco, la canciller Angela Merkel y el Presidente Francois Hollande tras sus encuentros con Evo Morales se entienden como un respaldo a las aspiraciones bolivianas y una derrota a la postura chilena. ¿Por qué lo ha interpretado de otra manera la Cancillería?

A ver, esos líderes han llamado al diálogo. Déjeme preguntar: ¿Quién ha roto el diálogo? ¿Quién decidió demandar unilateralmente a su interlocutor en el diálogo ante la Corte de La Haya? ¿Se demanda ante un tribunal para dialogar? El canciller boliviano visita Santiago, nos enteramos por los diarios, no me pide entrevista y no habla con ninguna autoridad chilena. ¿Eso es diálogo? Bolivia está más bien en un monólogo. Diálogo es lo que queremos. Por eso es que no podemos sentirnos aludidos, y menos ofendidos.

Una de las críticas que se hacen de manera recurrente es que la Cancillería no sume de manera más activa el concurso de -por ejemplo- ex presidentes en la causa con Bolivia. ¿Por qué esto ha sido así? 

Me parece una apreciación errada. Los ex presidentes han estado activos, han viajado a diversos países a solicitud de la Cancillería, han sido firmes defensores de la soberanía chilena y lo seguirán siendo. Son figuras de enorme prestigio internacional y están ejerciendo esa cualidad. Cada uno lo hace en su estilo, con más o menos difusión. Y lo hacen con sobriedad y sin manipular la información.

Es evidente que existen críticas cada vez menos soterradas al manejo de la Cancillería en el tema de la demanda con Bolivia, en particular a las simpatías que ha sumado el gobierno de Morales en los últimos meses. ¿No le cabe alguna autocrítica? 

Hay un malestar ciudadano en Chile, sin duda. Toda crítica constructiva es aceptable. Pero siento que tenemos un fuerte consenso nacional en materia de política exterior. Esta semana hubo un contundente pronunciamiento de la sala del Senado de la República respaldando la acción de la Cancillería y nuestra reacción ponderada y firme respecto de las relaciones con el Perú. El gobierno boliviano no ha sumado una sola simpatía en Chile. Al revés, las ha perdido por su política de la agresividad y el insulto. Y en el exterior los líderes han dicho lo obvio frente a la presión boliviana de conseguir un endoso a su demanda. Ellos, probablemente incómodos ante los pedidos bolivianos, responden con un llamado equidistante al diálogo bilateral. Nuestro estilo no es el mismo que el del gobierno boliviano.

¿Qué tan grave es la situación que se vive con Perú a raíz de la promulgación de la ley que creó el distrito La Yarada-Los Palos incluyendo territorio chileno?

Este no es un tema nuevo. Hay que hacer memoria. El Perú sostuvo por mucho tiempo que su límite con Chile se iniciaba en el Hito N° 1; sin embargo, el año 2008 modificó la Ley de Tacna y su posición al respecto, para acomodarla a la demanda que interpuso ante la Corte de La Haya. En esa oportunidad, Chile protestó como correspondía y señaló que ese acto le era inoponible. Ahora, la creación del distrito tampoco produce efecto jurídico alguno. Es un acto inamistoso, inoportuno e imprudente. Y Perú ya lo sabe.

¿Tiene previsto retomar el diálogo directo con la canciller Sánchez para buscar salidas a este impasse?

Siempre estamos disponibles para el diálogo. Por ahora, están congeladas las iniciativas formales de encuentro, pero nunca el diálogo.

¿Qué medidas se van a adoptar para evitar un incidente fronterizo, luego que fuera promulgado el decreto de creación del nuevo distrito incluyendo territorio chileno?

Deben respetarse los compromisos para generar confianza mutua en la zona fronteriza. Chile velará por el ejercicio de su soberanía territorial con serena firmeza, como hasta ahora. Puede tener la seguridad de que seguiremos haciéndolo.

¿Las últimas acciones de Perú han estrechado el margen de maniobra que tenía la Cancillería para manejar la relación bilateral?

Siempre que se realizan acciones imprudentes se estrecha el espacio para la diplomacia. Es lamentable, pero es así.

¿Perjudica a la estrategia comunicacional y diplomática chilena frente a la demanda marítima boliviana el aparecer con peleas y problemas con dos de sus tres vecinos?

Lo dudo. Le doy un dato: Chile no ha tenido una guerra con otro país en 130 años. Cuántos países de América Latina o Europa pueden decir lo mismo? Y los problemas vecinales son más noticia en Chile que en las páginas de los diarios o la televisión extranjera. Por lo demás, no es Chile quien ha tenido la iniciativa agresiva en estas discrepancias. Más temprano que tarde, la comunidad internacional comprende estas cosas.

¿Cuándo se darán a conocer los lineamientos generales de lo que será el nuevo relato que expondrán parlamentarios y autoridades chilenas en el extranjero para hacer frente a Bolivia?

Las estrategias no se anuncian por los medios ni se dan a conocer públicamente. Serán nuestros voceros quienes los pongan en práctica. En esta nueva etapa, en que no estamos limitados a los argumentos de la incompetencia de la corte, tendremos un despliegue multidimensional del Estado chileno. Estamos hablando de poner en práctica una estrategia nacional, que implica sumar las dimensiones jurídicas, políticas, comunicacionales y, por supuesto, la diplomacia, que es el pilar de la política exterior.

Usted llamó a Bolivia a retomar el diálogo bilateral sin condiciones. ¿Cómo se puede entender la idea de un diálogo sin condiciones y al mismo tiempo afirmar que Chile jamás va a ceder soberanía a Bolivia? 

Hasta ahora, quien pone condiciones es Bolivia. Hemos ofrecido relaciones plenas aquí y ahora, sin condiciones, no una, sino varias veces. Se imagina un diálogo bajo la premisa que una parte debe acordar ceder soberanía para sentarse a conversar? Usted ya conoce las respuestas.

¿La única posibilidad de restablecer el diálogo con Bolivia sobre el tema marítimo es que La Paz abandone la exigencia de que sea una solución soberana?

Le reitero: no hemos puesto condiciones. En el tema marítimo, Bolivia decidió llevarlo a La Haya. Si persiste, ese será el escenario de nuestras respuestas a ese tema en particular. Lo que no impide que abordemos la infinidad de otros temas de interés común por la vía de la integración y la cooperación. Chile está disponible.

Cuando las autoridades chilenas señalan de antemano que no habrá cesión de soberanía a Bolivia, ¿no están dando argumentos al gobierno de Evo Morales de reclamar a futuro que Chile no estuvo dispuesto a negociar de buena fe una solución al tema marítimo?

Chile ha negociado siempre de buena fe, no una, sino numerosas fórmulas destinadas a ampliar el acceso al Pacífico que Bolivia ya tiene como efecto del Tratado de 1904. Las condiciones que tiene Bolivia en su acceso al océano son únicas en el mundo: no las tiene ningún otro país mediterráneo del planeta. Pese a tener puertos soberanos fluviales de acceso al Atlántico, Bolivia dirige casi el 70% de su comercio exterior no vecinal por los puertos chilenos en el Pacífico. En los últimos cinco años el movimiento de carga boliviana por Arica aumentó un 132%. Bolivia tiene acceso al mar.

La Tercera