“Hoy es un día histórico, es un cambio de época. Un cambio que nos tiene que llevar hacia el futuro, no puede detenernos en revanchas” – Mauricio Macri, presidente electo argentino

Macri llamó a que se “unan todos los argentinos” en torno a su presidencia

Arrancó con agradecimientos, buscó mostrarse conciliador y al final pidió apoyo. “Yo estoy acá porque ustedes me llevaron a este lugar, les pido que no me abandonen”, cerró anoche Mauricio Macri su primer discurso como presidente electo, de apenas 13 minutos -una duración similar al del promedio de la campaña-, con contadas definiciones políticas. A esa altura, pasadas las 22, ya sabía que la diferencia sobre Daniel Scioli sería menor a lo que en ese momento marcaba el escrutinio. Macri y antes Gabriela Michetti articularon un mensaje medido y destinado a ampliar la base de apoyo de cara a la transición.

“Hoy es un día histórico, es un cambio de época. Un cambio que nos tiene que llevar hacia el futuro, no puede detenernos en revanchas”, aseguró Macri, en la línea que cruzó su discurso: “Les pido a todos, especialmente a aquellos que no nos votaron, que se sumen”. Unos minutos antes, Michetti había sido más específica con los destinatarios del mensaje: “Hay muchos hogares de gente humilde que está preocupada, con sensación de temor, y lo único que queremos decirles es que para ustedes vamos a trabajar muy especialmente”. Ya las mesas testigo adelantaban que la diferencia sería a lo sumo de cuatro puntos y Macri evaluaba en privado con su equipo que la llamada “campaña del miedo” había tenido efecto -especialmente en la tercera sección electoral de Buenos Aires y en provincias del norte, consideraban- y que tendrá “secuelas” para la transición. “Genera cierta preocupación para la gobernabilidad”, dijo a Clarín uno de sus hombres de mayor confianza. Por eso también el clima de cierta euforia contenida, incluso con un festejo menos efusivo que el 25 de octubre, salvo en el momento del ya clásico baile sobre el escenario. “También porque se nos cae el lunes encima”, contaron.

“No sé cómo describir lo que estoy sintiendo. Gracias de verdad”, fueron las primeras palabras de Macri, y dedicó unos minutos a pasar lista: arrancó con Elisa Carrió y Ernesto Sanz, sus principales socios de Cambiemos, siguió con Michetti, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y se detuvo en Marcos Peña: “Un jefe de campaña de lujo”. Todos los escuchaban detrás suyo, con los radicales Gerardo Morales y Alfredo Cornejo, y Mariana Zuvic (Coalición Cívica), entre otros. Macri luego nombró a su mujer Juliana Awada, a toda su familia y a su secretaria, Anita, “que me cuida desde los cinco años”. El discurso de la campaña, esta vez adaptado a la noche del festejo.

El país que soñamos lo tenemos que construir juntos, con esfuerzo”, insistió con el pedido de unidad (“Ahora más juntos que nunca”, se leía en las pantallas en la previa), y volvió sobre los tres ejes que funcionaron como un mantra: “Tenemos que construir una Argentina con pobreza cero, enfrentar al narcotráfico y unir a los argentinos”.

En una de las pocas definiciones sobre su futuro gobierno, Macri ratificó un cambio en la política exterior: “Queremos tener buenas relaciones con todos los países, el pueblo argentino tiene mucho para aportarle al mundo”. Y enseguida retomó el discurso conciliador para cerrar: “Mi tarea es ayudar a encontrar el camino de desarrollo personal y de cada familia. Lo hicimos juntos, le pido a Dios que me ilumine para ayudar a cada argentino”. Hubo un rato de baile, pero las expectativas ya estaban puestas en la transición: Peña -futuro jefe de Gabinete- será su hombre para encarar las negociaciones por el traspaso del Ejecutivo y Emilio Monzó -presidirá la Cámara de Diputados- en el Congreso. Desde esta mañana -habrá una conferencia de prensa en la Usina del Arte- comenzarán las definiciones.

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