Indígenas mexicanos denuncian a empresa minera por actos de violencia y amenazas

Las comunidades indígenas Tutunaku y Nahuas, de México, denuncian actos de violencia y hostilidad por parte de la empresa Deselec 1-Comexhidro, que pretende construir el proyecto hidroeléctrico Puebla 1, en la cuenca del río Ajajalpan, en el Municipio de San Felipe Tepatlán, Estado de Puebla. Para los indígenas, los consecuentes daños ambientales que se producen por el proyecto violan sus derechos a la vida, al agua, al territorio y a la cultura.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec), después que las comunidades de San Felipe rechazaron el proyecto, en Asamblea Comunitaria el 14 de junio de este año, la Comexhidro emprendió una campaña de hostilidad y desprestigio contra las organizaciones de derechos humanos que acompañan a las comunidades, en la sierra norte de Puebla. Por eso el Imdec hace un llamado a las organizaciones nacionales e internacionales para que estén atentas a lo que sucede en Puebla.

En julio de este año, las comunidades totonacas y organizaciones de San Felipe Teplatlán denunciaron la simulación de una consulta popular por parte del gobierno mexicano para la aprobación del proyecto hidroeléctrico Puebla 1. La supuesta consulta habría sido coordinada por la Secretaría de Energía y con la participación de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de la Comisión Nacional del Agua.

Según los indígenas, la Comexhidro nunca realizó una asamblea comunitaria, ni tampoco les informó en que consiste el proyecto hidroeléctrico. Para ellos, los reales beneficiados con el proyecto serán la propia Comexhidro, y otras grandes empresas, como la Walmart México, Vips, Suburbia, Waldos, Colchas de México y constructoras.

El proyecto Puebla 1 involucrará terrenos ubicados en los municipios de Ahuacatlán, San Felipe Tepatlán, Jopala, Tlapacoya y Chiconcuautla, en Puebla y Mecatlán; y Filomeno Floresta selva, Coyutla y El Espinal, en Veracruz.

Los indígenas denuncian también que, al contrario de lo que se había divulgado, no se pretende construir una pequeña hidroeléctrica, sino un proyecto en gran escala, con capacidad para generar 60 megawatts de electricidad, una cortina de 42 metros de altura. Lo que podrá modificar el curso del río en hasta 8 kilómetros, generando graves impactos como la inundación de zonas de cultivos.

Adital