Cerca de 200 sindicatos exigen el retiro de la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno

Cerca de 200 dirigentes sindicales, representantes de distintas agrupaciones, confederaciones y conglomerados e trabajadores entregaron una carta en el Palacio de La Moneda exigiendo el retiro de la Reforma Laboral que actualmente se tramita en el Senado.

Agrupaciones como el Comité Iniciativa por la Unidad Sindical, la Unión Clasista de Trabajadores (UCT), la Confederación General de Trabajadores y múltiples sindicatos del comercio, del sector bancario y otros aseguraron que sólo se consolida y profundiza el Plan Laboral de la Dictadura.

Luis Mesina, presidente de la Confederación Bancaria, enfatizó en los puntos que afirman esta convicción: los pactos de adaptabilidad y la renuncia a la idea de negociar por rama, entre otras críticas.

“Hay ciertos aspectos que a nuestro juicio consolidan el Plan Laboral de la Dictadura, que ni siquiera José Piñera se habría atrevido a hacer, como por ejemplo los pactos de adaptabilidad que van a permitir que los empresarios, con un sindicato reducido, puedan transgredir derechos fundamentales y eso nos tienen altamente preocupados. Las jornadas de trabajo, los feriados legales, todo esto queda sujeto a la voluntad de las partes. Lo más probable que esos derechos comiencen a estar en peligro. Lo otro es la negociación colectiva, porque el Gobierno sin ninguna argumentación renunció al debate respecto de la negociación por rama”.

Según los dirigentes, hay puntos críticos de la realidad laboral que no son atacados por la reforma como el subcontrato y la precarización contractual.

Rafael Torres, presidente del sindicato de Jumbo y dirigente de la UCT aseguró que las consecuencias de este contexto son más abusos por parte de los empleadores que los órganos fiscalizadores del Estado no alcanzan a abarcar.

“Lo que está ocurriendo en el comercio, en los supermercados, es la multiplicidad de trabajos con trabajadores que están ejerciendo tres o cuatro labores, con un estrés laboral altísimo, muchas licencias. La empresa pone en evidencia el tema de la precariedad laboral y los poderes del Estado no pueden hacer absolutamente nada contra estas medidas que está tomando hoy en día el empresariado chileno”.

Los dirigentes fueron críticos del rol de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) por defender la Reforma Laboral, aun cuando esta no significa una modificación sistémica al Código Laboral.

Manuel Ahumada, presidente de la Confederación General de Trabajadores (CGT), aseguró que las “centrales oficialistas” tendrán que dar explicaciones a los trabajadores: “No hay ninguna confederación de trabajadores que esté negociando las reformas laborales con el Gobierno. Hay tres centrales oficialistas que se han olvidado del rol que tiene que cumplir las centrales sindicales y se han entregado al sistema. Ellos dijeron que esta Reforma Laboral terminaba con el pliego laboral de Piñera y es falso. Ellos dijeron que esta Reforma Laboral dignificaba a los trabajadores y es falso toda vez que vamos a tener jornadas de más de ocho horas diarias. Las centrales oficialistas mataron las demandas de Chicago de 1886, entonces ellos van a tener que dar grandes explicaciones”.

Varios dirigentes reconocen que se debe articular a las distintas agrupaciones para construir un proyecto político que proponga un nuevo Código Laboral.

En tanto, Valentina Doniez investigadora de Fundación Sol, coincidió con los trabajadores agrupados en el “Comité de Iniciativa por la Unidad Sindical”, en el sentido que “el proyecto de Reforma Laboral lo único que hace es profundizar, en democracia, los pilares del Plan Laboral”, y ejemplificó con los llamados pactos de adaptabilidad que representa, para la antropóloga de la Universidad de Chile, “un anhelo empresarial de flexibilidad laboral”.

Por otro lado, Valentina Doniez se refirió a una de las grandes deudas del sistema laboral chileno, en particular, la que tiene que ver con el fortalecimiento del rol de la mujer en esta área. En ese sentido, hizo hincapié en temáticas como la representatividad femenina en las directivas sindicales, o en elementos a la hora de negociar como la corresponsabilidad o la flexibilidad en torno a responsabilidades parentales.

“Falta un debate mucho más profundo respecto de ese tema, y eso se entiende porque hay un déficit tan grande de derechos colectivos, y uno debería entender que es el colectivo de trabajadores el que pudiera representar, justamente, estos intereses, pero lo que hay aquí con la reforma es que sigue manteniendo una lógica sumamente empresarial, y así no vamos a tener un respeto, por ejemplo, entre la diferencias de género y otras discriminaciones que se dan en el mercado del trabajo. La única forma es teniendo sindicatos más fuertes, y eso no se está logrando con la Reforma”.

Diputado Saffirio (DC): “No es presentable que senadores de la DC le den la espalda a los trabajadores”

Por su parte, el diputado de la DC, y miembro de la Comisión de Trabajo de la Cámara, René Saffirio, si bien reconoce que el proyecto no es “la gran Reforma Laboral que todos esperamos”, considera que es “un error tratar de desacreditar el intento del Gobierno de modificar el Código del Trabajo, respecto de una reforma cuyo objetivo, fundamentalmente, es establecer una nivelación en las condiciones para la negociaciones colectivas en los conflictos colectivos en el trabajo”.

Saffirio criticó a los senadores de la llamada bancada pro pyme, particularmente a los de su partido, como es el caso de Ignacio Walker y Andrés Zaldívar, por pretender introducir cambios en la iniciativa como es el caso del aumento del quorum para poder formar sindicatos en la micro y pequeñas empresas, así como la introducción del reemplazo en huelga con trabajadores internos, y calificó como “lamentable” que siendo camaradas, estos senadores no se hayan acercado a conversar con él o con el diputado Patricio Vallespín, también integrante de la Comisión de Trabajo de la Cámara para revisar estas modificaciones.

El diputado por la Araucanía coincidió con el vicepresidente de la CUT y también militante de la Falange, Nolberto Díaz, quien manifestó hace algunos días que de aprobarse las indicaciones ingresadas por la bancada pro pyme, los senadores Zaldívar y Walker, así como Jorge Pizarro, deberían ser llevados al Tribunal de Honor del partido.

“No es presentable que senadores de la Democracia Cristiana le den la espalda a los trabajadores en una reforma que, en ningún caso, va a generar el cisma económico, como ha dicho la derecha. Basta recordar lo que dijeron que iba a ocurrir con la Reforma Tributaria. El empresariado ultra conservador chileno está acostumbrado a manejarse con campañas del terror y con visiones apocalípticas cuando se la cambia una coma a un código o alguna ley”.

Además, Saffirio señaló que el proyecto de Reforma Laboral, que ha visto retrasada su tramitación en la Cámara Alta, por las controversias generadas al interior de la Nueva Mayoría, debería estar promulgado en enero de 2016, a más tardar: “Nosotros esperamos que la Reforma Laboral esté aprobada a fines de enero, y el esfuerzo del Gobierno está orientado a eso. Eso significa que el Senado tiene que acelerar el paso, y terminar con esta sucesión de especulaciones pro empresarios, provenientes de sectores de la Nueva Mayoría”.

Se espera que la próxima semana el Gobierno ingrese las últimas indicaciones que pretenden perfeccionar el proyecto de Reforma Laboral, no obstante desde la CUT se han manifestado en alerta frente a las modificaciones que se pretender realizar a la iniciativa, y no descartan realizar manifestaciones para evitar que esto ocurra.

Radio U Chile