Luis Zelaya, precandidato presidencial y líder del movimiento Por Honduras, por nosotros: “Ningún modelo funciona sin una institucionalidad sólida”

Por Germán Briceño.

Hace cinco meses, Luis Zelaya dejó la rectoría de la Universidad Tecnológica de Centroamericana (Unitec) y lanzó su precandidatura presidencial por el Partido Liberal.

A un mes de las elecciones primarias, el líder del movimiento Por Honduras, por nosotros, no solo mantiene su creencia de que ese paso no fue un error, sino que está seguro que ganará las elecciones internas de este 12 de marzo porque considera que su perfil “es el del mejor gerente que puede tener el país”.

En esta entrevista para LA PRENSA, Zelaya explica en qué consiste su propuesta basada en recuperar la institucionalidad de las organizaciones del Estado, impulsar la educación y reactivar la economía para que los jóvenes tengan oportunidades.

¿Qué ha sido lo más difícil de su incursión política?

El perdón, que los liberales hagan las pases y entiendan que se puede juzgar y criticar la actuación de algunos de los líderes, pero apartar de ello al partido y su ideología, que es el liberalismo social.

¿Quiénes son los culpables de esa división?

Los que tuvieron que ver con la crisis de 2009. El partido sufrió grandemente y no es el mismo.

¿Sigue pensando que no fue un error su incursión el política?

Me dijeron que iba a ser imposible armar un movimiento, pero no fue tan difícil. Conseguimos 90,000 firmas para inscribirlo. Cuando el pueblo se une nada es imposible. Fuimos los únicos en presentar planillas en los 298 municipios. Somos la principal fuerza del partido.

¿Qué le dicen sus encuestas?

Otro imposible. Me dicen que vamos a ganar contundentemente.

Pero las encuestas de CID Gallup y Paradigma no le favorecen…

No es así. Le apuesto que vamos a ganar. Yo soy optimista y positivo, pero me manejo en los datos y va a ser un triunfo arrollador.

¿Cuál es su proyecto de país?

No es un proyecto mío, es de país. Se debe trabajar en educación, en seguridad, oportunidades, servicios básicos e institucionalidad. Este sistema, como está, nos llevará a la ingobernabilidad a corto plazo.

¿Cuál es la idea en educación?

Debemos lograr una educación técnica, vocacional, de emprendimiento y bilingüe. Vamos a tener centros de excelencia por distritos para que le den servicio a las escuelas cercanas en artes, academia, deportes y liderazgo y valores. La educación bilingüe dejará de ser un lujo para que los jóvenes sean competitivos.

¿Qué opina de la reforma en la Unah?

El sistema estaba colapsado y se recuperó la gobernabilidad; pero en niveles de calidad académica se quedó corta. Los niveles son muy bajos, por eso no se establecen las pruebas de calidad internacionales.

¿Eso de fortalecer la institucionalidad no es utopía?

Complicado ha de ser, pero el hondureño unido es capaz de todo. Ya estoy acostumbrado a que me digan que busco lograr imposibles, pero ningún modelo de desarrollo funciona si no hay una institucionalidad sólida.

Habla de generar oportunidades para los jóvenes…

El 98% de los crímenes los cometen jóvenes varones entre 18 y 30 años porque no tienen oportunidades. Es más fácil entrar al bajo mundo que hacer una actividad productiva. Tenemos que trabajar en ese segmento. Ellos deben hacer algo productivo.

¿Qué haría en economía?

Bajar la carga tributaria, ya que tenemos la más alta de Centroamérica, y formalizar la economía informal.

Para generar empleo se debe poner más circulante, impulsar el emprendimiento, crear incentivos a la empresa local, reducción en importaciones en alimentos particularmente, reactivar la tierra ociosa para generar unos 125,000 empleos por año, a razón de un trabajo nuevo por manzana.

Pero eso significa convencer a bancos y la empresa privada…

Claro, es un tema de país apoyado en políticas públicas para reactivar aspectos como la agricultura, para disminuir la importación de alimentos o la migración del campo a la ciudad.

¿No estamos cayendo en decir que todo está mal?

El discurso no puede ser antisistema, no se puede decir que todo está mal, es decir, cómo se puede mejorar.

¿Qué opina de las reformas al Código Penal?

Son una agenda mediática. Hay otras cosas necesarias para aplicar la ley, fortalecer las instituciones del Estado para que haya más investigación, para que la prueba científica prevalezca sobre la testifical para que fluyan los casos. Una persona no dejará de delinquir si la pena pasa de 30 a 40 años. No hay diferencia.

¿Llorar por Kevin Solórzano no fue aprovechar el momento?

No, para nada. Me han criticado mucho por eso. Él era alumno nuestro y me tenía que involucrar, aunque no lo conozco, porque son 20,000 alumnos. Pero demuéstrenme que fue él.

¿Para usted no fue él?

Es una frustración que viene de hace dos años atrás. Sé de todos los errores procedimentales. La prueba es testifical y tiene serias dudas. El retrato que se dio difiere de lo que se dijo después. Las pruebas científicas que lo ubican en otro lugar se desecharon, esa es la debilidad del sistema, no es Kevin, es el sistema. Ha sido una de las cosas que me motivó a entrar en política.

¿Cuáles son las otras dos cosas por las que entró en política?

La corrupción manifiesta en el caso del IHSS en donde se pagó hasta a prostitutas, eso me indignó; y el otro es el riesgo de la democracia del país y la falta de institucionalidad.

¿Cuál es su propuesta en seguridad?

El tema de seguridad es mediático, es un tema de institucionalidad. No es de construir el Pozo I, II o III, es un tema de oportunidades para los jóvenes., para que no sean captados por el crimen organizado.

¿El liberalismo regresará al poder?

Sí, siempre y cuando se convierta en la alternabilidad democrática del país, que no estemos ni a un lado ni al otro, sino al centro, como establece en el modelo del liberalismo social en el que quien más sabe, más tiene y más puede tiene que ser solidario con el que menos sabe, menos puede y menos tiene.

¿Quiénes de los líderes están con usted?

Jorge Arturo Reina está conmigo, Edmundo Orellana. Hay una mezcla. Establecí que el 80% sea gente nueva, liberales sin participación activa, y el 20% con experiencia y liderazgo porque mi propuesta es de renovar para reivindicar al partido con las bases y la sociedad.

¿Roberto Micheletti es una carta escondida para la segunda fase?

No, no creo. Tienen que ser todos, tiene que unirse Roberto Micheletti, Jorge Arturo Reina, Carlos Flores, Mauricio Villeda y Elvin Santos.

¿Y hay ambiente para eso?

Hace cuatro meses hubiera dicho que estaba difícil, pero hoy es probable, aunque no fácil porque hay heridas profundas en el partido.

¿Es más difícil que los jóvenes participen o que los tradicionales cambien?

Creo que la segunda es más difícil. El joven es activo, quiere cambios, aunque de una forma irreflexiva que necesita encausarse correctamente. Del otro lado, hay paradigmas muy arraigados y es muy difícil cambiarlos, pero o lo entienden o lo entienden. Después de la crisis debe prevalecer el amor al partido.

¿Por qué los hondureños deben votar por Luis Zelaya?

Honduras es la empresa más importante que tenemos y todos somos accionistas y queremos dividendos, como servicios, educación, salud, oportunidades, y siendo así se debe escoger al mejor gerente. Ponga en la mesa las características de ese gerente y yo pongo mi hoja de vida en la mesa para servir al país.

¿Usted es mejor carta que los demás?

Totalmente convencido que sí. Júzguelo por lo que han hecho en política. Pudiera estar donde estaba, pero hay un objetivo que es el país. Los hondureños merecemos vivir en el país, que la migración sea por opción, no por obligación.

¿De ganar cómo afrontaría al oficialismo?

Es otro mundo diferente, otra estrategia, otro discurso, una estructura diferente.

El 13 de marzo empezaré a enfrentar el oficialismo en medio de un proceso atípico por las alianzas que no se habían dado y por la reelección que es ilegal. Si el electorado entiende que hay una alternabilidad, hay una posibilidad de ganar.

¿Se frustrará si no funciona su proyecto político?

No, porque te frustras cuando no hiciste todo, cuando algo se quedó adentro. Yo lo haré.

La Prensa