Perú: Kuczynski le pide a Trump que deporte al expresidente Toledo, acusado de corrupción

Contexto Nodal
El expresidente peruano Alejandro Toledo (2001-2006) enfrenta una orden de captura internacional (reside en EEUU) tras ser acusado de recibir US$ 20 millones en sobornos por parte de la constructora brasileña Odebrecht. La investigación fue abierta por el fiscal Hamilton Castro el 6 de febrero por presuntos delitos de tráfico de influencias y lavado de activos. Luego, el Ministerio Público pidió la prisión preventiva por 18 meses y el jueves pasado el juez Richard Concepción Carhuancho oficializó la orden de detención junto al pedido de captura internacional.

PPK pide a Donald Trump que evalúe deportar a Toledo al Perú

El Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú informó ayer sobre el diálogo que sostuvieron el presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) con su par estadounidense, Donald Trump, a quien le pidió deporte al ex mandatario Alejandro Toledo, acusado de corrupción.

Según un comunicado de cancillería, PPK solicitó a Donald Trump que, “en el marco de las competencias que la ley de migración de ese país brinda al Departamento de Estado, se evalúe la opción de deportar a Alejandro Toledo hacia el Perú, a fin que sea sometido a la justicia peruana”.

Cabe anotar que Alejandro Toledo ha sido acusado por el Ministerio Público de haber recibido una millonaria coima de parte de la empresa brasileña Odebrecht, a cambio de favorecerlos con las licitaciones de dos tramos de la carretera Interoceánica.

Por esos hechos, la fiscalía ha acusado al ex mandatario de los delitos de lavado de activos y tráfico de influencias. Asimismo, el Poder Judicial ha ordenado 18 meses de prisión preventiva en su contra y ha dispuesto una orden de captura.

Asimismo, el escrito detalla que “ambos mandatarios intercambiaron puntos de vista sobre el estado de la relación bilateral y las amplias posibilidades para profundizarlas, sobre la base de las coincidencias en temas tales como la defensa de los principios democráticos y la lucha contra la corrupción”.

Además, cancillería precisa que el mandatario estadounidense invitó al jefe del Estado peruano a visitar los Estados Unidos en fecha oportuna.

Previamente, se supo que el diálogo entre ambos estaba previsto para el jueves. El tema a tratar iba a ser la condecoración que recibirá PPK de parte de la universidad de Princeton. Se comentó que Donald Trump iba a aprovechar la llegada del peruano para convertirla en una visita protocolar.

El Comercio


Comunicado de la Cancillería


Alejandro Toledo: “Nunca me he fugado, pero me llaman ‘fugitivo'”

El expresidente Alejandro Toledo se pronunció después que se ordenara su captura internacional en el marco de las pesquisas en su contra por los presuntos sobornos que recibió de Odebrecht. Rechazó en esta línea que haya recibido pagos ilícitos y acusó que no hay el debido proceso en su caso.

“Nunca me he fugado de nada. Cuando salí del Perú no habían cargos de Odebrecht en mi contra pero me llaman ‘fugitivo’, una distorsión maquiavélicamente política que rechazo. (…) Nunca he huido de ningún desafío. Defenderé mi buen nombre bajo condiciones que no me prejuzguen culpable”, anotó en una publicación en Twitter.

Toledo Manrique criticó que no se haya recogido su versión de los hechos que se le imputan y aseguró que el fiscal no tiene pruebas de las coimas que le entregó Odebrecht por la adjudicación de dos tramos de la carretera Interoceánica Sur.

“El juzgado me acusó directamente de delitos que no he cometido y que el juzgado no puede comprobar. Yo estoy dispuesto a colaborar con una justicia justa pero que se justa y dentro del Estado de derecho”, continuó.

Hasta lo que se sabe, el Ministerio Público presume que el líder de la ‘chakana’ está en California, Estados Unidos. En las últimas horas se manejó extraoficialmente que tenía la intención de huir a Israel, pero esa posibilidad no se cumplió.

El exjefe de Estado también acusó al juez que dictó prisión preventiva en su contra y orden de captura, Richard Concepción Carhuancho, que es “una infamia” que diga que la presunción de inocencia “no es absoluta en el Perú”.

“Todos los peruanos tenemos derecho a la presunción de inocencia y el debido proceso dentro de la ley sin distinción del color de la piel, del color político o de género”, finaliza el pronunciamiento.

La República


El auge y la caída de Alejandro Toledo

Segundo semestre del año 2000. Alberto Fujimori ha iniciado su tercer mandato, que se interrumpirá pocos meses después. Alejandro Toledo se encuentra en la sala VIP del aeropuerto Jorge Chávez esperando un vuelo rumbo a Estados Unidos. Es parte de su campaña para denunciar ante el mundo la grave crisis peruana. Una mujer extranjera se le acerca con un papel escrito en inglés que dice: “¿Cómo definiría a Fujimori en una palabra?”. El ex presidente coge su lapicero y escribe en el reverso: “A dictator” (un dictador).

En esos días Toledo representaba la resistencia democrática contra el fujimorismo, que había capturado y corrompido instituciones.

La imagen que forjó en jornadas históricas –su responsabilidad la asumió con valentía, según quienes vivieron junto a él esa lucha– ha terminado siendo destruida por él mismo.

Hoy Toledo enfrenta –casi en soledad– su caída. Sus antiguos compañeros admiten que atestiguan, con cierta pena, lo que ocurre.

Juan Sheput lo conoció en ESAN. En marzo de 1997 asistió como invitado al Club Áncash para la fundación de Perú Posible. Dejó el partido en octubre de 2014, en medio de discrepancias internas atizadas por una frustrada candidatura a la Municipalidad de Lima, luego de que el propio Toledo optara por respaldar la reelección de Susana Villarán.

“En el futuro voy a preferir pensar solo en el Alejandro Toledo que se enfrentó con valentía a la dictadura, sea cual sea el resultado del juicio en el cual está inmerso en estos momentos. No podemos negar que su aporte en la recuperación de la democracia fue fundamental. Que pague sus culpas, eso sin lugar a dudas, pero dentro de sus activos siempre estarán aquellas jornadas”, dijo el actual congresista de Peruanos Por el Kambio (PPK).

En los días de la resistencia civil contra Fujimori y su asesor, Vladimiro Montesinos, Toledo, junto a su equipo de campaña, ocupaba el segundo piso del desaparecido hotel Cesar’s en Miraflores (donde hoy se levanta Casa Andina).

Ahí se decidió que Perú Posible no participaría en la segunda vuelta presidencial del año 2000 por considerar que el proceso electoral resultaba un fraude. En ese ambiente también se organizó la Marcha de los Cuatro Suyos, que sacó a las calles a decenas de miles de personas.

Si algo bueno tuvo Toledo, entonces, es que no claudicó, incluso cuando parecía que no había salida alguna a la crisis y que Fujimori y Montesinos se quedarían por cinco años más en el poder.

Desbarranco

“Lo mío son sentimientos encontrados. Lo admiraba en su coraje, en su obstinación por continuar con una lucha cuando yo mismo quería tirar la toalla”, señaló el también legislador de PPK, Carlos Bruce.

Bruce conoció a Toledo en el 2000, la vez que asistió a un almuerzo en su calidad de presidente de la Asociación de Exportadores (Adex).

Bruce se convirtió en jefe de campaña de Toledo y desarollaron una relación cercana. La noche de la Marcha de los Cuatro Suyos ambos se escondieron en una habitación de un hotel –frente a la embajada de Estados Unidos– porque el régimen fujimorista ordenó sus capturas.

Cuando el fundador de PP buscaba su retorno a la presidencia en las elecciones de 2011, Bruce volvió a ser el responsable de la campaña de PP.

Fue a Bruce que Toledo le contó, a inicios de 2011, que tenía pensado comprarse una casa en Las Casuarinas porque había conseguido ahorrar el suficiente dinero –gracias a sus conferencias en instituciones y universidades– para darse ese gusto millonario.

Bruce le respondió que si hacía eso se olvidara de ganar las elecciones porque, de inmediato, sus enemigos políticos lo tacharían de corrupto, más allá de que el dinero que justificara la transacción hubiese sido conseguido de manera legal.

En aquella conversación estaba presente Eliane Karp. Según Bruce, en el momento en que exponía sus argumentos a Toledo sintió la mirada enojada de la profesora de Stanford posarse sobre él.

Toledo hizo caso: detuvo la compra aunque, igual, perdió la contienda. Ni siquiera llegó a la segunda vuelta.

Tiempo después, en setiembre de 2012, en una nota publicada en el portal Gato Encerrado, se anunciaba la próxima mudanza de la pareja. El dato fue comprobado en un reportaje del diario Correo, el germen de lo que se conoció luego como el caso Ecoteva.

“Recuerdo que Toledo siempre nos reclamaba a los dirigentes porque no lo defendíamos (de Ecoteva). Nosotros, en una reunión, le exigimos saber la verdad. Nos dijo su versión, que fue después repetida por sus abogados. En ese momento imaginábamos que podía tener algunas debilidades, pero que no estaba involucrado en corrupción”, señaló el ex congresista y ex ministro Daniel Mora.

Mora, como Sheput y Bruce, participó de forma activa en las movilizaciones contra el fujimorismo. Más tarde se hizo militante de Perú Posible y fue designado jefe nacional de personeros. “Yo le di la noticia a Toledo de que era presidente, que con las mesas ya cerradas no había más que hacer”, recordó.

Mora, impulsor de la ley universitaria, renunció a PP por la ambigua posición de Toledo frente a la norma. En estos días ha recibido llamadas de antiguos militantes del partido que han llorado en el teléfono, consternados.

El propio Mora transita entre el estupor y la decepción profunda. “Si me pregunta qué siento, le diré: mucha rabia, desencanto. No quisiera estar hablando de esto. Tuve muchas diferencias con él (Toledo). No me tenía mucha simpatía. Igual es algo doloroso”, señaló.

Toledo se contradijo siempre en sus explicaciones sobre el origen de los fondos para las adquisiciones inmobiliarias a nombre de su suegra, Eva Fernenbug. Las delaciones en el marco del escándalo Lava Jato parecen cerrar, ahora sí, el circuito del dinero.

En su última aparición política, el que fuera indiscutible líder de una resistencia civil alentada por miles y miles de personas postuló en las elecciones de 2016. Con un respaldo apenas marginal, sus actividades de campaña apenas eran atendidas por los medios. Un desinterés que contrasta con la renovada atención que hoy genera.

La República