Tras 35 años preso en EEUU, el independentista Oscar López Rivera ya se encuentra en Puerto Rico

Contexto Nodal
Oscar López Rivera es un líder independentista puertorriqueño, considerado el preso político más antiguo del mundo. Nació en 1943, fue veterano en la Guerra de Vietnam y en 1976 se integró a la lucha clandestina por la independencia de Puerto Rico en las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). En 1981 fue capturado por el FBI y condenado a 70 años de prisión por el delito de “conspiración sediciosa”. El martes 7 de febrero, Barack Obama anunció la conmutación de su pena y este jueves fue trasladado a Puerto Rico, donde cumplirá la condena hasta el 17 de mayo. Puerto Rico es un Estado Libre Asociado de Estados Unidos.

Oscar López Rivera ya está en su tierra

Oscar López Rivera pisó en la tarde de este jueves la tierra de la que ha estado ausente por 35 años, Puerto Rico, tras ser condenado y sumariado en una prisión federal y de la que finalmente salió al recibir el indulto por parte del expresidente de los Estados Unidos, Barack Obama en enero.

Rivera aterrizó en un avión de la línea American Airlines, en el vuelo 783 proveniente de Carolina del Norte, pasadas las 4:30 de la tarde para trasladarse al hogar de su hija Clarissa, donde terminará su condena en arresto domiciliario.

Posteriormente, el exprisionero político fue trasladado a un apartamento de su hija Clarisa, en la calle Del Parque en Santurce.

En la vivienda, junto a López, se encuentra su abogada Jan Sussler, la alcadesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, y el congresista Luis Gutiérrez, entre otros. Al frente del edificio, hay varios agentes de seguridad en la calle.

Primera Hora observó la salida de una persona, que se cree es un funcionario federal y quién declinó hacer comentarios.

Un ayudante de la alcaldesa dijo a la prensa que en estos momentos López Rivera cumple con protocolos legales.

Antes de que fuera indultado, López Rivera pasó más de 18 años en el complejo correccional Terre Haute, un complejo penitenciario de alta seguridad que consiste en una penitenciaría de máxima seguridad, un instituto correccional federal de mediana seguridad y un campamento de baja seguridad, en Indiana. López estaba en mediana seguridad.

La noticia de que Oscar López Rivera sería trasladado a Puerto Rico por el Negociado Federal de Prisiones tomó por sorpresa a sus familiares y amigos.

López Rivera, a quien se considera el último prisionero de la llamada Guerra Fría, ha cumplido 35 años en prisiones estadounidenses.

En 1981 fue arrestado y posteriormente, convicto de conspiración sediciosa por sus vínculos con el grupo clandestino Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), que reclamó la autoría de decenas de atentados en EE.UU. que causaron seis muertos.

Sin embargo, López Rivera nunca fue convicto por hacer daño a nadie.

Primera Hora


Oscar López debe mantener perfil bajo hasta su salida en mayo

“Hace tres semanas un guardia penal me regañó por acostarme sobre su hombro. Eso nunca más va a pasar”.

Con esta frase, Clarisa López trató de explicar, con una sonrisa dibujada en su rostro el huracán de emociones que ha vivido desde que se enteró el pasado 31 de enero que su padre, Oscar López Rivera, saldría de prisión mucho antes de lo esperado. Pero acto seguido, trazó la línea en arena y exigió espacio a la prensa y a cualquier otro bien intencionado que ponga en riesgo la libertad de su padre al tratar de tener acceso a él.

En una conferencia de prensa celebrada esta noche en el Coliseo Roberto Clemente, López recalcó que su padre tiene que mantener lo que describió como un “bajo perfil”, una condición requerida por el Negociado de Prisiones de Estados Unidos para que un alcaide entregara la custodia del preso político al congresista Luis Gutiérrez el pasado 31 de enero.

“En estos 90 y pico de días que faltan (para que se cumpla la conmutación de su sentencia el 17 de mayo) que nos respeten. Poco a poco mi papá podrá abrazar, agradecer y dar entrevistas a las personas que lo soliciten”, dijo López. “Yo haré todo lo posible para cuidar a mi viejo”.

“El 17 de mayo comienza la fiesta grande. Mientras, estamos en la fiesta pequeña”, agregó.

Jan Susler, abogada de López Rivera, explicó que su cliente tiene una cita donde posiblemente se le den más detalles sobre las condiciones de su liberación. De no ocurrir contratiempos, la familia espera que López Rivera pueda cumplir el confinamiento domiciliario en el apartamento de su hija.

“Está bajo custodia del Negociado de Prisiones. Él, si quiere estar en Puerto Rico, tiene que ser en confinamiento domiciliario. Él tiene que cumplir con las condiciones. Cuando me hablaron de las condiciones, la mayor, aparte además de cumplir con la ley, es mantener un perfil bajísimo”, dijo Susler.

Así, la abogada explicó el corre y corre de la tarde de ayer en el aeropuerto Luis Muñoz Marín y la razón por la cual López Rivera parecía lucir esquivo. Incluso allegados taparon su rostro para que no fuera retratado.

López Rivera no podrá asociarse con individuos con récord criminal, al menos hasta el 17 de mayo, por lo que no podrá encontrarse con otros exprisioneros políticos boricuas.

Susler aclaró que conseguir un empleo no era requisito para que saliera en libertad y que, al menos hasta el 17 de mayo, no podría trabajar.

Tampoco quedó claro si a López Rivera le interesa trabajar, aunque la alcaldesa indicó que su oferta para que labore como líder comunitario sigue en pie.

En la conferencia se ofrecieron detalles sobre cómo se dio el proceso para que López Rivera fuera liberado esta madrugada de la prisión en Terre Haute, en Indiana.

Gutiérrez indicó que tras recibir el visto bueno del alcaide, se acordó entre un grupo de personas que incluyó a López, Susler, la presidenta del Concejo Municipal de Nueva York, Melissa Mark Viverito, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz Soto y el hermano de López Rivera, José López, mantener en secreto la noticia. Nunca pudieron precisar cuándo López Rivera fue notificado de la buena noticia, pero no fue hasta esta madrugada que se lo contó a algunos compañeros de cárcel.

A la pregunta sobre si la liberación de López Rivera pudo haber sido consultada con un oficial de más alto rango, Susler se limitó a contestar: “el caso de Oscar López Rivera es muy raro”.

Mientras, Clarisa, su única hija, trató de describir el momento en que su padre salió de prisión.

“Cuando llegamos frente a la puerta andábamos en una van. Tan pronto abrimos la puerta había como 20 guardias penales, todos grandísimos… y mi papá mide 5’3 y pesa 135 libras. Entonces sale este señor con su bandera de Puerto Rico y me dijeron: ‘tírate de la guagua’”.

Y continuó: “Le dije: ‘móntate papi que nunca más esta gente me va a ver llorar’”.

López dijo que su padre era “todo sonrisas” durante el viaje y que retrató su rostro mientras el avión descendía hacia tierra boricua.

“Ver su sonrisa, sus ojos son pequeños, pero brillaban. Era el disfrute de ver la tierra”.

Por su parte Gutiérrez, quien insistió en que López Rivera saliera de prisión en ropa civil, dijo que el pueblo de Puerto Rico debe celebrar.

“¿Quién se imaginaba el 19 de enero pasado que tres semanas después nuestro campeón y patriota Oscar López Rivera estaría en suelo borincano? Por eso debemos celebrar”.

“Este es el triunfo de una vida dedicada a la patria, dedicada al amor y dedicada a la justicia. Es un triunfo de Oscar López Rivera por haber resistido 35 años. Es una victoria de la unión de la diáspora puertorriqueña y del pueblo de Puerto Rico”, indicó por su parte la alcaldesa de San Juan.

Cruz dijo que la diáspora llevó “la voz cantante” en la exigencia para la liberación del prisionero político.

Foto: La hija de Oscar López Rivera, Clarisa López, habla durante una conferencia de prensa. En la foto junto al congresista Luis Gutiérrez, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, y la abogada del preso político, Jan Susler.

MINH