Colombia: indígenas denuncian invasión paramilitar y amenazas ante la Fiscalía General

Las autoridades indígenas de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta denunciaron un ataque que habría sido perpetrado por alrededor de cien hombres en la comunidad Umuriwun, en el sector conocido como La Mesa, el pasado 19 de febrero.

En un comunicado, los indígenas señalaron que los hombres agredieron a los arhuacos presentes en el sitio y quemaron espacios sagrados utilizados por los indígenas. “Desde entonces, el pueblo permanece sitiado por estas personas entre las que se han identificado desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia”, señala la comunicación.

Los hechos fueron denunciados ante la Fiscalía General de la Nación y considerados por los indígenas como una “estrategia de reposicionamiento de los paramilitares que tienen intereses en este lugar” que, anteriormente, ya había sido escenario de violencia en contra de la población indígena.

Saúl Mindiola, en un video publicado en YouTube, amplió la información y señaló que el espacio que hoy pretenden personas desconocidas, y que estarían vinculadas al paramilitarismo, fue comprado con recursos de la comunidad dentro de un proceso de recuperación territorial.

“Hubo un acercamiento por parte de las autoridades indígenas para exigir el respeto del lugar porque son espacios sagrados, pero la actitud de diálogo contrastó con la de confrontación que tienen estos hombres con la actitud de invadir”, señaló Mindiola.

Denunció, además, que estos hombres señalaron que los indígenas “se dedicaban era a hacer brujería” y que si aumentaba la presión para que desalojaran en espacio invadido “no tenían ningún problema con quemar el pueblo”.

La situación en la Sierra Nevada es más compleja y la comunidad también denunció que se han presentado amenazas en otros lugares del territorio. Señalaron que en el mes de enero el pueblo kogui denunció que el mamo Francisco Gil recibió amenazas por parte de paramilitares que había llegado a sus territorios; por su parte, la comunidad Wiwa denunció persecución debido a la defensa de sus territorios.

El Espectador