Cien años de La Cumparsita, himno mundial del tango

El himno de todos los tangos: 100 años de “La cumparsita”

Ni siquiera sabía escribir música el joven Gerardo Matos Rodríguez cuando le silbaba a su hermana la composición que serviría de marcha para la comparsa estudiantil que iba a ser parte del carnaval de Montevideo de 1917.

Gerardo tenía por entonces 20 años, estudiaba arquitectura y, aunque era un consumado pianista y ocasional compositor, todo lo hacía como bien se dice “de oído”.

Aquella marcha, que según muchos fue bautizada por un mozo amigo con una deformación de la palabra italiana “comparsa” (allí viene “la cumparsita de los estudiantes”, decía),  fue todo un éxito durante esos carnavales, al punto que el consagrado maestro argentino Roberto Firpo decidió meterle mano y convertirla en un tango, que estrenó con su orquesta típica el 19 de abril de 1917 en el famoso café La Giralda, de Montevideo.

Entre el público de esa noche había un representante de la famosa editorial de música Breyer Hnos. quien, después de algunos tiras y aflojes en cuanto a la autoría del tango -Firpo exigía la firma conjunta pero Matos se oponía- terminó pagándole a este último una muy buena suma por los derechos de grabación. Suma que el joven bohemio terminó perdiendo en otra de sus pasiones: las carreras de caballos. Y se quedó sin plata y sin tango.

La letra

Hasta 1924, “La cumparsita” se escuchaba poco, las orquestas no la ejecutaban por su carencia de letra y el auge era el tango-canción, cuyo máximo exponente era Carlos Gardel.

Pero entonces sucedió que, sin la autorización de su autor, los escritores Pascual Contursi y Enrique Pedro Maroni le crearon versos y la rebautizaron “Si supieras” para usarla en un sainete que estaban a punto de estrenar en un teatro argentino.

Allí empezó la furia de Matos Rodríguez, que encaró la batalla en dos frentes: una para deshacer la venta de derechos a Breyer Hnos. y la otra para prohibir la letra de Contursi y Maroni.

En el medio de este largo litigio que derivó en juicio y duró hasta la muerte de Matos Rodríguez en 1948, “La cumparsita” fue grabada por Gardel (con la letra de Contursi/Maroni), por el tenor italiano Tito Schipa (letra del propio Matos Rodríguez creada en 1926) y por varios más que iban y venían de una letra a la otra.

Pero aunque el juicio le dio la razón póstuma a Matos, el triunfo fue para Contursi/Maroni, cuya letra no sólo es muy superior sino que trascendió holgadamente el tiempo y es la que se escucha hasta el día de hoy.

Símbolo fraternal 

El actual gobierno uruguayo del presidente Tabaré Vázquez ha recordado este año que, durante la segunda presidencia del doctor Julio María Sanguinetti (1995 – 2000) se votó la Ley N° 16.905, que declara a “La cumparsita” como “Himno Cultural y Popular de la República Oriental del Uruguay”.

También cita el presidente uruguayo que, en el año 2009, “La cumparsita” fue incorporada por la Unesco a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por iniciativa de los Gobiernos de Montevideo y Buenos Aires, y agrega que, por ese hecho, “La cumparsita” representa a nivel mundial el himno de los tangos y es símbolo de fraternidad entre las dos orillas del Río de la Plata.

En Uruguay se vienen celebrando los 100 años de “La cumparsita” desde diciembre pasado, con distintos actos, ciclos de cine, conciertos y espectáculos en teatros y al aire libre. Pero si bien el feliz cumpleaños será el miércoles 19 de abril, las celebraciones continuarán durante todo 2017.

El más versionado 

Con más de 1.200 versiones distintas, “La cumparsita” es también el tango que más se ha interpretado en todo el mundo, tanto en versiones orquestales como cantadas.

Desde Aníbal Troilo a Juan D’Arienzo, pasando Carlos Di Sarli, Alfredo De Angelis, Osvaldo Pugliese, Mariano Mores y Astor Piazzolla, entre las versiones orquestales. Y desde Carlos Gardel a Julio Sosa, Nelly Omar, Libertad Lamarque, Cacho Castaña, los españoles Julio Iglesias y Raphael, el tenor italiano Tito Schipa y un larguísimo etcétera que incluye extravagancias como una versión en violín de la japonesa Naoko Terai, versiones electrónicas del grupo Electrotango y Martha Psyko y hasta una versión en cha cha cha de La Charanga Cubana, entre otras.

Hay, incluso, versiones cantadas en japonés, en ruso y hasta en finlandés. 

En el cine

“La cumparsita” es, también, el tango que más se interpretó en el cine, tanto nacional como internacional. Más de 400 títulos se sirvieron de sus acordes para crear climas visuales, tanto en el cine sonoro como en el mudo.

En la Argentina, además de tener una película propia que protagonizó Hugo del Carril en 1947, “La cumparsita” puede escucharse en otros 30 títulos del cine nacional.

Las que siguen son sólo un puñado de esas películas que la utilizaron en su banda sonora o, en el caso de las mudas, como acompañamiento vivo de las imágenes.

“Los cuatro jinetes del Apocalipsis” (1921, Rex Ingram). Aquí es donde Rodolfo Valentino baila su famoso tango. En las salas de estreno era interpretado con una pequeña orquesta ubicada en el foso, en otras había sólo un piano. En unos pocos casos, “La cumparsita” fue reemplazada por “El choclo”, según consta en algunos documentos.

 “Easy Virtue” (1928, Alfred Hitchcock). La séptima película muda que el maestro filmaría en Inglaterra antes de partir a Hollywood incluye “La cumparsita” en una de sus escenas. En Argentina esta película no se estrenó, pero en el programa londinense figuraba que el tango que interpretaba la orquesta en la sala era uruguayo y se llamaba “La cumparsita”.

“La mundana” (“The Keyhole”, 1933, Michael Curtiz). George Brent y Kay Francis protagonizan esta comedia de enredos sobre una bailarina que es chantajeada por su ex marido, también bailarín, y se va a Cuba para evitarlo. En el interín, y antes de que vuelvan a estar juntos, hay bailes para todos los gustos, entre ellos el tango “La cumparsita”.

“La historia se hace de noche” (“History Is Made at Night”, 1937, Frank Borzage). Charles Boyer y Jean Arthur son los que bailan “La cumparsita” en esta comedia dramática sobre un triángulo amoroso que se ambienta en un espectacular transatlántico y donde ella debe elegir entre un magnate naviero y un francés dueño de una cadena de restaurantes en París.

“Leven anclas” (“Anchors Aweigh”, 1945, George Sidney). Gene Kelly y Frank Sinatra son dos marineros que recorren Nueva York en su día de descanso. El primero intenta seducir a una señorita bailándole un tango (“La cumparsita”) como si fuera Rodolfo Valentino, pero también le agrega acrobáticos condimentos de flamenco.

“Gilda” (1946, Charles Vidor). La emblemática película en la que Glenn Ford abofetea a Rita Hayworth está ambientada en Buenos Aires, por lo que el tango parecía obligatorio. Pero “La cumparsita” que suena aquí, es más artificial que el cabaret porteño hecho de cartón en un estudio de Hollywood. Tanto, que hoy nadie se acuerda de la escena.

“El pirata” (1948, Vincente  Minnelli). Gene Kelly y Judy Garland protagonizan esta obra maestra ambientada en una supuesta isla del Caribe, donde el primero baila una “Cumparsita” españolada con algo del Bolero de Ravel y crea uno de los números musicales más extraordinarios de la película y de la historia del cine.

“El ocaso de una vida” (“Sunset Boulevard”, 1950, Billy Wilder). En esta obra maestra sobre una decadente estrella del cine mudo que no acepta el paso del tiempo, una madura Gloria Swanson intenta seducir al joven William Holden bailando una sensual “Cumparsita”, ante la impertérrita mirada de su chofer y ex marido encarnado por Erich von Stroheim.

“Kanal, la patrulla de la muerte” (Polonia, 1957, Andrzej Wajda). Segunda parte de la trilogía bélica de Wajda y ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes, fue inspirado en hechos reales para mostrar la rebelión polaca ante la invasión nazi en 1944. Se cuenta que en las barracas de prisioneros se oía “La cumparsita”.

“Una Eva y dos Adanes” (1958, Billy Wilder). Otra obra maestra del gran Billy que, si bien está protagonizada por Marilyn Monroe como la principal estrella femenina, “La cumparsita” la bailan Jack Lemmon vestido de mujer con un clavel en la boca y Joe E. Brown como el vejete millonario que insiste en sus intentos seductores. Una escena memorable en una película que tiene muchas.

“Alice” (1990, Woody Allen). Mia Farrow es la mujer insatisfecha del título que, desatendida por su marido, busca consuelo en un especialista oriental en hierbas y en un posible amante. El tango “La cumparsita” es el leit motiv de la película, interpretado por el grupo The Castilians como fondo de música pasional.

“Kika” (España, 1993, Pedro Almodóvar). El director manchego también utilizó “La cumparsita” en la banda sonora de esta oscura comedia en la que Victoria Abril es una cosmetóloga contratada por un escritor norteamericano para que maquille el cadáver de su hijastro.

Las nacionales

“Adiós pampa mía” (1946, Manuel Romero con Alberto Castillo, Perla Mux y Alberto Vila). Sainete sobre un joven humilde que llega a ser estrella de la canción y canta muchos tangos.

“La cumparsita” (1947, de Antonio Momplet con Hugo Del Carril, Nelly Darén y Aída Alberti). Un periodista y cantor de tangos es enviado a una zona de guerra en 1916, pero pierde la memoria y se encuentra que se ha enamorado de dos mujeres.

“El tango vuelve a París” (1948, de Manuel Romero con Alberto Castillo, Elvira Ríos, Fernando Lamas y la orquesta de Aníbal Troilo). Un médico llega a París persiguiendo románticamente a una cancionista mexicana y allí se convierte en cantor de tangos. lo que da pie para injertar “La cumparsita”.

“El ídolo del tango” (1949, de Héctor Canziani con Julio Martel, Graciela Lecube, Héctor Gagliardi, y las orquestas de Domingo Federico, Osmar Maderna, Oscar Alemán y Juan Carlos Bárbara). El romance entre la vendedora de una casa de música y un cantor popular permite mechar con varios tangos, entre ellos “La cumparsita”.

“Alma de bohemio” (1949, de Julio Saraceni con Alberto Castillo, Fidel Pintos y Lilian Valmar). Castillo es un empresario que, por las noches, canta tangos en un cafetín.

“Se llamaba Carlos Gardel” (1949, de León Klimovsky con Roberto Escalada como Gardel y Juan José Míguez como Razzano, junto a Elina Colomer y Enrique De Rosas). Se escuchan, entre otros tangos, “Mi noche triste”, “Milonga sentimental” y “Tomo y obligo”, además de “La cumparsita”, claro.

“El morocho del Abasto” (1950, de Julio Rossi, con Rolando Chávez como Gardel, Laura Hidalgo y Tito Lusiardo) Biografía novelada del Zorzal Criollo.

“El último payador” (1950, de Homero Manzi y Ralph Pappier). Hugo del Carril es el payador José Bettinotti, cuyo arte desaparece con el advenimiento del tango. Aída Luz y Ricardo Pasano completan el elenco de esta película que se estrenó en 1948 con el título de “Pobre mi madre querida” y, luego de algunos retoques hechos por Pascual Contursi, se estrenó la versión definitiva con este título.

“Derecho viejo” (1951, de Manuel Romero con Juan José Míguez y Laura Hidalgo). Basada en el famoso tango de Arolas del mismo nombre dedicado a los estudiantes de Abogacía.

“El hincha” (1951, de Manuel Romero con Enrique Santos Discépolo y Diana Maggi). Un mecánico ya maduro, hincha fanático de fútbol, posterga indefinidamente el casamiento con su novia de la infancia.

“La voz de mi ciudad” (1953, de Tullio Demicheli). Con el pianista y compositor Mariano Mores, que se revela como un correcto actor. Lo acompañan Diana Maggi y las orquestas de Francisco Canaro y Juan D’Arienzo.

“Mi noche triste” (1951, de Lucas Demare con Jorge Salcedo y Diana Maggi). Narra la vida de Pascual Contursi, letrista del famoso tango que, cantado por Carlos Gardel en 1917, originara el nacimiento del tango canción. También aparece la orquesta de Aníbal Troilo.

“Romance musical” (1957, de Ernesto Arancibia con Libertad Lamarque y Juan José Míguez). Ultima película filmada en la Argentina por la cantante antes de exiliarse en México a causa de una supuesta bofetada -y su posterior enemistad- con la entonces actriz secundaria Eva Duarte, mientras ambas filmaban “La cabalgata del circo”.

 “Canción de arrabal” (1961, de Enrique Carreras con Carlos Estrada y la orquesta de Francisco Canaro). Coproducción argentino-española, también conocida como “La cumparsita”, está protagonizada por Marujita Díaz, Carlos Estrada y Espartaco Santoni. Ambientada en el 1900 y rodada parcialmente en Barcelona, Buenos Aires, Córdoba, Madrid y Sevilla, es la historia de una joven porteña que viaja a Europa al ganar un concurso de canto y allí se hace famosa.

Los Andes

La Cumparsita, una marca uruguaya

-La Cumparsita es un tango argentino.

-No, se equivoca, es uruguayo.

-Pero la letra es del argentino Pascual Contursi.

-Entonces toquen la letra…

Este diálogo inolvidable, emitido en julio de 1992 por radio Sevilla, lo recuerdo en estos días en que se cumple un siglo exacto del estreno de La Cumparsita, el himno de los tangos compuesto por Gerardo Matos Rodríguez. Es una historia que conté muchas veces, pero que hoy repito para unirme a los homenajes a la memoria de Matos.

En la radio, frente a mí estaba un representante del pabellón argentino en la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Tanto insistía con la paternidad argentina de La Cumparsita que le contesté con esa frase: “Entonces toquen la letra”. El periodista que pactó el debate y la audiencia saltaron al oírla. Fue un éxito. En los días siguientes la radio se cansó de irradiar el tango con ese tramo de la discusión.

Como “comisario” del pabellón uruguayo en la Expo Sevilla elegí La Cumparsita como leitmotiv musical y como tema del audiovisual que allí se proyectaba presentando a nuestro país. Del pabellón argentino surgió una queja que llegó a la prensa y que provocó que la radio más popular de la capital andaluza organizara la polémica. Cuando mi contendor insistió con Contursi le repliqué con la frase que Matos usa- ba cuando le cuestionaban la autoría de La Cumparsita.

Huelga decir que esa frase lapidó a mi contrincante.

Es verdad que siempre hubo tironeos con Argentina por la autoría de ese tango cuyos acordes iniciales son más propios de una marcha. Aquel pleito entre los dos pabellones rioplatenses en Sevilla fue otro de esos choques que se saldó semanas después cuando en el propio pabellón argentino una pareja bailó el “gran tango uruguayo La Cumparsita” según se anunció por los parlantes. En ese momento, aquella discusión enardeció a decenas de compatriotas que me enviaron mensajes de solidaridad, documentos sobre el origen de La Cumparsita y hasta discos de vinilo con antiguas interpretaciones de ese tango.

Fue como si las dudas de los argentinos sobre la creación de Matos hubieran tocado un punto sensible para nuestra gente. La misma sensibilidad se reiteró en el año 2000, en las Olimpíadas de Sydney, cuando la delegación argentina marchó en el desfile inaugural al son de La Cumparsita, lo que levantó protestas en Uruguay

Una ley propuesta por el diputado Jaime Trobo en 1998 la declaró “himno popular y cultural del Uruguay”, pero no incluyó la letra de Contursi, causante de las confusiones. De todos modos es justo reconocer que esa letra (“Si supieras que aún dentro de mi alma…) y su lanzamien- to en Buenos Aires, si bien no alcanzaron para nacionalizar- la argentina, consolidaron su fama.

Tanta fama que hay más de un millar de versiones grabadas del tango más conocido y difundido en el mundo que fue bailado por parejas estelares del cine como Fred Astaire y Ginger Rogers, incluida en una de las películas de Harry Potter, usada como marcha nupcial en Turquía y colocada por Orson Welles en la banda sonora de su célebre emisión radial sobre la falsa invasión de los extraterrestres a Estados Unidos.

Un siglo después, ¡salud Cumparsita!, producto cultural uruguayo por antonomasia.

El Pais

“La cumparsita”: Uruguay se moviliza ante su centenario

Uruguay vibra estos días con el centenario del famoso tango “La cumparsita”, estrenado el 19 de abril de 1917 en un local del centro de Montevideo, a las puertas del casco viejo de la ciudad.

Las celebraciones del redondo cumpleaños se extienden por todo el país, con espectáculos, charlas, conferencias y debates en torno a la obra que fue declarada himno popular y cultural mediante una ley de 1998.

Pero es en Montevideo donde se concentran las conmemoraciones porque fue precisamente en la capital del país donde se escuchó por primera vez.

El local del bar y confitería La Giralda, que albergó el estreno de “La cumparsita”, fue sustituido en 1928 por el majestuoso Palacio Salvo, de 27 plantas, que es una de las postales turísticas de la ciudad.

No obstante, no se quiso borrar definitivamente la memoria del aquel acontecimiento que luego trascendería fronteras geográficas y culturales para convertirse en uno de los tangos más famosos del mundo.

En la planta baja del Palacio Salvo funciona el Museo del Tango, donde se exponen una gran cantidad de documentos relativos a “La cumparsita”, a su autor, el uruguayo Gerardo Matos Rodríguez (1897-1948) y al origen del tango.

Al atravesar una moderna puerta de vidrio, el visitante se encuentra con un espacio temático similar a un cafetín como aquellos tan comunes en el Río de la Plata en las primeras décadas del siglo pasado.

El recorrido lo transporta a aquellos años y, en particular, al clima reinante que llevó a Matos Rodríguez a pedirle al director argentino Roberto Firpo que hiciera un tango de su “marchita estudiantil”, creada entre fines de 1915 e inicios de 1916 para un comparsa que actuaría en el carnaval de ese año.

Además de escuchar tangos en antiguas victrolas, en el museo se puede degustar el exclusivo vino “La cumparsita” y asistir a una cena temática en el salón donde se tocó por primera vez el famoso tango.

La institución ofrece visitas guiadas y organiza bailes “a la antigua” amenizados con discos de vinilo, reproducidos en victrolas.

A ritmo de bandoneón, la historia de “La cumparsita” se cuenta al estilo de las desaparecidas radionovelas que eran muy populares en las emisoras desde la década de 1930.

Muy cerca del museo, esta semana se realizará la gala principal por el centenario de “La cumparsita”, con un espectáculo del ballet nacional, dirigido por el maestro argentino Julio Bocca y la orquesta sinfónica del estatal Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos (Sodre).

Las celebraciones continuarán durante todo el año de acuerdo a lo dispuesto por una ley de junio de 2016 que declaró al 2017 como el año del centenario de “La cumparsita”.

Una comisión interministerial se encarga de promover proyectos artísticos y culturales que tengan como base la influencia de “La cumparsita” en la idiosincrasia nacional, además de la realización de festivales, veladas y celebraciones artístico-culturales a nivel nacional.

En el sistema educativo se promueve la difusión del tango como elemento cultural de la sociedad, haciendo especial hincapié en la importancia y relevancia de “La cumparsita”.

MDZ
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