Entrevista a Beatriz Cannabrava, referente brasileña de la educación popular feminista

Beatriz Cannabrava, Bia, es una de las fundadoras de Rede Mulher de Educação y de Repem – Red de Educación Popular entre Mujeres de América Latina y el Caribe. Durante la dictadura militar brasileña, ella y su compañero, el periodista Paulo Cannabrava, vivieron exiliados en Perú, México, Cuba, Panamá.

Fernanda Pompeu*

Bia Cannabrava
Foto Gloria Flugel

Cantora, fue profesora de música por muchos años. Al volver a Brasil, con la Amnistía de 1979, aplicó su práctica didáctica y sensibilidad en la educación popular dirigida a grupos de mujeres de bajos ingresos. Para Bia, en general, las mujeres siempre han tenido el deseo de vivir en paz con la familia, la comunidad y el medio ambiente. Beatriz también es traductora y participante de la columna En Espanõl de Fernanda Pompeu Digital. Abajo, todas las ideas son suyas:

La construcción de la paz

Para mí, el gran desafío no es solamente denunciar las atrocidades de las guerras. Paz no es sólo ausencia de conflictos armados. Paz es construcción. Es también arduo camino para encontrar soluciones que derroten a los enemigos cotidianos. Esos enemigos son las violencias económicas, sociales, culturales y de género.

El concepto de género es muy útil, una vez que esclarece que ser hombre y ser mujer es una construcción sociocultural. Una invención. Las personas e instituciones, sabiéndolo o no, participan de un conjunto de relaciones de género – que incluye formas y patrones que la sociedad pasa a llamar de cosas de mujeres y cosas de hombres.

Todos los países y culturas, aunque en diferentes escalas, refuerzan el mito de la superioridad masculina, creando una estructura que domina, reprime, desvaloriza y subordina a las mujeres. Entonces, para tener paz, es preciso buscar justicia de género.

El encuentro con las mujeres

Mi interés por el feminismo surgió en el año de 1975, en la Segunda Conferencia Mundial sobre la Mujer de ONU. Realizada en México. La Conferencia reunió feministas e grupos de mujeres del mundo entero. Fue entonces que tuve el privilegio de conocer la pensadora y escritora Ana Montenegro (1915 – 2006). Ana empezó a trabajar con las mujeres en la década de 1940 y tenía mucho que enseñarnos.

En México, también estaba Moema Viezzer, educadora popular y una de las primeras personas a pensar en el trabajo en red. Moema es también autora de un clásico: Si me permiten hablar, denso testimonio de Domitila Barrios de Chungara narrando la opresión vivida en las minas bolivianas. Entonces, me dio un estalo: trabajar la educación  popular con las mujeres.

Creación de Rede Mulher

Reencontré Moema Viezzer en el regreso a Brasil. Estábamos buscando dónde actuar. Las organizaciones de mujeres que existían no se encajaban en lo queríamos. Nuestro objetivo era trabajar con educación.

En 1983, fundamos con otras compañeras la Rede Mulher de Educação. El primer trabajo, un proyecto financiado, fue una investigación sobre clubes de madres y grupos de mujeres de la zona leste de São Paulo – región mayoritariamente popular.

El concepto era hacer la encuesta e devolver los resultados a las investigadas. Fue un proceso maravilloso. Muy productivo también. La fotógrafa Nair Benedicto hizo un audiovisual que entró para la historia. Un grupo de la PUC-SP, que más tarde fundaría el Instituto Polis, editó una revista.

Las mismas mujeres de la Zona Leste crearon un grupo de teatro que resistió por muchos años. Ese proyecto tuvo una enorme repercusión y terminó por dar origen a la Amzol – Asociación de Mujeres de  Zona Leste, existente até hoy.

Ahora, tenemos más de treinta años de trabajo. Hubo muchas crisis, cambios de ruta, alineamientos, rectificaciones, pero nunca perdimos el foco en la educación popular feminista.

Educación popular feminista

La idea básica fue juntar los principios de la pedagogía de Paulo Freire con la cuestión de género.  De forma resumida, la práctica en Recife y después internacional de Paulo Freire (1921-1977) está basada en el conocimiento de los llamados chamados educandos.

O sea, esa pedagogía reconoce que nadie es una hoja en blanco esperando que el profesor la llene de informaciones. A partir de ahí, la educación popular pasa a ser un intercambio continuo entre quien enseña, y quién aprende.

Por ejemplo, en el comienzo no hablábamos de feminismo, porque feminismo era entendido como una cosa de mujeres ricas, mujeres de tinte – como definía una mulher de zona leste.

No hablábamos en feminismo pero íbamos introduciendo las cuestiones de género. Preguntábamos: ¿Cuáles son las diferencias reales entre hombres y mujeres? A partir de eso ellas fueron identificando los papeles devastadores de la opresión y del machismo en sus vidas. Después partimos para los talleres de educación popular.

Talleres de educación popular

Taller ¿por qué? Porque une. Usamos un ejemplo bien conocido de nuestro  público de interés: el taller de costura. En un taller, hay una que sabe cortar, otra tiene la máquina y sabe coser, otra es habilidosa en los bordados, la otra es buena para salir y vender las ropas. En un taller de costura se reúne todo el mundo para producir piezas de ropa que serán comercializadas.

Entonces aplicábamos el modelo del taller de costura para una práctica de creación de conocimiento. De lo sencillo y palpable para algo complejo y que ya exigía abstracciones.

Un salto político

En el año 1985, en el Brasil de la redemocratización, surgió la oportunidad de trabajar por la Constituyente. Mujeres de todo el país empezaron a creer que tenían que hacer algo. ¿Va a haber una constituyente?  ¡Tenemos que participar!

Rede Mulher pasó a centralizar reivindicaciones de mujeres de bajos ingresos de todo el país. Tenían que ver con guarderías, escuelas, viviendas, saneamiento básico, salud, reproducción.

Ese conjunto de ideas ayudó a proponer la enmienda popular sobre los derechos de la mujer. De ella muchas ideas fueron aprovechadas en la Constitución del año de 1988, la Constitución Ciudadana. Por ejemplo, la licencia maternidad con 120 días remunerados.

Formando formadoras

Hace algunos años, decidimos concentrar el trabajo de Rede Mulher de Educação en la formación de formadoras y formadores, pues hay algunos hombres. Pocos, pero los hay.

Pasamos a invertir en el efecto multiplicador. O sea, trabajar con liderazgos que, por su vez, van a multiplicar en las bases lo que aprendieron.

Entonces redefinimos Rede Mulher de Educação como una escuela de formación. Hemos producido muchos manuales, cartillas, audiovisuales. En fin, una serie de herramientas con vocación de diseminación.

Las venas femeninas de América Latina

Paralelamente a esas actividades, nos aproximamos del trabajo de educación popular feminista de muchos países latinoamericanos.

De esa aproximación, llena de intercambios, nació  Repem – Red de Educación Popular entre Mujeres de América Latina y el Caribe -, da la cual pertenecí al consejo directivo por ocho años.

Repem es una gran difusora de informaciones y conocimientos de educación popular para mujeres. Incluso con presencia continuada en la web con sus boletines.

Activos de las mujeres

Un concepto muy interesante para la educación popular feminista es el de Activos de las Mulheres. Ese concepto fue desarrollado por una mujer que lo conceptuó en los sistemas de género, la fantástica antropóloga Jeanine Anderson.

Activos son los recursos económicos, culturales, educativos que todas las mujeres tienen. Aún cuando no los identifican. En otras palabras, las mujeres saben más de lo que piensan que saben.

Hay una razón histórica para esa dificultad de auto-identificación de los activos: la desvalorización de los saberes femeninos. Ahí la educación entra fuerte para ayudar  las mujeres a mapear sus activos. Y más importante: ayudarlas a lograr nuevos activos.

No tengo recurso educativo ¿cómo puedo estudiar más?  No tengo recurso de ingresos ¿cómo puedo lograrlos?  Se trata de invertir la lógica dominante. Se trata de lanzar luz en lo que se tiene y no en lo que falta.

El trabajo por la paz

Por fin, todo ese trabajo de educación popular con las mujeres y algunos hombres  tiene todo que ver con la construcción de la paz.

Por ejemplo la formación  de redes de apoyo a mujeres víctimas de violencia. En la medida que la mujer mejora su autoestima, se vuelve más poderosa.

Percibe que tiene fuerzas para salir de la situación de violencia y también trabajar por una sociedad más solidaria. La educación despierta posibilidades de crecimiento personal y colectivo. Es poder.

Publicado originalmente en el libro Mulheres Fazendo Pazes, de Associação Mulheres pela Paz.

Brindis: la pareja Cannabrava

Opera Mundi