Malvinas y la militarización del Atlántico sur: una amenaza continental

Por Juan Cruz Campagna *

Este año se cumplió el 35 aniversario de la guerra de Malvinas, el conflicto bélico que enfrentó a la República Argentina con el Reino Unido en 1982 por la soberanía de las islas.Se trata de un recuerdo vivo en los pueblos de América Latina y una buena ocasión para reflexionar y denunciar la militarización que está realizando en la zona Gran Bretaña. Acción que amenaza la paz en todo el continente.

A poco de concluido el conflicto bélico en el Atlántico Sur, la Asamblea General de Naciones Unidas pidió a ambos gobiernos que reanuden las negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica a la disputa. Sin embargo, Londres comenzó la construcción de una gran base militar que puso en operaciones en 1986. Ese mismo año, la Organización de Naciones Unidas declaró el Atlántico Sur Zona de Paz y Cooperación con el voto afirmativo de 124 países, entre los que se encontraba el Reino Unido, que incumplió su propio dictamen.

Esta “Fortaleza Malvinas” comprende la Base Aérea en Monte Agradable y la Estación Naval Mare Harbour y se ubica a 60 kilómetros de Puerto Argentino y a 700 de la costa patagónica. Malvinas es uno de los lugares más militarizados del planeta con 1.500 a 2.000 efectivos para una población de 3.000 personas. Tiene un armamento con gran poder destructivo y alta tecnología. Su instalación superó el costo de 1.200 millones de dólares y es una de las mejor equipadas de América del Sur. Tiene dos pistas, una de 2.590 metros de longitud y otra de 1.525 metros, aptas para la operación de aviones de transporte de tropas y equipos militares.

Además, posee un sistema de Comunicación Conjunta que la conecta con las bases de control y espionaje que la OTAN tiene en todo el planeta. Contiene depósitos de armamentos, cuarteles, hangares, campo de entrenamiento, barreras antitanques y fortines. Existen dos barrios en los alrededores, uno para militares y otro para civiles. El pueblo que rodea a la base tiene más comodidades que la capital de las islas. Un hospital, un centro comercial y varios restaurantes. Para los hijos de los civiles y militares cuenta con escuela primaria y secundaria. También presenta gimnasios, cancha de golf, piscinas y campos de deportes al aire libre.

Sobre su capacidad bélica se sabe sólo lo que el Ministerio de Defensa británico deja conocer. Así trascendió que en 2009 Londres reemplazó cuatro aviones de guerra Panavia Tornado F3 por naves de combate avanzado Eurofighter Typhoon. Estos bombarderos demostraron su poder de exterminio en las guerras de Afganistán, Irak y Libia. Con estos aviones las fuerzas británicas pueden volar hasta la mitad del territorio argentino y disparar misiles de 500 kilómetros de alcance,es decir su capacidad destructiva abarca a todo el Uruguay, gran parte de Chile y el sur de Brasil.

Cuentan además con un Hércules C-3,un transporte cisterna VC-10, helicópteros Sea King HAR.3 para búsqueda y salvamento.También poseen un destructor, buques de patrullaje, cañones de 105 mm de artillería y compañías de infantería.A principio de 2012 Londres anunció el envío del buque de guerra HMS Dauntless, con un sistema de navegación que lo hace invisible a los radares y portador de misiles antiaéreos de alta tecnología. En mayo del mismo año la armada británica anunció el traslado del submarino a propulsión nuclear HMS Talent, que posee misiles Tomahawk de 2.000 kilómetros de alcance y torpedos de gran potencia.

En 2015 llegaron a las Malvinas dos helicópteros CH-47 Chinook para reforzar su presencia bélica. Ese año el ministerio de Defensa británico comunicó el aumento presupuestario de 180 millones de libras (unos 270 millones de dólares) para la defensa militar de Malvinas, que se ejecutará durante la década. También se anunció que entre 2015 y 2018 se reforzará el sistema de defensa antiaéreo en la Islas.

Todas estas acciones fueron oportunamente denunciadas por la Argentina,recibiendo el apoyo de la inmensa mayoría de países del mundo. Pero la situación cambió con el nuevo gobierno de Mauricio Macri y el 13 de septiembre de 2016 cancillería argentina firmó con su contraparte británica un Comunicado Conjunto donde se dice que para“enfrentar las amenazas a la paz y seguridad internacionales se requiere una cooperación y coordinación internacional más estrecha”. Y más adelante confirma: “Ambas partes acordaron fortalecer la relación entre las dos Fuerzas Armadas”. Esto indica que la cancillería argentina pretende colaborar con las fuerzas armadas de una potencia invasora que representa una amenaza para toda América del Sur.

En marzo de 2017, por revelaciones del diputado argentino Guillermo Carmona y la ex embajadora de ese país frente al Reino Unido, Alicia Castro, a partir de la filtración de cables secretos de cancillería argentina, se supo que se han incrementado los vuelos de aviones militares provenientes de Gran Bretaña, haciendo escala en Brasil, con destino a Malvinas. El presidente de Brasil Michel Temer permite, desconociendo el compromiso asumido por ese país en Mercosur y Unasur, que vuelos militares aterricen en sus aeropuertos y continúen hacia las islas y viceversa. Mientras, el presidente argentino Mauricio Macri mira para otro lado y su canciller firma acuerdos de colaboración, por lo que la situación se torna realmente preocupante.

La Fortaleza Malvinas representa una amenaza real no sólo para el pueblo argentino, sino para toda la región.En octubre de 2016 el Reino Unido realizó nuevamente ejercicios militares por decisión unilateral, lo que llevó a la secretaría general de Unasur a considerarlo una “provocación internacional” por parte de la potencia neocolonial “en espacios marítimos soberanos de la República Argentina”, según dijo en un comunicado.

La ubicación de Malvinas es privilegiada para proyectar poder sobre elárea circundante. El control militar sobre el Atlántico Sur permite vigilar las costas de tres continentes, América, África y la Antártida y los recursos naturales allí existentes, sobre todo el petróleo.

Argentina y la región rechazan las actividades unilaterales y los ejercicios militares británicos, que desafían la posición reiterada de los países de América Latina y el contenido de más de 40 resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas.

América Latina debe tener conciencia de este peligro e implementar una estrategia compartida tendiente a minimizar la amenaza que representa el enclave colonial en las islas y su militarización permanente e intimidatoria.

(*) Licenciado en Ciencia Política argentino