Pueblos Indígenas: mucho por hacer todavía – Por Waldo Mendiluza

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Los atropellos, la criminalización, el arrebato de sus tierras y la marginación han sido por siglos fenómenos presentes en la vida de los pueblos indígenas, un escenario que denuncian en Naciones Unidas y llaman a ponerle fin.

Durante las últimas dos semanas, más de mil líderes originarios de los cinco continentes se dieron cita en la sede de la ONU, en Nueva York, para participar en la XVI Sesión del Foro Permanente de Naciones Unidas para Asuntos Indígenas, evento en el cual debatieron sobre los logros y los desafíos de cara a la plena inclusión de los 300 millones de aborígenes.

La reunión clausurada este viernes tuvo como centro el análisis del cumplimiento de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, a una década de adoptada en la Asambleas General, en aras de impulsar la autodeterminación de ese segmento de la población mundial.

Vemos algunos progresos en la aplicación de tan importante documento, sobre todo a través de algunas leyes nacionales dirigidas al reconocimiento, pero resta mucho por andar en un planeta donde somos víctimas de la discriminación y la falta de oportunidades y de espacios de participación, declaró a Orbe la maliense Mariam Wallet Aboubakrine, presidenta del Foro Permanente.

De acuerdo con Aboubakrine, la realidad es que continúan los maltratos a los originarios, a quienes con demasiada frecuencia gobiernos y empresas transnacionales expulsan de sus tierras, privan del acceso a los recursos naturales y niegan servicios básicos, como la educación, la salud y el agua.

Al respecto, el indígena canadiense Jefe Willie Littlechild, del pueblo Cree, llamó a aprovechar la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible para revertir la actual situación de abandono en la que viven muchos aborígenes.

El veterano activista abogó por mecanismos concretos de seguimiento a la implementación de la Declaración de 2007 y de la Agenda 2030, aprobada en septiembre de 2015 con la erradicación de la pobreza extrema y del hambre entre las prioridades.

UN ESCENARIO DIFERENTE

Países como Bolivia, Venezuela y Ecuador expusieron en la XVI Sesión del Foro Permanente los avances alcanzados en el empoderamiento de los pueblos indígenas, gracias a procesos revolucionarios destinados a materializar una real inclusión política, económica y social.

El presidente boliviano Evo Morales destacó los cambios en la nación sudamericana durante los últimos años, que garantizan a los aborígenes un protagonismo en la toma de decisiones y el reconocimiento a sus derechos y tradiciones.

En ese sentido, insistió en que después de siglos de genocidio, colonización y saqueo, ya es hora de que los pueblos indígenas sean tratados con justicia y dignidad.

Por su parte, la ministra venezolana para los Pueblos Indígenas, Aloha Núñez, señaló a Orbe que mediante el reconocimiento constitucional y la existencia de leyes protectoras, los aborígenes en su país son seres humanos con plenos derechos.

Antes de la Revolución Bolivariana los indígenas no existían en Venezuela, pero eso cambió, y bajo ninguna circunstancia renunciaremos a nuestra participación protagónica, precisó.

ARMONÍA CON LA NATURALEZA

En el Foro Permanente celebrado en Naciones Unidas del 24 de abril al 5 de mayo muchas voces originarias llamaron a la comunidad internacional a imitar su modo de vida de total armonía con la naturaleza, como una forma de enfrentar el cambio climático y sus consecuencias.

‘La actual manera de abordar las relaciones con el medio ambiente ha demostrado ser insostenible y destructiva. Nosotros conocemos cómo vive occidente, pero occidente sabe muy poco acerca de cómo lo hacemos, sobre cómo hemos protegido a la madre tierra durante siglos’, afirmó el integrante del pueblo mixteco, en México, Jesús Guadalupe Fuentes.

A propósito del tema, Rune Fjellheim, miembro del Parlamento del pueblo Saami, aseguró que los indígenas noruegos del Ártico fueron de los primeros en sufrir el impacto del cambio climático.

Se trata de un fenómeno que invita a escuchar las propuestas de los aborígenes y de ejecutar acciones que no dañen más a la naturaleza, subrayó.

(*) Corresponsal jefe /Naciones Unidas.

Prensa Latina

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