Congresistas de EEUU presionan a Trump para que revierta política de apertura hacia Cuba

Diaz-Balart: Política de Trump hacia Cuba implicará “un cambio real”

“El régimen ya lo sabe y se lo va a sentir de una forma mucho más directa muy pronto”, dijo el congresista cubanoamericano en entrevista con Martí Noticias.
La política de Estados Unidos en cuanto a Cuba cambiará drásticamente, dijo este lunes el congresista republicano, Mario Diaz-Balart en entrevista con Martí Noticias, en sus oficinas de Miami, en el sur de la Florida.

“Ese anuncio tendremos que esperar que lo haga el presidente de EEUU como debe ser”, advirtió. Ahora, que no haya duda, estamos hablando de un cambio serio, un cambio real de la política de los Estados Unidos”.

“Vamos a ver una política que enfatiza los Derechos Humanos, que enfatiza los derechos del pueblo cubano, y obviamente también la seguridad nacional de los Estados Unidos”, dijo el congresista de origen cubano. “El régimen ya lo sabe y se lo va a sentir de una forma mucho más directa muy pronto”.

La Casa Blanca aún no ha confirmado la visita del Presidente a Miami este viernes, como han informado los medios. En una sede de esta ciudad, tampoco revelada, Trump anunciaría un viraje en la postura del país hacia el régimen de la isla.

“Ya esto de ayudar a financiar los monopolios del régimen, ya eso se va a acabar, y también se va a acabar la actitud de que es aceptable el régimen de La Habana”, agregó el legislador, quien se opone a tratar al gobierno de Castro como si fuese democrático.

“Eso es una tiranía, es una dictadura. Hay que tratarla como lo que es”, puntualizó.

Una vocera de la Casa Blanca reveló este lunes que el presidente Donald Trump aún no ha visto las recomendaciones finales sobre la política hacia Cuba, y no había tomado una decisión al respecto, según reportó el diario El Nuevo Herald.

“El presidente no ha visto la propuesta final y no la ha aprobado. Él es un presidente muy independiente en su modo de pensar y no sería la primera vez que echa algo para atrás para ser revisado”, dijo la funcionaria, citada por el periódico.

La vocera no confirmó la visita del presidente a Miami esta viernes, pero adelantó que la Casa Blanca ha barajado el teatro Manuel Artime, en La Pequeña Habana, entre las opciones donde podría celebrarse en evento.

De acuerdo con Diaz-Balart, el presidente Trump está al tanto de la posible sucesión en la isla ante la anunciada salida del Raúl Castro del poder en 2018.

Al congresista le parece inaceptable que Estados Unidos permanezca impávido ante las intenciones del gobernante cubano de transferir el poder a familiares y hombres de confianza.

Los posibles cambios

Entretanto, se mantiene la incógnita sobre cómo exactamente cambiará la política de EEUU hacia la isla, pero entre los posibles cambios se menciona obligar a los estadounidenses a solicitar una licencia específica para viajar a Cuba.

“El turismo norteamericano hacia la isla es ilegal hasta que no sucedan ciertos cambios. El Presidente ha dicho que él va a hacer cumplir la ley, y que no va a estar apoyando a ese régimen”, indicó el congresista.

A falta de noticias confirmadas, solo se infiere que Trump seguiría el consejo de congresistas cubanoamericanos, y Diaz-Balart es uno de los más cercanos a la Casa Blanca.

El congresista integra el grupo de legisladores que ha presionado desde hace meses para moldear los cambios en la política hacia Cuba.

Oficiales del Ministerio del Interior de la isla han manifestado que la reversión de la política hacia Cuba puede afectar la cooperación bilateral en la lucha antidrogas y acrecentar el tráfico humano. En ambos casos, los analistas consideran que se trata de amenazas veladas.

“El régimen siempre ha sido un régimen narcoterrorista. Eso no es nuevo, así que ahora diga que va a aumentar el narcotráfico, cuando ha sido un régimen narcotraficante, es una cuestión que obviamente no es seria”, dijo Diaz-Balart sobre lo que considera argumentos del gobierno comunista para presionar al gobierno estadounidense.

Diaz-Balart asegura que el mandatario estadounidense llamará al régimen por su nombre y le dará el tratamiento que merece.

“Si el régimen cree que puede chantajear al presidente Trump, o puede asustar al presidente Trump, que lo hagan, porque entonces creo que verían una respuesta extremadamente positiva de esta administración. El presidente Trump no se va a dejar chantajear por la dictadura de Castro”, concluyó.

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Trump viajará a Miami el próximo viernes para anunciar su política hacia Cuba

El presidente Donald Trump viajará a Miami el viernes próximo para anunciar los cambios de su administración a la política de Estados Unidos hacia Cuba, dijo a The Miami Herald una fuente con conocimiento de los planes del mandatario.

La ubicación del evento no ha sido fijada todavía, pero el hecho de que ya se ha planeado el viaje indica que la revisión de la política hacia Cuba, la cual ha estado siendo estudiada durante varias semanas, será finalizada pronto.

La periodista que firma la información, Patricia Mazzei, opina que la decisión de revelar las revisiones a la política en Miami sugiere que Trump complacerá a los exiliados cubanos que abogan por una línea dura hacia el régimen de los hermanos Castro, por considerar significativo el apoyo que ellos le brindaron para ganar la Florida y la presidencia.

Varias instituciones locales tienen un valor simbólico para los cubanoamericanos, entre ellas el Museo de Bahía de Cochinos, en La Pequeña Habana, y la Torre de la Libertad, en el downtown de Miami.

Se espera que el vicepresidente, Mike Pence, asista también al evento. Pence estará para esa fecha en Miami, participando en la conferencia sobre América Central que tendrá lugar en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Los miembros del gabinete Rex Tillerson, Secretario de Estado; John Kelly, de Seguridad Interna; y Steven Mnuchin, del Tesoro, participarán también en la conferencia en FIU, aunque no está claro si formarán parte de la presentación de la nueva política hacia Cuba.

Desde la última semana de mayo comenzaron a circular rumores de que Trump vendría a Miami a mediados de junio. Partidarios de la reanudación de relaciones emprendida por el expresidente Barack Obama empezaron a filtrar, alarmados, que se estaba reescribiendo la política hacia Cuba.

Trump se está preparando para, al menos, hacer más difíciles algunos de los cambios de Obama: se esperan restricciones a los negocios con los militares cubanos y a los viajes de ciudadanos estadounidenses que puedan resultar en algún tipo de turismo, anticipó el Miami Herald.

Tales revisiones han sido respaldadas por el senador por la Florida Marco Rubio y el representante por Miami Mario Diaz-Balart, los únicos dos miembros locales del Congreso federal que apoyaron a Trump y que, como resultado, han ejercido una influencia acerca del tema sobre su administración. Rubio en particular ha estado trabajando muy de cerca con la Casa Blanca y el Consejo Nacional de Seguridad en relación con los próximos cambios, precisa la información del Miami Herald.

Legisladores de la Cámara de Representantes y el Senado que favorecen la apertura hacia Cuba enviaron una carta a Trump el viernes en la cual lo exhortan a no cambiar la política impulsada por Obama.

Siete representantes republicanos expresaron en la misiva su “profunda preocupación” respecto a que revertir la apertura hacia la isla “podría incentivar a Cuba a consolidar sus lazos con Rusia y China y la haría más dependiente de esos países”.

Firmaron la carta los congresistas Tom Emmer (Minnesota); Rick Crawford (Arkansas); Ted Poe (Texas); Darin LaHood (Illinois); Roger Marshall (Kansas); James Comer (Kentucky); y Jack Bergman (Michigan).

Por su parte los senadores John Boozman (R-Arkansas); Mike Enzi, (R-Wyoming); y Jeff Flake (R-Arizona), escribieron al Secretario de Estado, Rex Tillerson, y al Consejero de Seguridad Nacional, H.R. McMaster, indicando que el crecimiento del sector privado cubano amplió las oportunidades de Estados Unidos para hacer negocios en Cuba, y beneficia a su seguridad nacional, porque evita que la isla se convierta en un “Estado cliente de naciones que tienen intereses contrarios a los de Estados Unidos”.

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