Ecuador. ¡Indios feos! – Por César Paz y Miño

Así nos tildaron ciertos inmigrantes acogidos en nuestro país. “Feos porque parecen indios; conservan muchos rasgos indígenas”, decían. Decenas de memes circularon en las redes desatando polémicas y abriendo el debate sobre nuestra identidad. ¿Cómo somos los ecuatorianos? ¿Quiénes fueron nuestros ancestros? Las respuestas las encontramos en la genética de poblaciones. En el Censo de 2010, las personas en su mayoría se autoidentificaron: como mestizos (71,9%), afroecuatorianos (7,20%), indígenas (7,1), montuvios (7%), blancos (6,10) y otros (0,3%). La encuesta evidenció el resultado de la ‘colonización’ europea: el mestizaje. Los ecuatorianos somos mestizos y la genética lo confirma.

En el Centro de Investigación Genética y Genómica (CIGG), de la Universidad Tecnológica Equinoccial, hemos estudiado la ancestría de la población ecuatoriana.

Analizamos 46 huellas genéticas informativas de ancestría en 2.000 individuos mestizos, indígenas y afros. Los resultados demostraron que, en promedio, los mestizos están compuestos por 62% (+23) de genes indígenas, 35% caucásicos (+13) y 8% (+3) afroecuatorianos. Los indoamericanos tienen 90% de genes indígenas, caucásico 7% y afro 3%. Y los afrodescendientes tienen 64% de afro, caucásico 24% e indígena 13%.

Somos ‘indios’ sin duda. Nuestra herencia genética viene de aquellas poblaciones ancestrales, cuya cultura ha sido desvanecida por la historia (como en fotos de Quito antiguo en donde lo indígena fue borrado). Esta herencia indígena tiene sus ventajas y de nuevo la genética las pone en evidencia. En 2014 se demostró que el 20% de mujeres latinas de ascendencia indígena presentan mutaciones en su ADN que las protege del cáncer de mama.

Lo de feo es relativo, depende del grado de alienación cultural. Nuestra herencia y hermosura indígena es incomparable, tanto, que se la quiere saquear. Según los análisis, todos compartimos el mismo ADN, el cual nos une en lugar de separarnos. El problema de discriminación está en que seguimos considerando, esta vez por herencia colonial, la palabra indio como agravio. Los datos del ADN de la población ecuatoriana exponen la verdad.

Se puede tener más ADN de un grupo que de otro, dependiendo de la población a analizar, sea urbana o rural, rica o pobre, de un sector social u otro. EL ADN solo nos dice cuál es nuestro origen; jamás sustenta la discriminación. Los humanos somos uno solo, pues compartimos el mismo ADN. Nos diferenciamos tan poco, que no es esencial como algunos desearían. Somos todos parientes en algún punto: indios o feos, latinos o simples ciudadanos del mundo.

(*) Científico ecuatoriano. Doctor en Medicina y en Biología. Especialista en Genética Médica y Genética Molecular Humana. Decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas, Universidad de las Américas.