Eurodiputados coinciden en que en el acuerdo Mercosur-UE prima el colonialismo económico

 

Por la redacción de NODAL

Dos eurodiputados españoles, Estefanía Torres y Xabier Benito, coincidieron en que un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur sería desastroso para ambas regiones, e implicaría para los países mercosureños la adopción de normas que devastarán las industrias locales en favor del enriquecimiento de las élites y el consiguiente empobrecimiento del pueblo.

Xavier Benito: “Sería un desastre para ambas regiones”

El eurodiputado español Xabier Benito Xiluaga (MEP Podemos-GUE/NGL) señaló que el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur se está negociando en condiciones desiguales, donde la entrada de inversión de las multinacionales en el Mercosur prima sobre el proteccionismo que los estados europeos buscan para sus productos: sería un desastre para ambos, añadió.

– ¿Cuál es su opinión sobre la alternativa que se concrete inmediatamente el acuerdo de liberalización Mercosur- Unión Europea?

-Desde la Delegación de Podemos vemos con preocupación esta aceleración sospechosa de unas negociaciones que se vienen realizando en los últimos 20 años. Un acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur parece una relación natural al compartir grandes nexos culturales, políticos y económicos, pero no nos gusta este Tratado de Libre Comercio en concreto, mal llamado de última generación, en el que se prima el modelo neoliberal y un colonialismo económico, y se pasan por alto los derechos sociales y medioambientales, así como un modelo más justo y sostenible.

Nos preocupa además que estas repentinas prisas estén muy ligadas al auge de la derecha neoliberalista en los países del Mercosur y en América Latina. Gobiernos como el de Macri, o como el del ilegitimo Temer, después de un golpe de estado, están haciendo un calendario de recortes sociales y privatizaciones que conviene sospechosamente a la agenda de las transnacionales (en muchas ocasiones europeas) para hacerse con los recursos naturales de estos países.

Tampoco parece que sea en vano querer cerrar este acuerdo para finales de 2017, coincidiendo con la presidencia temporal de Brasil en el Mercosur, y así reforzar la figura del poco querido Sr. Temer de cara a las próximas elecciones brasileñas y que gane reconocimiento a nivel internacional, y afianzar así el auge del neoliberalismo a escala mundial.

– ¿Cuáles son las ventajas y desventajas que puede traer aparejado para nuestras economías y sociedades en general la mayor apertura?

-Una apertura económica diferente a la que aquí se plantea podría resultar beneficiosa. Pero dado cómo se están planteando las negociaciones creemos que puede ser una seria amenaza para ambas regiones.

El Tratado de Libre Comercio EU-Mercosur se está negociando en condiciones desiguales, donde la entrada de inversión de las multinacionales en el Mercosur prima sobre el proteccionismo que los Estados Europeos buscan para sus productos. El presidente francés ya ha mostrado sus dudas también a este respecto, y no precisamente porque le preocupen los derechos de los ciudadanos del Mercosur, sino su sector agrícola y ganadero.

Este TLC desigual busca amparado por el paraguas de la libre competencia y el libre comercio, la prevalencia de los mercados sobre la soberanía política, económica, incluso alimentaria, de los Estados.

La UE exportaría a los países del Mercosur más productos industriales y agrícolas con alto valor añadido, y accedería a la compra de tierras, licitaciones en prospecciones y la utilización de recursos naturales de estos países, así como a la contratación de servicios públicos, dificultando el desarrollo endógeno de la economía del Mercosur; relegando las exportaciones del Mercosur a materia prima y derivados, como productos mineros, combustibles fósiles, productos de la agroindustria y la ganadería intensiva, dejando una situación de pérdida del control sobre los recursos naturales, y poniendo en peligro la riqueza de biodiversidad y el cuidado del medio ambiente, al prevalecer estos intereses económicos sobre los medioambientales.

En ambas regiones se prevé un grave impacto sobre el empleo, puesto que el sector agrícola y ganadero en Europa también se vería dañado, pequeños agricultores y ganaderos se verían en bancarrota por la competencia monopolística de las grandes empresas. Al contrario que en el Mercosur que sería la industria la perjudicada.
Un TLC de este tipo restringirá el espacio político de los gobiernos de ambas regiones para adoptar normas de protección medioambiental o social, o simplemente para mantener servicios sociales que aseguren las necesidades básicas o la justicia social.

Todo ello repercutirá sobre las clases más desfavorecidas que no se beneficiaran para nada de este TLC, por no hablar de los peligros para las comunidades campesinas y de pueblos originarios que ya están en situaciones graves por la presión sobre la tierra y por la vulneración de derechos humanos, que contrasta con la impunidad de las transnacionales.

– ¿Qué efectos puede tener un acuerdo amplio con Europa sobre la integración y complementación regional europea y latinoamericana?

-Un TLC como éste dificultaría la integración regional dentro del Mercosur. Las inversiones y el desarrollo económico estaría basado en el lucro de estas grandes empresas que son las únicas que sacarán beneficios de este acuerdo basadas en una lógica de comercio internacional y las necesidades de este tipo de mercado; y por tanto el desarrollo del propio mercado del Mercosur y sus estados se verá afectado. El desarrollo basado en las necesidades de los ciudadanos, una integración en cuanto a derechos sociales, medioambientales, la lucha contra la desigualdad, los derechos humanos e indígenas y la diversidad cultural quedarán supeditados a la búsqueda de beneficios de estas transnacionales.

Desde mi experiencia en la vicepresidencia de la Delegación para las Relaciones de la UE con el Mercosur, y mi trabajo en la comisión de Energía e Industria, he tenido la ocasión de conocer cómo las empresas eléctricas, mineras, de hidrocarburos y el agronegocio vulneran sistemáticamente los derechos humanos, indígenas, sociales y medioambientales con una preocupante impunidad, un TLC de estas características no recogerá cláusulas vinculantes para la protección de dichos derechos, como es debido. Al contrario dará ventajas a las multinacionales para querellarse contra los Estados que tomen medidas en contra de sus intereses.

Así pues tanto la lucha contra por la justicia social, contra la desigualdad, la cohesión entre regiones y dentro de las regiones, así como una transición justa hacia un modelo de producción sostenible y a un modelo energético renovable, se verán gravemente en peligro.

Tenemos que aunar fuerzas a ambos lados del Atlántico para evitar este desastre. Tenemos que buscar acuerdos muy diferentes, que revaloricen las complementariedades entre las dos regiones, que apunten hacia una integración que ponga a la ciudadanía en el centro, que busquen la prosperidad de las dos regiones y no se orienten al saqueo de una por la otra, y que reduzcan las diferencias sociales entre regiones y dentro de las dos regiones, en vez de hacerlas más grandes.

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Estefanía Torres: “Un atentado contra la soberanía alimentaria y el mundo rural”

Estefanía Torres Martínez, eurodiputada española de Podemos (GUE-NGL), integrante de las comisiones de Medio Ambiente, Salud Pública, Seguridad Alimentaria y Agricultura y Desarrollo Rural, del parlamento Europeo, afirmó que el acuerdo UE-Mercosur supondrá el ingreso masivo de productos manufacturados de origen asiático con marca europea que devastarán la industria local para el enriquecimiento de las élites y el empobrecimiento del pueblo.

– ¿Cúal es su opinión sobre la alternativa que se concrete inmediatamente el acuerdo de liberalización Mercosur- Unión Europea?

-Bajo la premisa de que la política comercial es la principal fuerza estabilizadora en el momentos de crisis, la Comisión Europea trazó en octubre 2015 una nueva estrategia denominada «Comercio para todos. Hacia una política de comercio e inversión», donde los tratados de libre comercio como el TTIP (con EE.UU) y el CETA (con Canadá) ocupan un lugar privilegiado. Esta fe europea en la capacidad socializadora del comercio no es desde luego compartida por gran parte de nuestra ciudadanía, que mira con preocupación cómo estos tratados afectarán a nuestros derechos, a nuestra agricultura, a nuestra alimentación y a nuestro modo de vida.

La Unión Europea, tiene mucha urgencia en la búsqueda del beneficio de las corporaciones empresariales, pero se preocupa poco por la gente; ni por la de aquí, ni mucho menos por la de América Latina. Por eso fomenta acuerdos de libre comercio con Mercosur y con otros países mirando para otro lado en cuestiones de derechos humanos, pienso por ejemplo también en la actualización del Acuerdo Global con México.

-¿Qué efectos puede tener un acuerdo amplio con Europa sobre la integración y complementación regional europea y latinoamericana?

-Los efectos del libre comercio en América Latina tienen precedentes, como el ALCA, que nadie debería querer repetir. Abrir el mercado significa enriquecer a las corporaciones empresariales a costa de desproteger el medioambiente, los derechos sociales y la seguridad alimentaria. Para Europa, este acuerdo supondrá la pérdida de 33.000 agricultores/as y ganaderos/as, un nuevo varapalo para la pequeña agricultura familiar, especialmente en mi país, España, donde miles de explotaciones han tenido que cerrar por las políticas de liberalización comerciales de la UE en los últimos años.

El acuerdo es un atentado contra nuestra soberanía alimentaria y contra nuestro mundo rural, cada vez más despoblado. Para América Latina, por otra parte, supone incidir en el modelo desigual de relaciones norte-sur. Supondrá el ingreso masivo de productos manufacturados de origen asiático con marca europea que devastarán la industria local. Las élites se enriquecerán y el pueblo se empobrecerá. La historia de siempre.

No podemos olvidar que este acuerdo se está cerrando en un contexto político determinado, el auge de la extrema derecha en Europa y el claro retroceso democrático que están viviendo algunos países del Mercosur. La nueva oleada de privatizaciones y asalto a los derechos a la reparación y la memoria en Argentina. Y en Brasil, desde el golpe por el que Dilma Rousseff fue apartada del poder, el gobierno de Michel Temer está poniendo en peligro el derecho constitucional de los indígenas a sus territorios originarios.

Estas cuestiones de derechos humanos deberían ser condiciones clave para llegar a acuerdos comerciales, pero no lo son. Desde Podemos Europa, apostamos por un comercio internacional justo, entre iguales, que anteponga el respeto de los derechos humanos, la dignidad de las personas y el medioambiente al lucro de las transnacionales. Y todo esto no figura en este acuerdo.