Honduras: veedores, fuerzas militares y cámaras de seguridad controlarán los comicios del domingo

Contexto NODAL
Este domingo se celebrarán elecciones generales en Honduras. El presidente Juan Orlando Hernández (Partido Nacional) irá por la reelección gracias a un polémico fallo de la Corte Suprema que lo habilitó a presentarse ya que la Constitución lo prohíbe. Otros ocho candidatos buscarán llegar al gobierno, entre los que aparecen con más chances el periodista deportivo Salvador Nasralla (Alianza de Oposición) y Luis Zelaya (Partido Liberal). La Constitución no prevé segunda vuelta, por lo que el candidato que obtenga simple mayoría de votos será electo para los próximos cuatro años. También se elegirán a los tres vicepresidentes, 128 diputados al Congreso, 20 al Parlamento Centroamericano y los 298 alcaldes.

#HondurasDecide: vea el suplemento especial de NODAL sobre las elecciones del domingo


Con cuatro mil cámaras de seguridad vigilarán las elecciones generales el 26 de noviembre

La Policía Nacional de Honduras informó que los 5,687 centros de votación serán vigilados con cuatro mil cámaras de seguridad, con capacidad para detectar objetivos a cinco mil metros de distancia, también tienen la capacidad de identificación de rostro y placas vehiculares.

Además habrá botones de pánico instalados en los centros de votación con el fin de que al haber un problema puedan tener un auxilio rápido por parte de las autoridades.

Todo será controlado a través del Sistema Nacional de Emergencias 911, en las principales ciudades del país.

Para el domingo unos 38 mil efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional brindarán seguiridad y resguardarán el proceso de elecciones.

A la fecha los efectivos realizan vigilancia en el marco de la Operación Paz y Democraci II, para evitar cualquier incidente antes, durante y después del proceso de elecciones.

El Heraldo


Otros 3,000 militares se suman a la “Operación Paz y Democracia II”

Otros 3,000 efectivos de las Fuerzas Armadas (FFAA) fueron integrados hoy a la “Operación Paz y Democracia II”, para dar seguridad a las elecciones generales del domingo 26 de noviembre.

Desde el pasado 25 de octubre, más de 35,000 militares y de la Policía Nacional pasaron al mando del Tribunal Supremo Electoral (TSE) para vigilar durante y después de las elecciones generales.

Lo anterior abarca desde el transporte, custodia y vigilancia del material electoral.

Desde las 6:00 de la mañana los militares abordaron los camiones que desde el Campo de Parada Marte los trasladaría hasta los departamentos de Copán, Lempira, Ocotepeque, Santa Bárbara, entre otros.

El portavoz de la institución castrense, Jorge Cerrato, expresó que el envío de las tropas es parte de un plan que ya estaba contemplado, ya que en virtud que pasen los días se intensificarán las operaciones que den confianza y seguridad para que los ciudadanos puedan votar en paz y tranquilidad.

Mencionó, que en el marco de la Operación Paz y Democracia II, se agregó un nuevo elemento a las medidas de seguridad que fue el patrullaje aéreo por parte de la Fuerza Aérea.

“Podemos decir que las Fuerzas Armadas y todos los operadores de justicia estamos listos para apoyar el proceso electoral 2017”, aseguró.

En cuanto a las amenazas de grupos antisociales señaló, que los órganos de inteligencia están trabajando intensamente y cualquiera que quiera obstaculizar el proceso se le aplicará todo el peso de la ley.

La Tribuna


Forbes: Posible victoria de Hernández en Honduras es bien vista en EEUU

Ocho años después de un golpe de Estado desatado por el coqueteo del entonces presidente con un segundo mandato, los votantes de Honduras estarían dispuestos a reelegir el domingo a un aliado de Washington que logró una disminución de los homicidios con una lucha férrea contra las pandillas y el narcotráfico.

Juan Orlando Hernández del Partido Nacional asumió en enero de 2014 con la promesa de combatir la delincuencia endémica en uno de los países con más pobreza y más violentos del mundo.

El éxito se ha traducido en un notable descenso de los homicidios y un mayor crecimiento económico en la nación centroamericana.

Su eventual victoria sería aplaudida en Washington, según dos funcionarios del Departamento de Estado, quienes agregaron que Estados Unidos tiene pocos aliados fiables entre los líderes centroamericanos con quienes puede colaborar para combatir la pobreza, la migración y la violencia de las pandillas.

Honduras ha tenido vínculos estrechos y prolongados con Estados Unidos, que vio a ese país como un aliado ideológico y militar durante la insurgencia de las guerrillas izquierdistas que enturbiaron a Centroamérica durante la guerra fría.

Hernández, quien estudió en Estados Unidos, tiene una estrecha relación de trabajo con John Kelly, el jefe de gabinete del presidente Donald Trump.

En el 2009, Estados Unidos batalló con cómo debería responder a la destitución del presidente Manuel Zelaya después de haber propuesto un referendo sobre la reelección.

No obstante, funcionarios estadounidenses ahora dicen que no les preocupa que Hernández pueda consolidar su poder, aunque piden que sea aprobada una ley -que permanece estancada- que impone límites a los periodos presidenciales.

“La reelección sin límites no es buena para la democracia”, dijo un diplomático estadounidense. “Nos gustaría mucho ver alguna ley que regule la elección”.

Hernández está entre los legisladores que apoyaron la expulsión de Zelaya. Pero después de una decisión de la Corte Suprema en 2015, que revirtió una prohibición constitucional de reelección, parece probable que Hernández, de 49 años, gane otro mandato de cuatro años.

Los sondeos le dan una ventaja de dos dígitos sobre Salvador Nasralla, quien encabeza una alianza de izquierda-derecha de partidos y agrupaciones políticas de oposición en Honduras, la Alianza de Oposición Contra la Dictadura. La oposición alega que la candidatura presidencial de Hernández es ilegal y se ha negado a discutir una reforma que impone topes al mandato presidencial.

Hernández se ha ganado el favor de Estados Unidos al colaborar estrechamente con Kelly en temas migratorios cuando era el jefe del Comando Sur y del Departamento de Seguridad Nacional, dirigiendo una purga en las fuerzas policiales y facilitando la extradición los capos de la droga.

Dos exguerrilleros izquierdistas gobiernan El Salvador y Nicaragua; mientras que el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, ha tratado de desterrar a un organismo anticorrupción respaldado por Estados Unidos que investiga a su familia.

“Parece que hay una mayor afinidad en cuanto a cómo ve el gobierno”, dijo un funcionario estadounidense en Centroamérica al referirse a Hernández.

El presidente hundureño dice que mantendría a los militares en las calles para ayudar a la policía, de la cual desconfía. Además prometió atraer inversiones extranjeras a los sectores textil, de centros de llamadas y manufacturero automotor con la creación de 600,000 empleos; e impulsar el crecimiento económico por encima de un 6 por ciento con proyectos de infraestructura.

Los hondureños aplauden la manera en que Hernández redujo la tasa de muertes a una proyección de 46 por cada 100,000 habitantes para fines de 2017, desde 79 por cada 100,000 en 2013, mientras aumenta el crecimiento y reduce el déficit. Pero él no ha sido inmune al escándalo.

El hijo de su mentor político el expresidente Porfirio Lobo fue sentenciado recientemente a 24 años de prisión por conspirar para traficar cocaína a Estados Unidos. Durante el juicio, hubo acusaciones de que se destinó dinero de la droga a la campaña de Hernández, un señalamiento que su oficina negó.

En 2015, Hernández admitió que su campaña de 2013 recibió dinero de compañías vinculadas a uno de los peores escándalos de corrupción en la historia del país, pero dijo que él y su Partido Nacional no sabían de dónde provenían los recursos.

Manuel Orozco, miembro del Diálogo Interamericano, con sede en Washington, dijo que a pesar de los defectos del mandatario, Estados Unidos había decidido que aún podía hacer negocios con Hernández, su “aliado más importante” en Centroamérica.

“De todas las personas en aquel país, ellos se dan cuenta de que lo mejor es quedarse con él”, dijo. (Forbes)

La Tribuna


Manuel Zelaya: Hondureños defenderán resultados de comicios

El expresidente de Honduras, Manuel Zelaya, instó este viernes a la población para que asistan a las elecciones del próximo 26 de noviembre y voten por los candidatos de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, agrupación que defenderá “con todo” los resultados obtenidos.

“Vamos a defender con todo ese triunfo si estamos ganando las actas (de las elecciones)”, expresó Zelaya en un evento celebrado en Tegucigalpa (capital). “Vamos a las calles a defender el derecho del pueblo a elegir y ser electo”, agregó.

Además, afirmó que, de ganar los comicios, “no nos vamos a dejar quitar otra victoria como ya nos lo han hecho”, en referencia a las elecciones de 2013 donde participó su esposa, Xiomara Castro.

“Venimos sufriendo un golpe de Estado hace 8 años, un fraude electoral hace cuatro y hoy estamos dispuestos a dar todo lo que tenemos para que se respete la voluntad soberana del pueblo”, añadió.

Zelaya advirtió que en caso de haber fraude en el conteo de los resultados, “se van a encontrar con un pueblo digno y sin miedo luchando en las calles”.

En las elecciones del próximo domingo, los hondureños votarán por su nuevo presidente o presidenta, tres designados, 128 diputados al Congreso Nacional y 20 al Parlamento Centroamericano, así como 298 alcaldes y 2092 regidores municipales.

Telesur


Resguardo, intimidación e injerencia a 48 horas de las elecciones

El tramo final de la campaña, considerados los últimos cien metros planos de una carrera, se caracterizó por campañas de intimidación del crimen, así como denuncias de injerencia política de parte de Venezuela, en beneficio de uno de los partidos participantes de la campaña electoral.

Las amenazas se centran en la distribución de volantes y mensajes por redes sociales en cuanto a que, si no gana el candidato promovido por la izquierda, habrá actos de violencia y protestas el día después de los comicios, previstos para este domingo.

Igualmente hay mensajes de terror de parte de grupos criminales organizados en cuanto a que atacarán a personas que promuevan el actual partido gobernante, el Nacional, en represalia a las políticas contra la criminalidad y la depuración policial que ha impulsado el actual mandatario Juan Orlando Hernández, candidato a la reelección por el nacionalismo.

Para contener las amenazas, los responsables militares y policiales incrementaron los operativos para dar certidumbre al votante que el domingo estará segura su movilización y los centros de recepción de votos.

Las autoridades anunciaron también la puesta en marcha de un desarme de siete días previo, durante y posterior a las elecciones como medida preventiva para evitar brotes de violencia. Los escenarios posibles de crisis han sido contemplados, según las autoridades.

Igualmente, muchos gobiernos municipales establecieron la “ley seca” o prohibición de expendio de bebidas alcohólicas durante tres días.

Cierres entusiastas

Con unos cierres sectoriales contundentes, llenos de entusiasmo e invitando al electorado a votar por sus propuestas, las tres fuerzas políticas con mayor opción de triunfo en los comicios generales de este domingo, ingresaron al tramo final cuando faltan escasos días para que los hondureños acudan a las urnas a renovar sus autoridades supremas.

Aunque el país entró a un silencio electoral, de acuerdo con el cronograma establecido por las autoridades, los candidatos y sus agrupaciones si están autorizados a difundir sus planes de gobierno y afinar estrategias de triunfo.

Las tres principales fuerzas con opción de triunfo son el Partido Nacional, Partido Liberal y Alianza de Oposición.

Tanto el Partido Nacional, en el poder, como el Liberal y la Alianza de Oposición, sus otros dos contrincantes, cerraron sus eventos públicos vendiendo la opción de triunfo y apostando en la carrera final de los cien metros, a atraer al electorado definido, indeciso, independiente y oculto. Parafraseando al presidente y candidato Juan Orlando Hernández, todo parece estar listos para la “madre de todas las batallas”, el gran cierre electoral.

Todos quieren ganar con amplia mayoría y en esta recta se cuidan de sus acciones y expresiones, pues cualquier movimiento falso puede inclinar la balanza de uno u otro lado.

Vigilancia

Las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE) repiten que éstas serán las elecciones generales más observadas en la historia del país, mientras comienzan a llegar las delegaciones de observación internacional, y los observadores nacionales se preparan para hacer su trabajo de veeduría el día de los comicios.

A diferencia de otros procesos electorales, en esta ocasión no habrá por parte de la ciudadanía el llamado conteo rápido de votos, una metodología que permite señalar las tendencias de los votantes y casi siempre coincide con los datos que maneja el tribunal electoral.

Este año, por diversos factores, entre los que están el tiempo de organización y la polarización que ha caracterizado el proceso, el conteo rápido no pudo ser implementado, habrá otra metodología de tipo cualitativo, se informó.

El efecto MACCIH

Del lado de la propaganda y la publicidad, este proceso también fue distinto. La entrada en vigor de la Ley de la Política Limpia promovida por la Misión de Apoyo Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (MACCIH) le dio otro rostro: poco gasto electoral visible y se anuncian las primeras sanciones para aquellos aspirantes que no abrieron sus cuentas bancarias, así como aquellos que aperturándolas no rindieron los respectivos informes.

La entrada en vigor de la Ley de Política Limpia se produjo en un contexto político electoral caracterizado por las denuncias de financiamiento ilícito de campañas procedente del narcotráfico, según denuncias de los sobornadores en el marco de los juicios que enfrentan narcotraficantes hondureños en Nueva York.

Esas denuncias y las declaraciones de uno de los asesores del gobierno en el sentido que había que depurar la política de la presencia de los carteles de la droga, dio mayor impulso a la puesta en marcha de la Ley de la Política Limpia que tuvo su primer efecto en estas elecciones al disminuir la bullaranga publicitaria de antaño.

En medio de este contexto, resalta la ciudadana promovida por la instancia civil, Asociación por una Sociedad más Justa (ASJ) con su iniciativa Tres de Tres en la cual lanzó el reto a los aspirantes políticos a rendir en forma voluntaria y bajo el escrutinio público sus cuentas patrimoniales y otras de interés que permitan medir su grado de apertura a la transparencia.

En el caso de la Ley de la Política Limpia, el impacto sobre la vigencia de esta normativa se sabrá a posteriori, cuando los comisionados de la unidad de fiscalización de la ley rindan su informe y se pueda saber de dónde provino el dinero de las campañas, quiénes y cómo las financiaron.

Si bien la publicidad fue escasa, en la recta final, previo al actual silencio electoral, la propaganda mediática tuvo un fuerte repunte.

De planes y discursos

Del lado de los planes de gobierno, solo cuatro de los 10 partidos políticos en contienda, hicieron público sus propuestas que giraron en torno a los ejes de empleo y seguridad, infraestructura, seguido del tema de la institucionalidad, fortalecimiento y recuperación de las instituciones en su ámbito de independencia, así como la lucha contra la corrupción.

Distantes estuvieron del discurso los temas de los derechos humanos, medio ambiente y el llamado Plan Alianza para la Prosperidad. Los partidos que presentaron su plan de gobierno por el orden fueron: Partido Liberal, Alianza de Oposición, Alianza Patriótica y Partido Nacional.

Violencia electoral

La violencia en el contexto político electoral ha sido otro de los ingredientes en la actual campaña. De acuerdo con el Observatorio de la Violencia en el marco de la veeduría que realiza la Coalición no partidaria Observación N-26, al menos 11 personas han sido asesinadas, secuestradas, amenazadas a muerte e intimidadas en lo que va del proceso electoral primario de marzo al proceso general de este 26 de noviembre.

A esa cifra habría que agregar al menos tres muertes más que se han producido en las últimas tres semanas, entre ellas la de un activista del Partido Nacional, uno de Libertad y Refundación (Libre) y otra del Partido Liberal.

Se suma a este escenario los discursos de odio y discriminación que han sido objeto los miembros de la comunidad LGTBI, así como las agresiones físicas y verbales en contra de las mujeres políticas, según denuncia en sus alertas la Coalición de Observación N26.

Todas estas acciones hacen que el tema de la observación electoral tome fuerza por las particularidades de estos comicios en donde por primera vez se aplicará la figura de la reelección presidencial, en donde el oficialista Partido Nacional espera repetir por tercera vez consecutiva la retención del poder de la mano del presidente Juan Orlando Hernández.

Las cábalas políticas

Al tema de la reelección presidencial, se aplica también la figura de la Alianza en el nivel electivo presidencial, donde los partidos PINU/SD y Libre, unieron fuerzas para promover en su fórmula presidencial al presentador deportivo y de espectáculos, ingeniero Salvador Nasralla.

Entra en la disputa el otrora bastión del bipartidismo en Honduras, el Partido Liberal, con Luis Zelaya a la cabeza, un ex rector universitario, que desde que ganó la candidatura presidencial ha entrado al ruedo electoral sin dar tregua a sus rivales, en un afán por colocarse entre los favoritos y tratar de revivir al liberalismo.

Los tres presidenciables hacen sus cábalas y en ellas todos ganan. Ello hace que el 26 de noviembre próximo, no se descarte que tres candidatos se declaren vencedores en medio de recuento oficial que haga el tribunal electoral. De ahí que la veeduría ciudadana e internacional tendrá un rol protagónico como en pocos procesos.

Del lado del TSE el cronograma electoral se ha cumplido sin mayores contratiempos, excepto el tema de Mapa Soluciones, cuyo contrato fue parcialmente rescindido ante la denuncia de los liberales y de la alianza de oposición de no confiar en los procedimientos establecidos para la transmisión de datos.

El tribunal anunció la contratación de una firma especializada para la transmisión de resultados y de otra para la auditoria. No obstante, tanto la Alianza de Oposición como el Partido Liberal han dicho que van bajo protesta al proceso y que solo reconocerán lo que digan las actas al término del conteo que se haga en las mesas receptoras electorales.

El material electoral ya casi termina de ser distribuido, los militares se han puesto bajo las órdenes del TSE como manda la ley para garantizar la seguridad del proceso. Los dispositivos de seguridad se han puesto en marcha y se asegura que más de 35 mil efectivos de las fuerzas del orden que incluyen cuerpos de inteligencia y contrainteligencia han sido activados alrededor de las elecciones.

Proceso